Paraguay ha puesto en marcha una iniciativa estratégica para reforzar su sistema de **alerta temprana** en salud pública, focalizándose en las vulnerables regiones fronterizas del extremo norte del país, específicamente en el departamento de Alto Paraguay. Esta medida, vital para la seguridad sanitaria nacional, integra a profesionales de la salud y a líderes comunitarios de Fuerte Olimpo y Carmelo Peralta en la Red Tero Tero, una estructura nacional diseñada para la Vigilancia Basada en Comunidad (VBC). La trascendencia de esta implementación radica en su capacidad de mitigar los desafíos inherentes a las vastas distancias geográficas y la dispersión poblacional que caracterizan a estas zonas, históricamente subatendidas en términos de acceso rápido a servicios de salud.
La ubicación estratégica de localidades como Fuerte Olimpo, a 760 kilómetros de Asunción, y Carmelo Peralta, a 716 kilómetros, ambas fronterizas con Brasil, subraya la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica en estos puntos críticos. La interconexión transfronteriza y el movimiento de personas incrementan la susceptibilidad a la propagación de enfermedades, lo que hace imperativa una capacidad de detección temprana robusta. El enfoque de ‘Una Sola Salud’ emerge aquí como un pilar fundamental, reconociendo que la salud humana, animal y ambiental están intrínsecamente ligadas, y que la disrupción en una esfera puede repercutir significativamente en las otras, especialmente en ecosistemas complejos como el Chaco paraguayo.
Los talleres de entrenamiento, desarrollados por la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS) del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), han capacitado a los participantes en las etapas cruciales de la VBC. Estos incluyen la detección de eventos inusuales, la notificación estructurada, el triaje, la verificación, la evaluación de riesgos, la respuesta y la retroalimentación. Este modelo descentralizado empodera a las comunidades, como las indígenas Tío Gai, Punto y Guida Ichai del pueblo Ayoreo en Carmelo Peralta, y el pueblo Ishir Ybytoso en Fuerte Olimpo, transformándolas en sensores activos del sistema de salud y complementando la vigilancia tradicional basada en indicadores.
La iniciativa forma parte del proyecto multinacional PROTECT, “Optimización de la respuesta a pandemias a través de comunidades y territorios comprometidos en América del Sur”, financiado por el Fondo para Pandemias. Este proyecto, liderado por la OPS y coordinado con el Banco Mundial, abarca siete países de la cuenca amazónica y tiene como meta primordial fortalecer la preparación y la capacidad de respuesta ante amenazas pandémicas en toda la región. Su enfoque en territorios vulnerables y de difícil acceso, como el Chaco paraguayo, demuestra una comprensión profunda de las debilidades estructurales que pueden ser explotadas por agentes patógenos emergentes, buscando construir resiliencia desde la base comunitaria.
Para asegurar la operatividad y eficiencia de la VBC, se ha implementado una plataforma digital avanzada, desarrollada específicamente en el marco del proyecto PROTECT. Esta herramienta tecnológica permite a los referentes comunitarios registrar y comunicar incidentes de salud de manera ágil y estandarizada, superando las barreras de comunicación inherentes a la vasta geografía del Chaco. Además, la capacitación incluyó el uso de guías y manuales estandarizados de la Estrategia VBC, garantizando la uniformidad en la recolección y el análisis de datos, lo que es fundamental para la emisión de alertas coherentes y acciones sanitarias coordinadas a nivel regional y nacional.
La integración de estos nuevos actores en la Red Tero Tero simboliza un avance significativo en la consolidación de un sistema de vigilancia nacional más inclusivo y resiliente. Al vincular directamente a las comunidades con los establecimientos de salud y las autoridades sanitarias, se genera una cadena de información y respuesta que es más ágil y efectiva. Esta ampliación de la ‘capacidad de observación’ del sistema es crucial, pues permite una intervención más oportuna en situaciones donde el desplazamiento de equipos sanitarios puede tardar horas o incluso días, convirtiendo el conocimiento local en un recurso invaluable para la salud pública.
Este fortalecimiento de la vigilancia comunitaria en Paraguay no solo representa una estrategia proactiva frente a desafíos de salud actuales, sino que establece un modelo replicable para otros países con características geográficas y demográficas similares. La inversión en capacidades locales, el uso de tecnología apropiada y la colaboración interinstitucional son elementos clave para construir sistemas de salud más robustos, capaces de anticipar y responder eficazmente a las emergencias sanitarias del futuro, garantizando la equidad en el acceso a la protección de la salud para todas las poblaciones, sin importar su lejanía.
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