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Lanzamiento Artemis II de NASA Generó Agujero que Afectó Señales GPS

El lanzamiento de la misión Artemis II de la NASA, ocurrido el 4 de noviembre de 2026, ha generado una significativa perturbación en la alta atmósfera terrestre, creando un enorme agujero que interrumpió las señales GPS. Un estudio de investigadores de la Universidad Nacional Cheng Kung en Taiwán reveló que este efecto fue tan potente que causó errores de posicionamiento considerables, con implicaciones potenciales para tecnologías clave.

La investigación analizó datos de redes de receptores GPS de alta precisión en tierra, utilizados por instituciones científicas estadounidenses para monitorear los movimientos de las placas tectónicas. Mediante el seguimiento del tiempo de viaje de las señales GPS desde el espacio hasta las estaciones terrestres, los científicos pudieron reconstruir cómo el paso del cohete Space Launch System (SLS) de la misión Artemis II modificó las concentraciones de electrones libres en la ionosfera, la capa cargada eléctricamente de la atmósfera terrestre que se encuentra a altitudes superiores a los 50 kilómetros (30 millas).

Las mediciones indicaron que las perturbaciones ionosféricas provocadas por la potencia del lanzamiento del Artemis II superaron a las causadas por cualquier otro lanzamiento de cohete registrado hasta la fecha. Según el estudio, estas alteraciones fueron hasta diez veces más intensas que las observadas tras los lanzamientos de prueba del Starship de SpaceX, a pesar de que este último es dos veces más potente en términos de empuje al despegue.

Un fenómeno atmosférico sin precedentes

Las estaciones GPS en tierra detectaron, durante el lanzamiento de Artemis II, cambios en la densidad electrónica ionosférica que se tradujeron en errores de posicionamiento de varios metros. Charles Lin, profesor de ciencias de la tierra en la Universidad Nacional Cheng Kung y coautor del estudio, explicó a Space.com que estas imprecisiones podrían desviar vehículos autónomos de su curso, lo que potencialmente podría causar accidentes de tráfico. Afirmó que un error de un par de metros es suficiente para que un coche autónomo cambie de carril, y que podría tener un fuerte impacto en el posicionamiento de drones.

Los receptores GPS determinan su posición midiendo la distancia a cuatro satélites diferentes. Cuando la concentración de electrones libres en la atmósfera superior cambia, ya sea por una tormenta solar o el paso de un cohete, la señal llega a la Tierra más rápido o más lento, lo que genera mediciones inexactas. Aunque las tormentas solares severas pueden interrumpir las señales GPS durante días, el impacto de los lanzamientos de cohetes, generado por el vuelo supersónico del cuerpo del cohete, es mucho más efímero. El cohete al ascender crea una onda de choque que perfora virtualmente la ionosfera.

Después del lanzamiento del Artemis II, los investigadores observaron dos de estos agujeros. Uno fue causado por la etapa central del SLS de 65 metros (212 pies) de largo, y el otro por dos encendidos posteriores de los propulsores de la etapa superior del cohete. En ambos casos, estos agujeros se extendieron a lo largo del continente americano de este a oeste, como estelas gigantes de 5,000 kilómetros (3,100 millas). A pesar de la enorme potencia de la etapa central del SLS, la perturbación causada por los dos encendidos de la segunda etapa, directamente dentro de la ionosfera a altitudes de unos 185 kilómetros (115 millas) y más de una hora después del despegue, fue significativamente más prominente, permitiendo a la cápsula Orion escapar de la gravedad terrestre y dirigirse a la Luna.

Implicaciones futuras y contexto regional

Aunque el estudio no detalla un impacto directo específico para América Latina o la República Dominicana, los hallazgos ofrecen un contexto crucial para la región y el mundo. Charles Lin señaló que, si bien los lanzamientos de cohetes desde tierra al espacio producen este tipo de efecto, “nunca hemos visto este tipo de maniobra orbital en una misión interplanetaria”. Advirtió que, a medida que aumente el número de misiones a la Luna y a Marte en el futuro, estos efectos sobre el clima espacial se volverán mucho más significativos, lo cual resalta la importancia de la investigación y monitoreo constante de la atmósfera para la infraestructura tecnológica global que depende del GPS.

La misión Artemis II representa el primer regreso de humanos al espacio lunar en más de cincuenta años, con el objetivo de sentar las bases para futuros alunizajes y, en última instancia, establecer una presencia humana sostenida en la Luna. Este hito en la exploración espacial subraya la necesidad de comprender plenamente las interacciones entre los lanzamientos de cohetes y la atmósfera terrestre. El estudio, que ofrece una visión temprana de estos fenómenos, fue publicado como pre-print en la revista Geophysical Research Letters.

Los resultados de esta investigación plantean interrogantes importantes sobre la infraestructura de navegación global a medida que la actividad espacial se intensifica. Será fundamental vigilar cómo futuros lanzamientos y misiones interplanetarias gestionarán estos efectos ionosféricos, y qué medidas se podrían implementar para mitigar las posibles interrupciones en sistemas críticos como el GPS, esenciales para la navegación, la logística y las tecnologías emergentes en todo el mundo.

Imagen: Space

Fuentes consultadas

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Ramon Batista
Ramon Batistahttps://eldiariourbano.com
Especialista en mercados financieros con más de 5 años de experiencia operativa en Forex, Bolsa de Valores y Stock Market. Ramón combina su formación técnica con el análisis cuantitativo, destacándose en la programación de indicadores financieros personalizados para la toma de decisiones. Su enfoque en El Diario Urbano se centra en la eficiencia del mercado, el análisis técnico y las oportunidades de inversión en la economía global contemporánea.

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