La muerte de Mohammad Nazeer Paktiawal, un ciudadano afgano de 41 años, bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas, ha desatado una demanda urgente de transparencia y acceso al informe completo de su autopsia. Paktiawal falleció el 14 de marzo en un hospital de Dallas, un día después de su detención. El certificado de defunción oficial atribuye su deceso a una anafilaxia severa que complicó una crisis asmática, clasificando el suceso como un ‘accidente’. Esta explicación, sin embargo, ha generado profundo escepticismo en su familia y organizaciones humanitarias, quienes cuestionan la causa exacta de la reacción alérgica y la idoneidad de la atención médica recibida mientras estaba bajo custodia de ICE.
La opacidad en torno al caso se profundiza con la negativa de las autoridades del condado de Dallas a divulgar el informe completo de la autopsia, argumentando una posible interferencia con una investigación federal. Esta postura ha provocado la enérgica condena de AfghanEvac y del senador demócrata Richard Blumenthal, quienes han solicitado al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y a las autoridades de Texas que pongan fin al secretismo. La familia de Paktiawal, en particular su hermano Naseer, ha rechazado la clasificación de su muerte como ‘accidente’, exigiendo la ‘verdad’ y una rendición de cuentas completa.
El trasfondo de Mohammad Nazeer Paktiawal añade una dimensión crítica. Durante una década, colaboró activamente con las Fuerzas Especiales estadounidenses en Afganistán, lo que lo convirtió en un aliado estratégico. Tras la retirada de tropas en 2021, fue evacuado a EE. UU. y solicitó asilo, petición que seguía pendiente. Su arresto el 13 de marzo en su hogar, por acusaciones no probadas de fraude de cupones de alimentos y robo, plantea serias interrogantes sobre la justificación de su detención, especialmente considerando su historial de apoyo y la ausencia de condena por los cargos.
El certificado de defunción menciona una ‘reacción adversa a un medicamento’ por una sustancia no identificada, junto con posibles factores como ‘efectos tóxicos de metanfetamina’, enfermedad cardíaca y tabaquismo. La familia ha negado rotundamente el consumo de metanfetamina, y una segunda autopsia solicitada no pudo confirmar su presencia por falta de muestras. Más crucial aún, la esposa de Paktiawal ha declarado que agentes de ICE impidieron que su marido recibiera su inhalador para el asma tras su detención, un detalle que, de ser cierto, podría apuntar a una negligencia grave en la atención médica.
Documentos oficiales indican que, poco después de su arresto, Paktiawal presentó dificultades respiratorias y dolor en el pecho mientras estaba en una zona de retención, lo que llevó a su traslado a un hospital. Allí, al día siguiente, se le diagnosticó inflamación de la lengua y se le administró epinefrina. A pesar de los esfuerzos, falleció aproximadamente 40 minutos después. Este cronograma detalla los últimos momentos, pero no esclarece la incógnita central: qué precipitó la anafilaxia ni si la respuesta sanitaria, desde el inicio de su detención, fue lo suficientemente pronta y adecuada para prevenir el fatal desenlace.
El caso Paktiawal es particularmente significativo al ser la primera muerte bajo custodia de ICE clasificada oficialmente como ‘accidente’ durante la actual administración, según The Associated Press. Este suceso intensifica el escrutinio sobre el historial de decesos en centros de detención migratorios y las constantes críticas a la agencia por su falta de transparencia y la calidad de la atención médica. La persistente negativa a publicar el informe completo de la autopsia continúa erosionando la confianza pública. La resolución transparente de este caso es fundamental para la exigencia de derechos y la supervisión ética de las agencias de seguridad nacional.
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