La región de las Américas enfrenta una preocupante regresión en la lucha contra enfermedades erradicables, evidenciada por el resurgimiento del Sarampión en las Américas. Específicamente, Chile se halla en el epicentro de esta alerta sanitaria, con un llamado enérgico del Ministerio de Salud (MINSAL) y la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) para vacunar a más de 140 mil niños y niñas que aún tienen esquemas pendientes contra este virus altamente contagioso. A pesar de los esfuerzos que permitieron inmunizar a 44.386 menores desde julio, la persistencia de esta brecha de cobertura, especialmente en la Región Metropolitana, subraya la vulnerabilidad actual del sistema de salud y la población infantil frente a una amenaza que se creía controlada.
Este escenario no es exclusivo de Chile, sino que refleja una tendencia regional alarmante. Según los reportes más recientes de la OPS, el número de contagios de sarampión en la Región de las Américas en 2026 es el más elevado en 22 años, con 56.700 casos confirmados en 17 países y territorios, y 81 fallecimientos. Esta cifra contrasta drásticamente con los logros históricos que llevaron a la certificación de la región como libre de sarampión endémico en 2016. La reintroducción y propagación del virus se atribuyen a una combinación de factores, incluyendo la disminución de las tasas de vacunación debido a la desinformación, la hesitancy vacunal, interrupciones en los servicios de salud por la pandemia y dinámicas migratorias.
La Subsecretaria de Salud Pública, Dra. Alejandra Pizarro, ha detallado los desafíos específicos en la campaña ‘Chile contra el sarampión’. Un segmento significativo de los 140 mil niños y niñas rezagados (casi 62 mil) reside en la Región Metropolitana. Cerca del 70% de estos son mayores de 3 años, requiriendo su segunda dosis, mientras un 27% necesita ambas y un 6% son menores de 3 años sin la primera. Esta segmentación demográfica y geográfica complejiza la estrategia de vacunación, requiriendo enfoques diferenciados para alcanzar a las poblaciones más vulnerables. La iniciativa de ‘Búsqueda Activa Institucional’, implementada desde mayo, es un esfuerzo por detectar y abordar los casos no notificados, vital para contener una posible propagación silenciosa.
La preocupación de la OPS/OMS, articulada por el Dr. Giovanni Escalante, trasciende la mera estadística; es un llamado ético a la acción. ‘No podemos normalizar’ la presencia del sarampión, un virus prevenible por vacuna, ha enfatizado Escalante, destacando la necesidad imperante de lograr coberturas de vacunación homogéneas superiores al 95% para establecer la inmunidad de rebaño. La advertencia se agrava ante eventos de gran congregación, como la inminente visita del Papa León XIV a Argentina, Perú y Uruguay en noviembre, donde la OPS ha calificado el riesgo de contagio como ‘muy alto’, subrayando la responsabilidad individual y colectiva de verificar el estado de inmunización.
Las implicaciones de un brote de sarampión van más allá de los casos confirmados, imponiendo una carga desproporcionada en los sistemas de salud y en las familias. El sarampión, si bien a menudo subestimado, puede causar complicaciones graves como neumonía, encefalitis y discapacidad permanente, e incluso la muerte. La campaña chilena y la alerta regional son un recordatorio crucial de que la salud pública es una construcción colectiva, donde cada dosis de vacuna administrada es una inversión en la protección individual y en la resiliencia comunitaria. La prevención activa y la educación continua son pilares fundamentales para evitar que esta enfermedad, que ya ha cobrado vidas y generado alarma, se arraigue nuevamente en las Américas.Si le ha parecido interesante este análisis, le invitamos a compartirlo y a dejar su opinión en los comentarios.






