Cinco años después de su vanguardista adopción del Bitcoin como moneda de curso legal, El Salvador emprende una reorientación estratégica significativa en su ‘apuesta cripto’. El gobierno del presidente Nayib Bukele, que en su momento abanderó la criptomoneda descentralizada como catalizador de la inclusión financiera y las remesas, está ahora pivotando hacia las stablecoins respaldadas por el dólar estadounidense. Esta evolución no es menor; representa un reconocimiento tácito de los desafíos encontrados en la integración masiva del Bitcoin en la economía cotidiana y un pragmatismo renovado para aprovechar las tecnologías blockchain de forma más estable y predecible.
La nueva iniciativa se materializa en la aplicación Sivar, un desarrollo colaborativo entre el gobierno salvadoreño y la startup de software Modveon. Diseñada para operar sobre la red Base de Coinbase, Sivar permitirá a los ciudadanos almacenar y enviar dólares digitales, optimizando especialmente el crucial flujo de remesas. Este cambio es notable, dada la ferviente promoción inicial del Bitcoin por parte de Bukele como una herramienta transformadora para la población, marcando un viraje hacia una solución digital más predecible y menos volátil para las transacciones diarias.
La limitada adopción del Bitcoin en El Salvador ha sido un factor determinante en este cambio de rumbo. Datos de 2024 de la Universidad Centroamericana revelaron que aproximadamente el 92% de los salvadoreños no había utilizado el Bitcoin, mientras que el Fondo Monetario Internacional constató que solo cerca del 1,75% de las remesas se canalizaban a través de carteras de criptomonedas. Estas cifras contrastan drásticamente con la visión original de convertir la volátil criptomoneda en una forma de pago generalizada, evidenciando barreras significativas en la usabilidad y la percepción de riesgo por parte de la población.
Aunado a la baja penetración, las reformas vinculadas a un programa de US$1.400 millones del Fondo Monetario Internacional en 2025 ejercieron una presión considerable sobre la política cripto del país. Estas reformas limitaron el apoyo gubernamental al Bitcoin, poniendo fin a su condición de moneda de curso legal obligatoria y reduciendo el alcance del monedero Chivo, previamente respaldado por el Estado. La creación de Sivar se presenta, en este contexto, como una respuesta estratégica para llenar ese vacío y ofrecer una alternativa viable para las transacciones digitales utilizando la infraestructura de las redes de criptomonedas.
El auge de las stablecoins en América Latina subraya la lógica detrás de esta decisión. La región ha experimentado una actividad cripto de US$594 mil millones en el presente año, con las stablecoins representando casi un tercio de las transacciones transfronterizas y el 22% de las transferencias nacionales entre particulares, según Chainalysis. A diferencia del Bitcoin, cuya volatilidad inherente lo hace menos apto para pagos cotidianos, las stablecoins, al estar vinculadas a una moneda fiduciaria como el dólar, ofrecen la estabilidad necesaria para funcionar eficazmente como medio de intercambio y reserva de valor a corto plazo.
La importancia de las remesas para la economía salvadoreña es un pilar fundamental de esta estrategia. En 2025, los salvadoreños residentes en el extranjero enviaron aproximadamente US$9.000 millones al país, con un 92% de esos fondos provenientes de Estados Unidos. Sivar se posiciona como una solución eficiente para este flujo, permitiendo a los usuarios en EE.UU. transferir dólares digitales a sus connacionales por una tarifa fija de US$2, superando en costo y velocidad a los métodos tradicionales y capitalizando la infraestructura blockchain para optimizar este mercado vital.
Más allá de las transacciones financieras, Sivar busca fomentar una mayor cohesión social y participación cívica. La plataforma verificará a los usuarios mediante identificación oficial y los agrupará en comunidades por domicilio, permitiéndoles no solo enviar dinero, sino también publicar contenido, participar en debates y encuestas en directo, y votar en elecciones locales, incluso desde el extranjero. Esta visión integral transforma Sivar de una simple herramienta de pago a una plataforma de interacción comunitaria, fortaleciendo el sentido de conexión entre los salvadoreños a nivel global, como destacó la Viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira.
La inversión en Modveon, que asciende a una suma multimillonaria por un acuerdo de cinco años, junto con el respaldo de inversores clave como AAB, Coinbase Ventures y Firebolt Ventures, valida la solidez del modelo propuesto. Este despliegue en El Salvador, siendo el primer cliente de Modveon, servirá como un caso de estudio crucial para la viabilidad de expandir estas soluciones a otros mercados emergentes. El Salvador, una vez más, se posiciona en la vanguardia de la experimentación con tecnologías financieras, aunque ahora con un enfoque más cauto y orientado a la estabilidad.
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