La historia de OV7, una de las agrupaciones pop más influyentes de México, ha culminado en una serie de revelaciones por parte de Mariana, una de sus integrantes fundacionales. Desde el popular programa ‘La casa de los famosos México 2026’, la artista ha expuesto con una franqueza inusual los pormenores que condujeron al cese definitivo de la banda en diciembre de 2023. Su testimonio subraya un profundo ‘quiebre interno’, producto de dinámicas complejas que afectaron tanto lo personal como lo profesional en el seno del colectivo.
Este panorama de desintegración no es ajeno a la industria musical, donde la longevidad de un grupo a menudo se ve amenazada por factores más allá del talento artístico. Las disputas internas, a menudo inherentes a cualquier colaboración prolongada, escalaron en el caso de OV7 hasta involucrar asesoría legal, evidenciando una fractura de confianza que se manifestó en la gestión administrativa y financiera de la banda. Mariana precisó que el regreso del grupo en 2010, inicialmente concebido para una serie limitada de conciertos, se extendió por trece años, generando nuevas expectativas y, eventualmente, tensiones crecientes.
El contexto financiero emerge como un eje central en la narrativa de Mariana. La ausencia de un mánager y una disquera en un momento crucial, especialmente cuando algunas integrantes como ella y Lidia Ávila se convirtieron en madres, creó un vacío de liderazgo. Fue entonces cuando un miembro cercano asumió las riendas de la gestión, una decisión que, aunque inicialmente motivada por ‘cariño’, sembró las semillas de futuros conflictos. Esta transición, que debería haber fortalecido la unidad, paradójicamente, comenzó a desdibujar las líneas entre las relaciones personales y las obligaciones empresariales.
Durante el exitoso ’90’s Pop Tour’, la dinámica de pagos se convirtió en un punto de fricción insostenible. Si bien al principio las remuneraciones eran adecuadas, Mariana detalló cómo la práctica de retrasar los pagos se hizo recurrente, un patrón que ya había afectado a otros artistas asociados a la misma gestión en proyectos posteriores como el ‘2000’s Pop Tour’. Esta inconsistencia financiera no solo generó incertidumbre entre los miembros de OV7, sino que también socavó la transparencia y la equidad que son fundamentales en cualquier asociación profesional.
La falta de comunicación efectiva y la elusión de responsabilidades por parte de la administración agudizaron la crisis. Mariana relató que los intentos por dialogar y resolver los problemas internamente fueron infructuosos, con cancelaciones reiteradas de citas que se extendieron por meses. La imposibilidad de sentarse a discutir los asuntos pendientes forzó al grupo a buscar soluciones por la vía legal, un paso que simbolizó el punto de no retorno. La intervención de abogados marcó el fin de la etapa de entendimiento y el comienzo de la batalla legal, tal como lo expresó Mariana: ‘Y ahí se rompió una taza, se rompió la relación’.
La trayectoria de OV7, desde sus orígenes como ‘La Onda Vaselina’ en 1989 bajo la tutela de Julissa, siempre estuvo marcada por transformaciones y cambios de integrantes. Tras su primera separación en 2003, donde miembros como Kalimba y Óscar Schwebel buscaron caminos individuales, la banda renació para vivir una segunda etapa de éxito. Sin embargo, fue la imposibilidad de conciliar las diferencias administrativas y de dirección, sumadas a los problemas de pagos y la gestión de las giras en 2023, lo que finalmente llevó a la disolución irrevocable de la icónica alineación. Pese a las tensiones, muchos de sus miembros han manifestado haber sanado viejas heridas, reconociendo el cariño y la importancia de su legado musical para una generación entera de fans.
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