La Comisión Nacional de Valores (CNV) de Argentina ha promulgado la Resolución General N°1137, un hito que redefine el panorama de la ‘tokenización’ de activos en el país. Esta medida amplía el espectro de instrumentos financieros operables mediante tecnología de contabilidad distribuida (DLT), posicionando a la nación sudamericana a la vanguardia de la innovación financiera regional. La flexibilización permite que diversos valores negociables, bajo casi cualquier Régimen de Autorización Automática de la CNV, se integren a este marco digital.
Anteriormente, el marco legal argentino restringía la representación digital a instrumentos específicos bajo esquemas de mediano impacto o emisores frecuentes. La reforma derriba estas barreras, incorporando los regímenes de bajo impacto y el ampliado de mediano impacto. Esta evolución no es solo técnica; constituye una estrategia para democratizar el acceso al capital, permitiendo que emisores con menores exigencias regulatorias accedan a nuevas formas de financiamiento, agilizando colocaciones y reduciendo costos de intermediación tradicionales.
Un aspecto crucial de esta ampliación es la inclusión de los Fondos Comunes de Inversión Cerrados. Previamente, solo permitía la tokenización de cuotapartes de fondos cerrados de crédito. La resolución elimina esta restricción, habilitando que cualquier fondo común de inversión cerrado con autorización automática de oferta pública migre al formato de activo digital. Sin embargo, excluye explícitamente a los Fondos Comunes de Inversión Abiertos, dejando fuera, por ahora, los instrumentos de mayor liquidez minorista y generando interrogantes sobre la plena inclusión financiera.
Para emisores de menor escala bajo el régimen de bajo impacto, la CNV diseñó un mecanismo opcional: la presentación voluntaria de un prospecto de emisión. Aunque no obligatoria, esta opción permitiría acceder a los beneficios de la representación digital. Esta dualidad genera un dilema: ofrece seguridad jurídica adicional, pero también impone una carga administrativa que podría ralentizar la adopción de la tokenización en el crucial sector de las PYMES.
Complementando esta visión, la resolución extiende el ‘sandbox’ regulatorio hasta el 31 de diciembre de 2027. Este entorno de experimentación controlada es vital para que empresas FinTech prueben modelos de negocio innovadores con activos digitales, eludiendo la rigidez total del marco convencional. La prórroga subraya la cautela y el pragmatismo regulatorio, buscando observar la viabilidad de estas herramientas antes de una implementación masiva, equilibrando innovación y estabilidad financiera.
Este paso regulatorio se enmarca en una secuencia de acciones previas, como la Resolución General N°1087 de octubre de 2025, que ya había expandido el esquema original para admitir la representación digital en regímenes de mediano impacto y para emisores frecuentes. La continuidad de esta política, liderada por Roberto Silva, presidente del organismo, refleja una estrategia consistente para simplificar y modernizar procesos, eliminando barreras y fomentando un acceso más ágil al mercado de capitales mediante la digitalización, en un contexto global donde eficiencia y transparencia son cruciales.
Las implicaciones de esta apertura son profundas, tanto para Argentina como para la dinámica regional de mercados emergentes. Al facilitar la ‘tokenización’ de un abanico más amplio de activos, Buenos Aires podría atraer inversiones innovadoras y posicionarse como un hub de desarrollo para la tecnología DLT en el sector financiero. Sin embargo, el éxito dependerá de una supervisión constante, educación de mercado y una infraestructura robusta que garantice seguridad y confianza de los inversores, mitigando los riesgos inherentes a las nuevas tecnologías.
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