Estados Unidos y Paraguay han formalizado una trascendental alianza mediante la suscripción de un memorando de entendimiento en materia nuclear civil. Este ‘Pacto Nuclear’ no solo sienta las bases para un exhaustivo catastro de uranio y tierras raras en territorio paraguayo, sino que también allana el camino para la eventual integración de pequeños reactores nucleares en su matriz energética, predominantemente hídrica. La iniciativa, rubricada en Washington por el ministro paraguayo de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez, y el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, subraya un compromiso bilateral con el fortalecimiento de las capacidades energéticas y tecnológicas de la nación sudamericana.
La fase inicial de este acuerdo se centrará en la exploración y el registro sistemático de las potenciales reservas de uranio del país, según lo confirmado por el vicepresidente paraguayo, Pedro Alliana. Este esfuerzo no es inédito; en 2015, bajo la administración del entonces presidente Horacio Cartes, Paraguay ya había emprendido prospecciones en el departamento de Caazapá, donde se certificó la existencia de un yacimiento con cerca de 10 millones de libras del mineral. La inversión reciente de la empresa estadounidense Uranium Energy Corp en el país para la exploración de titanio, con planes futuros en uranio, reitera el creciente interés global en estos recursos estratégicos, esenciales para la transición energética y la industria de alta tecnología.
Un pilar fundamental de este memorando es el compromiso explícito con el ‘desarrollo internacional y el uso pacífico de la energía nuclear’. Esta salvaguarda es crucial en el panorama geopolítico actual, asegurando que cualquier avance en la capacidad nuclear de Paraguay se adhiera estrictamente a los principios de no proliferación. El encargado de negocios de EE.UU. en Asunción, Robert Alter, enfatizó la importancia de compartir ‘mejores prácticas, información sobre la tecnología, y todos los requisitos de seguridad, protección y no proliferación’ de armamento nuclear, lo que alinea a Paraguay con los estándares internacionales promovidos por organismos como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El acuerdo también vislumbra la incorporación de Reactores Modulares Pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) en la red eléctrica paraguaya como una estrategia para asegurar el suministro de electricidad a largo plazo. En abril pasado, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) de Paraguay ya había suscrito un convenio de cooperación con el OIEA para explorar la aplicación de esta tecnología. Los SMRs representan una solución innovadora y segura, capaz de ofrecer flexibilidad, reducir la huella de carbono y complementar fuentes de energía renovable intermitentes, lo que podría fortalecer significativamente la resiliencia energética de Paraguay, un país altamente dependiente de la generación hídrica.
Desde una perspectiva geopolítica, este pacto consolida la influencia de Estados Unidos en América Latina, promoviendo una visión de cooperación en un sector estratégico que otras potencias globales también buscan explorar. Para Paraguay, el acuerdo representa una oportunidad sin precedentes para diversificar su matriz energética, asegurar su soberanía en el suministro eléctrico y capitalizar el valor de sus recursos naturales. La colaboración técnica y la transferencia de conocimiento en seguridad nuclear y gestión de residuos posicionan al país en una senda de desarrollo tecnológico sostenible y responsable, reafirmando su compromiso con la estabilidad regional.
Es imperativo señalar, no obstante, que la implementación de la energía nuclear a gran escala es un proyecto de largo aliento. Si bien el memorando impulsa la exploración de yacimientos de uranio de manera inmediata, el vicepresidente Alliana ha manifestado que el Gobierno no contempla la explotación de energía nuclear en el corto plazo. El acuerdo actual es un paso fundacional que permitirá a Paraguay tomar ‘decisiones informadas’ en el futuro, construyendo capacidades regulatorias y técnicas necesarias para una eventual transición hacia una fuente de energía tan compleja y prometedora como la nuclear.
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