La expansión de la iniciativa HEARTS en Bolivia, específicamente en Santa Cruz y Tarija, marca un hito en los esfuerzos por fortalecer la atención primaria de salud frente a las enfermedades no transmisibles. Recientemente, 47 profesionales de medicina y enfermería de la Caja Nacional de Salud (CNS) culminaron una capacitación intensiva, diseñada para afinar sus competencias en la prevención, detección y gestión efectiva de la hipertensión arterial y el riesgo cardiovascular. Este despliegue estratégico, apoyado por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), subraya el compromiso boliviano con la mejora de la Salud Cardiovascular de su población.
La iniciativa HEARTS en las Américas es una adaptación regional del programa global HEARTS de la OMS, diseñada para integrar sistemáticamente las mejores prácticas en el manejo del riesgo cardiovascular en atención primaria. La hipertensión arterial, principal causa de morbilidad y mortalidad global, representa una carga considerable para los sistemas de salud. Al enfocarse en el primer nivel de atención, HEARTS busca democratizar el acceso a diagnósticos precisos y tratamientos oportunos, reduciendo la prevalencia de complicaciones graves como infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal, que conllevan una significativa carga económica y social.
Bolivia ha demostrado una trayectoria progresiva en la implementación de HEARTS desde 2021. De 73 establecimientos iniciales, para mayo de 2026 la estrategia abarcaba 121 centros de salud en siete departamentos, con proyecciones de expansión a todos los municipios del país. Este crecimiento sostenido se alinea con el Plan Nacional para la Prevención y Control de las Enfermedades No Transmisibles (ENT) 2026-2030 y las Normas Nacionales de Atención Clínica para la Hipertensión Arterial, evidenciando una política de salud pública coherente y orientada a resultados en la prevención de patologías crónicas.
Los programas de capacitación presenciales fueron meticulosamente estructurados para combinar rigor técnico con aplicabilidad práctica. Incluyeron análisis de casos clínicos, simulaciones y juegos de rol, permitiendo a los participantes perfeccionar habilidades cruciales. Entre estas, destacan la medición precisa de la presión arterial, la evaluación del riesgo cardiovascular, la aplicación de protocolos estandarizados, el uso de medicamentos esenciales, la consejería para estilos de vida saludables y el fomento de la adherencia terapéutica, pilares fundamentales para un manejo integral del paciente hipertenso.
Adicionalmente, la OPS/OMS entregó tensiómetros clínicamente validados a los centros de salud de Santa Cruz, reforzando la capacidad diagnóstica. Como siguiente paso, los equipos de la Caja Nacional de Salud incorporarán estos protocolos y flujogramas en la rutina diaria, conformarán equipos locales especializados y designarán puntos focales. También será crucial mejorar el registro y monitoreo de indicadores, así como identificar y superar barreras operativas para asegurar la continuidad y efectividad de la atención.
La evolución hacia HEARTS 2.0 amplía su abordaje a la prevención y atención integrada del riesgo cardiovascular, renal y metabólico, reflejando una comprensión más holística de las ENT. Este enfoque integral busca no solo controlar la hipertensión, sino abordar factores de riesgo asociados, sentando las bases para una atención primaria más robusta y resolutiva. Las experiencias en Santa Cruz y Tarija impulsan la expansión de HEARTS en Bolivia y consolidan un modelo de atención que, al privilegiar la prevención y el seguimiento, aspira a reducir drásticamente las complicaciones, la discapacidad y la mortalidad prematura.
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