En un movimiento estratégico para salvaguardar la salud pública, Paraguay, en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), ha presentado los hallazgos iniciales de una misión técnica crítica. Esta iniciativa se centra en fortalecer la aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) en los puntos de entrada del país, abarcando aeropuertos, puertos y pasos fronterizos terrestres. El objetivo primordial es asegurar la eficacia de las medidas de control y prevención, elevando el nivel de la seguridad sanitaria nacional y regional frente a amenazas transfronterizas.
El RSI, un instrumento de derecho internacional legalmente vinculante, fue diseñado para prevenir, proteger, controlar y dar una respuesta de salud pública al diseminarse internacionalmente las enfermedades, evitando al mismo tiempo las interferencias innecesarias con el tráfico y el comercio internacionales. Originalmente adoptado en 1969 y revisado significativamente en 2005 tras la epidemia de SARS, su aplicación es vital para la resiliencia global ante nuevas pandemias y emergencias sanitarias, exigiendo una vigilancia constante y una capacidad de respuesta ágil en cada estado miembro.
La experiencia acumulada de crisis sanitarias globales ha subrayado la imperiosa necesidad de una colaboración interinstitucional robusta y una preparación anticipada. Tal como lo señaló la Dra. Mancero de la OPS/OMS, ‘ningún país puede ir solo’, enfatizando que la coordinación entre múltiples entidades es la piedra angular para enfrentar eficazmente una amenaza sanitaria. La gestión de puntos de entrada no solo implica el control de personas, sino también de vehículos y mercancías, incluyendo productos de origen animal y vegetal, lo que demanda capacidades sofisticadas de detección, evaluación de riesgos y una respuesta rápida y coordinada.
La misión técnica en Paraguay no solo busca identificar deficiencias, sino también establecer una hoja de ruta concreta y viable. Esta planificación detalla las actividades específicas, las responsabilidades claras de cada actor, plazos definidos y mecanismos de coordinación para el seguimiento de las recomendaciones. Dicha estrategia es fundamental para traducir los diagnósticos en acciones tangibles, incluyendo la previsión de los recursos financieros necesarios, garantizando que el país pueda prevenir, detectar y responder de manera oportuna a cualquier evento que comprometa la salud pública.
El compromiso nacional de Paraguay en este esfuerzo ha sido notable, según lo destacado por la Dra. Haydée Padilla, representante a.i. de la OPS/OMS. La competencia del personal de salud y el interés manifiesto de las autoridades por el trabajo interinstitucional son pilares sólidos que impulsan el avance. La participación activa de la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS) y su reiterado compromiso de fortalecer las capacidades nacionales demuestran una conciencia profunda sobre los desafíos sanitarios contemporáneos y la importancia de la adaptación continua.
Un componente clave de la misión incluyó la visita al paso fronterizo de Puerto Falcón, una medida que permitió a los expertos evaluar in situ los procedimientos existentes y la dinámica de coordinación entre entidades como el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE). Este contacto directo con la realidad operacional en la frontera es crucial para elaborar un diagnóstico preciso de las capacidades del país y asegurar que las recomendaciones se ajusten a las particularidades del terreno, sentando las bases para el Plan Nacional de Acción para la Seguridad Sanitaria, financiado por el Fondo para Pandemias.
Si le ha parecido interesante este análisis, le invitamos a compartirlo y a dejar su opinión en los comentarios.






