Las Estimaciones de la OMS y UNICEF sobre Cobertura Nacional de Inmunización (WUENIC), julio 2026, revelan un panorama ambivalente para la salud pública en las Américas. Si bien se logró una notable recuperación vacunal rutinaria, incluso superando niveles prepandemia, este avance se ve opacado por una alarmante disminución en la cobertura contra el sarampión, dejando comunidades vulnerables a brotes epidémicos.
Los datos confirman sólida progresión en inmunización sistemática infantil. La cobertura de la primera dosis DTP1 alcanzó un 92%, y la tercera dosis (DTP3) se mantuvo en un 86%. Estos indicadores demuestran la capacidad de los sistemas de salud para revertir retrocesos pandémicos y consolidar una infraestructura vacunal robusta, esencial para la protección infantil.
La situación del sarampión, sin embargo, genera profunda preocupación. La cobertura MCV1 descendió al 88% en 2025, y MCV2 cayó al 78%. Ambas cifras están muy por debajo del 95% indispensable para la inmunidad de rebaño y para prevenir la propagación de este virus altamente contagioso. Esta brecha inmunitaria representa una amenaza tangible para la salud pública, con riesgo latente de resurgimientos que pueden desbordar sistemas sanitarios.
Esta vulnerabilidad se acentúa por marcadas desigualdades intrarregionales e intrapaíses. Las estimaciones evidencian diferencias significativas en cobertura de sarampión: mientras algunas naciones mantienen tasas superiores al 90%, otras luchan por alcanzar este umbral crítico. Esto expone fallas estructurales en el acceso equitativo a servicios de inmunización, creando focos donde el virus puede arraigarse y expandirse, comprometiendo la salud colectiva.
En contraste, las Américas mantienen liderazgo mundial en vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). En 2025, la cobertura alcanzó el 71%, lo que subraya compromiso político e inversión en programas de salud preventiva a largo plazo. Este éxito es fundamental para combatir el cáncer cervicouterino, segunda causa de muerte por cáncer entre mujeres en varios países, destacando la importancia de estrategias de inmunización integral.
Para consolidar avances y mitigar amenazas, es imperativa inversión sostenida y estrategia multifacética. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y sus socios colaboran activamente con países para fortalecer programas nacionales, combatir la desinformación con comunicación clara y basada en evidencia, y reforzar sistemas de vigilancia. El Fondo Rotatorio de la OPS es crucial para garantizar acceso oportuno y asequible a vacunas de calidad.
En conclusión, si bien la recuperación vacunal en las Américas es un logro, la persistente vulnerabilidad frente al sarampión demanda acción urgente y coordinada. El progreso en salud pública no es irreversible; solo mediante compromiso renovado, inversión continua y esfuerzos para cerrar todas las brechas de inmunidad, la región asegurará que todos los niños reciban la protección vital que las vacunas ofrecen, garantizando un futuro más sano y resiliente.
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