Las familias de los rehenes volvieron a echarse a las calles de Israel para pedir un alto el fuego que permita la salida segura de Gaza de sus seres queridos. Miles de personas respondieron a la llamada, cortaron carreteras y participaron en una concentraciĂłn … multitudinaria Tel Aviv, a las puertas del ministerio de Defensa. Los gritos de la calle no llegaron hasta el salĂłn donde se reuniĂł el gabinete de Seguridad con dos grandes temas sobre la mesa: la invasiĂłn de Ciudad de Gaza y la negociaciĂłn para la liberaciĂłn de los rehenes. Dos grandes temas que se trataron en un encuentro de menos de tres horas en el que no hubo votaciĂłn formal, informĂł el Canal 12, y que sirviĂł para mantener los planes de invasiĂłn en marcha y las conversaciones indirectas con Hamás en un limbo. La declaraciĂłn oficial de hambruna en Ciudad de Gaza no tuvo espacio en la reuniĂłn de los responsables de seguridad del Estado judĂo, cuyas decisiones han sido claves para el uso del hambre como arma de guerra.
Los mediadores, Egipto y Qatar, saben que su labor es casi imposible porque cada vez que están cerca de un acuerdo, BenjamĂn Netanyahu pone sobre la mesa nuevas condiciones. Estados Unidos ha desaparecido de la mediaciĂłn. El portavoz de Exteriores de Qatar, Majed Al Ansari, dijo que aĂşn no han recibido respuesta de Israel a la Ăşltima propuesta de alto el fuego y toma de rehenes aceptada por Hamás, que «coincide en un 90 por ciento con lo que Israel quiere». El diplomático catarĂ insistiĂł en que «la pelota está ahora en el tejado de Israel, y parece que no quiere llegar a un acuerdo».
La propuesta aceptada por los islamistas fija una tregua de 60 dĂas en la que deben liberar a 10 rehenes con vida y negociar la liberaciĂłn del resto de cautivos con vida en una segunda fase. Israel considera que quedan 20 rehenes vivos, aunque Donald Trump sorprendiĂł al anunciar que piensa que son menos los supervivientes.
En los Ăşltimos 23 meses, Netanyahu solo aceptaba negociar acuerdos por fases, como el aceptado por Hamás la semana pasada, pero ahora insiste en que no está interesado en un acuerdo por etapas y que solo negociará un acuerdo integral. La apuesta del primer ministro consiste en seguir adelante con su ofensiva a gran escala en la ciudad de Gaza para presionar a Hamás para que acepte un acuerdo global. El asalto por tierra podrĂa lanzarse a mediados de septiembre, tras la incorporaciĂłn a filas de los primeros 60.000 reservistas.
Diferencia de criterios
Netanyahu, que ya rompió de forma unilateral el alto el fuego alcanzado en enero pasados los dos primeros meses, no está interesado en detener las operaciones en la Franja y tiene prisa por invadir Ciudad de Gaza, a la que llama «capital de Hamás». Los militares notan la presión del primer ministro, pero tratan de imponer su ritmo. El jefe del Ejército, general Eyal Zamir, se ha mostrado partidario de aceptar un acuerdo por fases que permita la liberación en un primer momento de 10 rehenes, el mismo texto aprobado por Hamás, pero sabe que Netanyahu lo rechaza.
La divisiĂłn entre polĂticos y militares se extiende tambiĂ©n al dĂa despuĂ©s de la victoria en Gaza porque en el ejĂ©rcito temen que las autoridades apuesten por un escenario de administraciĂłn militar en el que tengan que asumir la gestiĂłn del dĂa de 2 millones de palestinos. El ejĂ©rcito se opone firmemente a esta posibilidad y piden a Netanyahu otras alternativas, pero el primer ministro no pone plan alguno sobre la mesa.
Egipto blinda su frontera
Y mientras el mundo asiste de brazos cruzados a los pasos previos a la invasión terrestre de Ciudad de Gaza y la expulsión a la fuerza de un millón de personas, Egipto blinda su frontera con la Franja. Medios árabes como Al-Araby Al Jadeed aseguraron que las autoridades de El Cairo han desplegado 40.000 hombres en la zona para sellar la frontera de apenas 12 kilómetros que comparte con el territorio palestino.
A los egipcios les preocupa que la evacuaciĂłn masiva de los residentes de Ciudad de Gaza pueda provocar un caos enorme en el sur y que los palestinos traten de cruzar hacia Egipto, lo que provocarĂa «una crisis humanitaria y de seguridad» en el SinaĂ, segĂşn fuentes cairotas citadas por este medio.





