La National Basketball Association (NBA) se prepara para un hito significativo: la celebración de su 35º partido en suelo mexicano. Este evento no solo marca la continuidad de una tradición que se remonta a 1992, sino que también subraya el compromiso estratégico de la liga con el mercado latinoamericano. La presencia constante de la NBA en México ha trascendido la mera exhibición deportiva, consolidándose como un pilar fundamental en la agenda de expansión global de una de las ligas deportivas más influyentes del mundo.
La incursión de la NBA en México comenzó modestamente con partidos de pretemporada. El 27 de octubre de 1992, los Houston Rockets y los Dallas Mavericks protagonizaron el primer encuentro en la Ciudad de México, un evento que, aunque de preparación, sentó las bases para lo que sería una relación duradera. En los años subsiguientes, la liga profundizó su presencia con torneos de pretemporada como el ‘NBA Challenge’, involucrando a múltiples equipos como los Knicks, Spurs y SuperSonics. Estos primeros pasos fueron cruciales para medir el pulso de la afición mexicana y demostrar el potencial de un mercado con una creciente apetencia por el baloncesto de élite.
El verdadero punto de inflexión llegó en 1997, cuando México albergó su primer partido de temporada regular, un testimonio del creciente éxito y la demanda. Este cambio de formato, de encuentros de exhibición a partidos oficiales, significó un salto cualitativo en la inversión y el reconocimiento de la plaza mexicana por parte de la NBA. Posteriormente, la liga diversificó sus sedes, llevando partidos a Monterrey en 2006 y 2009, expandiendo así su alcance más allá de la capital y consolidando una base de aficionados a nivel nacional.
A lo largo de las décadas, figuras emblemáticas del baloncesto mundial han pisado las canchas mexicanas. Desde las actuaciones estelares de Hakeem Olajuwon y Patrick Ewing en los inicios, hasta los posteriores dominios de Charles Barkley y Allen Iverson, los aficionados han sido testigos de la grandeza deportiva. La participación de jugadores como Eduardo Nájera, el primer mexicano en la NBA, quien jugó un partido de pretemporada en su país en 2003, añadió una capa de conexión cultural, fortaleciendo el vínculo entre la liga y la identidad deportiva local. Estos encuentros no solo ofrecieron entretenimiento, sino que inspiraron a nuevas generaciones de baloncestistas mexicanos.
Los años recientes han presenciado una intensificación de la presencia de la NBA en México, con la realización de múltiples partidos de temporada regular por año, como los cuatro encuentros de 2017. Momentos históricos, como el primer triple-doble registrado fuera de Estados Unidos y Canadá por Luka Dončić en 2019, o las impresionantes actuaciones de estrellas como Trae Young y Jalen Duren en 2023 y 2025, respectivamente, han elevado el perfil de estos eventos. México se ha convertido en un escenario vital donde se escriben capítulos importantes de la historia de la liga, evidenciando un mercado maduro y apasionado capaz de albergar con éxito encuentros del más alto nivel competitivo.
La conmemoración del 35º partido es más que una efeméride; es una reafirmación del papel protagónico de México en la estrategia de internacionalización de la NBA. A través de estas casi tres décadas y media, la liga no solo ha exportado su producto, sino que ha fomentado un diálogo cultural y deportivo que ha enriquecido a ambas partes. Este legado de colaboración y pasión baloncestística promete seguir creciendo, con México posicionado como un puente fundamental para la expansión y la conexión de la NBA con el vasto universo hispanohablante. Si le ha parecido interesante este análisis, le invitamos a compartirlo y a dejar su opinión en los comentarios.






