La reciente Encuesta Intercensal 2025 del Inegi revela que la ‘población mexicana’ ha crecido hasta alcanzar los 130.9 millones de habitantes. Este crecimiento viene acompañado de un dato significativo: la edad promedio de los ciudadanos continúa en ascenso, situándose en 32 años, tres más que en 2020. Este indicador subraya una innegable transición demográfica en el país, con profundas implicaciones para la planificación estratégica y el desarrollo futuro.
El informe detalla que el crecimiento poblacional anual promedio entre 2020 y 2025 fue del 0.7% para los residentes en viviendas particulares, una desaceleración si se compara con el 1.0% registrado en el lustro anterior (2015-2020). Esta tendencia es característica de sociedades que transitan hacia estructuras demográficas más maduras, reflejando cambios en las tasas de natalidad y la esperanza de vida.
El aumento de la edad mediana a 32 años es un factor crítico, indicando una reducción de los grupos de menor edad y una mayor proporción de adultos y adultos mayores. Esta reconfiguración etaria exige adaptación urgente en políticas públicas para sistemas de pensiones, salud y mercado laboral, garantizando sostenibilidad y bienestar social.
En cuanto a la composición de género, las mujeres constituyen el 51.9% de la población total (67.7 millones), mientras que los hombres representan el 48.1% (62.7 millones). Esta distribución reafirma la necesidad de diseñar políticas que consideren las particularidades y necesidades de cada segmento poblacional, promoviendo equidad y desarrollo integral.
La disminución en la tasa de fecundidad es un motor clave de estos cambios. Mauricio Rodríguez Abreu, director general de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, destacó que el promedio de hijos por mujer se redujo de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025. Este descenso por debajo del nivel de reemplazo generacional augura un envejecimiento poblacional más acelerado, con retos para el relevo generacional en diversos sectores.
El estudio también revela marcadas disparidades regionales. Mientras Chiapas presenta la edad mediana más joven (26 años), la Ciudad de México ostenta la más alta (37 años). Estas diferencias geográficas reflejan dinámicas socioeconómicas y migratorias que demandan estrategias de desarrollo y políticas públicas específicas para cada entidad federativa.
La Encuesta Intercensal 2025, descrita por el Inegi como la más extensa de la historia del país, fue un esfuerzo masivo que visitó una de cada cinco viviendas. La rigurosidad de su metodología garantiza la solidez de estos datos, fundamentales para una comprensión profunda de la evolución demográfica de México y la toma de decisiones informadas.
En resumen, los hallazgos demográficos de México presentan una nación en evolución, enfrentando el desafío de una población que envejece y se transforma. La gestión de esta transición requiere una visión proactiva para asegurar que los cambios se traduzcan en oportunidades de desarrollo sostenible y equitativo del país.
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