En un esfuerzo concertado por salvaguardar la vida y la salud de las poblaciones más vulnerables, Paraguay ha intensificado sus estrategias de vigilancia y respuesta epidemiológica. Recientemente, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), con el valioso respaldo técnico de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), convocó la Primera Sesión Ordinaria del Comité Técnico Nacional de Vigilancia Epidemiológica de la Morbimortalidad Materna, Fetal y Neonatal. Este encuentro crucial se centró en la revisión de avances y la identificación de desafíos persistentes en la Mortalidad Materna y Neonatal, con el objetivo primordial de consolidar una atención humanizada, segura y oportuna para las mujeres embarazadas, los recién nacidos y sus entornos familiares. La iniciativa subraya un compromiso nacional e internacional con la reducción de indicadores que, históricamente, han representado una asignatura pendiente en diversos sistemas de salud.
La relevancia de esta labor trasciende las fronteras paraguayas, insertándose en un contexto global donde la reducción de la mortalidad materna, fetal y neonatal constituye un pilar fundamental de la agenda de desarrollo sostenible. Específicamente, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas establecen metas ambiciosas para 2030, buscando reducir la razón de mortalidad materna mundial a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos (ODS 3.1) y poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y niños menores de 5 años (ODS 3.2). El compromiso de Paraguay se alinea directamente con estos imperativos, reflejando una comprensión profunda de que la salud materno-infantil es un indicador irrefutable del bienestar y el desarrollo humano de una nación.
Un pilar fundamental en esta estrategia es el fortalecimiento de la Atención Primaria de la Salud (APS), reconocida globalmente como la puerta de entrada esencial a cualquier sistema sanitario eficaz. Tal como se destacó en la sesión, las Unidades de Salud de la Familia (USF) desempeñan un papel insustituible. Su función va más allá de la mera asistencia médica; abarcan el acompañamiento integral de las mujeres desde las etapas iniciales del embarazo, pasando por el parto y el puerperio, extendiendo su alcance a la salud neonatal. Esta continuidad asistencial es vital para la detección temprana de riesgos, la implementación de medidas preventivas y la promoción de prácticas saludables, minimizando así las brechas en el acceso y la calidad de la atención.
La calidad y la fiabilidad de los datos epidemiológicos emergen como componentes irrenunciables para la toma de decisiones informadas. La vigilancia epidemiológica no se limita a la recolección de cifras; implica un análisis riguroso que permita desentrañar las causas subyacentes de cada situación adversa, identificar patrones y documentar buenas prácticas que puedan ser replicadas. El enfoque de ‘cada caso como una oportunidad de aprendizaje’ es una máxima ética y práctica que impulsa la mejora continua de la red de servicios. Fortalecer los procesos de notificación y registro, mejorar la infraestructura y asegurar la disponibilidad de recursos humanos son pasos críticos para transformar los datos en inteligencia operativa capaz de salvar vidas.
En la vanguardia de las herramientas de gestión sanitaria, la georreferenciación se presenta como un recurso transformador. Esta tecnología permite visualizar espacialmente la incidencia de la morbimortalidad, identificando no solo ‘dónde’ ocurren los eventos críticos, sino también ‘por qué’ en determinadas zonas, al correlacionar datos geográficos con factores socioeconómicos y de acceso a servicios. Al ubicar geográficamente las áreas de mayor riesgo y las brechas en la prestación de servicios, las autoridades sanitarias pueden diseñar intervenciones más precisas y equitativas, optimizando la asignación de recursos y cerrando las brechas de inequidad que a menudo subyacen a las disparidades en salud materno-infantil.
La articulación entre el Ministerio de Salud de Paraguay y la OPS/OMS, reforzada por el apoyo financiero de la Alianza para la Cobertura Sanitaria Universal (UHC Partnership), ejemplifica un modelo de cooperación internacional que trasciende la asistencia puntual. Se trata de un compromiso sostenido en el marco de la Iniciativa ‘Cero muertes evitables’, cuyo fin último es consolidar una red integrada de servicios de salud cada vez más resolutiva. Este enfoque integral no solo busca la reducción de las cifras de mortalidad, sino que persigue la construcción de sistemas de salud resilientes, equitativos y centrados en las personas, garantizando que cada mujer y cada recién nacido tengan acceso a la atención que merecen, independientemente de su ubicación geográfica o condición socioeconómica. La sostenibilidad de estos esfuerzos es clave para asegurar un legado de bienestar duradero.
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