«Los Estados Unidos y el Reino Unido han hecho más por este planeta que cualquier otra pareja de naciones en la historia de la humanidad», afirmó Donald Trump al llegar su turno, tras la intervención de Keir Starmer, en la rueda de prensa conjunta celebrada en la residencia de Chequers tras el encuentro entre ambos mandatarios en el segundo y último día de la visita de Estado del presidente estadounidense al Reino Unido. Trump insistió en que ambos países están «unidos para siempre» y reiteró que el vínculo transatlántico constituye, en sus palabras, «una relación como ninguna otra en el mundo».
Pero el tono solemne del arranque y los elogios constantes entre ambos mandatarios a lo largo de la comparecencia dieron paso, tan pronto como empezó el turno de preguntas de la prensa, a un desacuerdo explícito en uno de los asuntos más delicados de la agenda internacional. Preguntado por la intención del Reino Unido de reconocer a Palestina como Estado en el marco de un plan de paz, Trump respondió con firmeza: «Tengo un desacuerdo con el primer ministro en ese punto. Quiero que los rehenes sean liberados ahora, de inmediato, no mañana, no pasado» y añadió, con respecto a su papel, que «lo hemos hecho antes y muchos rehenes fueron recibidos en el Despacho Oval. He escuchado historias que nunca pensé posibles». Además, recordó los ataques del 7 de octubre de 2023, que describió como «uno de los días más violentos en la historia de la humanidad», y aseguró que Hamás planea utilizar a los cautivos como «escudos humanos». «Eso es brutal. Tenemos que recordar lo ocurrido el 7 de octubre. Quiero que esto termine, quiero que los rehenes regresen ya», subrayó.
Starmer, por su parte, defendió su posición alegando que el reconocimiento de Palestina, que está previsto que comunique oficialmente en nombre del Reino Unido este fin de semana, no constituye una «política de gestos». «Coincidimos en la necesidad de paz y en la urgencia de una hoja de ruta, porque la situación en Gaza es intolerable. Los rehenes llevan demasiado tiempo retenidos y deben ser liberados, y al mismo tiempo es necesario que la ayuda humanitaria entre con rapidez. Dentro de ese contexto y de un plan para la paz, la cuestión del reconocimiento tiene que ser considerada», explicó.
Así, la comparecencia en la residencia de Chequers, marcada por la coincidencia en defensa, comercio y seguridad, dejó al descubierto una diferencia de criterio en torno a Oriente Próximo. Si bien ambos líderes coincidieron en reclamar el fin de la violencia y la liberación de los cautivos, Trump dejó claro que no comparte el plan británico de reconocer a Palestina en el actual contexto, un desacuerdo que definió como «una de nuestras pocas discrepancias».
Después, el propio Starmer fue interrogado sobre por qué esperaba «a que el presidente Trump abandonara el país» para formalizar el reconocimiento de Palestina y si no existía el riesgo de que esa decisión supusiera recompensar a Hamás. El primer ministro replicó con contundencia: «Quiero ser muy claro sobre Hamás. Es una organización terrorista que no tendrá ningún papel en ningún futuro gobierno en Palestina». Trump, de pie a su lado, le dio una palmada en la espalda y comentó «eso está bien», antes de que Starmer añadiera: que «lo ocurrido el 7 de octubre fue el peor ataque desde el Holocausto. Tenemos familia en Israel. Comprendo de primera mano el impacto psicológico que tuvo aquello en todo Israel. Así que sé exactamente cuál es mi posición en relación con Hamás. Hamás, por supuesto, no quiere una solución de dos Estados, no quiere paz, no quiere un alto el fuego. Tengo muy clara mi postura respecto a Hamás», zanjó.
Finalmente, Starmer insistió en desvincular el calendario de la decisión de la visita presidencial. «Dejé clara mi posición a finales de julio sobre el calendario, que no tiene nada que ver con esta visita de Estado, y lo he discutido con el presidente, como cabría esperar entre dos líderes que se respetan, se aprecian y quieren encontrar la mejor manera posible de alcanzar una solución mejor», aseguró.







