El segundo anuncio de Emmanuel Macron en tres meses del reconocimiento del Estado de Palestina enfrenta a Francia con varios de sus principales aliados europeos, Estados Unidos e Israel, divide a la UE, es rechazado por la opiniĂłn pĂşblica … nacional y está hipotecado por la crisis polĂtica que debilita la posiciĂłn de ParĂs en la escena internacional.
A las pocas horas de conocerse el reconocimiento anunciado por Macron, Stefan Kornelius, portavoz oficial del Gobierno alemán, lo rechazĂł de manera frontal en estos tĂ©rminos: «El Gobierno alemán no considera oportuno su reconocimiento de un Estado palestino a corto plazo. La seguridad de Israel es de una importancia capital para BerlĂn».
En Roma, un portavoz de Hermanos de Italia, el partido de Georgia Meloni, también rechazó el reconocimiento propuesto por Macron, por esta razón: «Un Estado palestino que no reconozca a Israel significa que el problema esencial sigue sin resolverse».
La medida, en definitiva, divide profundamente a la UniĂłn Europea (UE): solo doce de sus 27 miembros reconocen a Palestina, contra quince hostiles a ese reconocimiento.
En Londres, Keir Starmer, primer ministro británico, comenzĂł por evitar sumarse a la iniciativa macroniana, asegurando que el paso dado por el presidente francĂ©s deberĂa ser parte de un plan más amplio para la seguridad de palestinos e israelĂes».
Desde el otro lado del Atlántico, Donald Trump despreciĂł la decisiĂłn de Macron por carecer, en su opiniĂłn, «de peso». «Es muy buen tipo, me gusta, pero esa declaraciĂłn no tiene peso», afirmĂł el presidente de EE.UU. poco antes de embarcar hacia Escocia en alusiĂłn al jefe de Estado francĂ©s. Horas antes, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, ya habĂa expresado su disconformidad con este anuncio. Lo tildĂł de «imprudente» y asegurĂł que «sĂłlo sirve para hacer propaganda de Hamás y hace retroceder la paz». Además, lo considera «una bofetada a las vĂctimas del 7 de octubre».
Para el primer ministro israelĂ, Benjamin Netanyahu, la medida «incentiva el terrorismo y corre el riesgo de crear otro Estado aliado de Irán, como ocurriĂł en Gaza». «Un Estado palestino en estas condiciones serĂa una plataforma de lanzamiento para aniquilar a Israel, no para vivir en paz junto a Ă©l», señalĂł.
En la escena nacional, el proyecto del presidente tambiĂ©n atiza divisiones profundas. SegĂşn un sondeo publicado por el matutino conservador ‘Le Figaro’, el 72% de los franceses son hostiles al reconocimiento de un Estado palestino. La propuesta de Macron es apoyada por las izquierdas, deja muy dubitativos al centro y la derecha tradicional, y es criticada agriamente por la extrema derecha de Marine Le Pen, cuya formaciĂłn preside el principal grupo parlamentario en la Asamblea Nacional, sin que tampoco estĂ© claro que pueda aprobar o rechazar tal propuesta.
Anuncio en abril y frenazo
Emmanuel Macron anunciĂł por vez primera el reconocimiento de Palestina el mes de abril pasado, presentado como un «acontecimiento histĂłrico»: «Nuestro proyecto es copresidir con Arabia SaudĂ una conferencia que podrĂa terminar lanzando un nuevo proceso de paz. En un momento u otro debemos participar en esa dinámica colectiva, apoyando a quienes defienden Palestina, y, al mismo tiempo, pueden reconocer a Israel». Semanas más tarde, el mismo Macron anunciĂł un frenazo en esa iniciativa, tras una sucesiĂłn de catástrofes que impedĂan llevar a la práctica tal ambiciĂłn.
Apenas un mes después, el presidente francés ha anunciado un nuevo proyecto de reconocimiento de Palestina, presentado como una decisión personal: «Fiel a su compromiso histórico con una paz duradera en Oriente Próximo, he decidido que Francia reconocerá el estado de Palestina». El ministro francés de Asuntos Exteriores debe confirmar la idea, a «materializar» en septiembre en Nueva York, en la Asamblea General de Naciones Unidas.
Tan ambicioso proyecto deberá sortear la grave crisis polĂtica e institucional de Francia, la más grave desde la fundaciĂłn de la V RepĂşblica, entre 1958 y 1962. Tras seis meses de negociaciones, sin Ă©xito, el Gobierno de Emmanuel Macron, con François Bayrou como primer ministro, decidiĂł irse de vacaciones hace semanas ante la imposibilidad de aprobar los presupuestos del Estado en la Asamblea Nacional, primera cámara del Parlamento Nacional, aplazando hasta septiembre la discusiĂłn de las cuentas pĂşblicas.
ManifestaciĂłn en ParĂs en apoyo del pueblo palestino y contra las acciones de Israel en Gaza
Extrema izquierda y extrema derecha, las fuerzas mayoritarias en el parlamento, anunciaron que presentarĂan una mociĂłn de censura si el Gobierno de Bayrou, presidido por Macron, no respetaba sus lĂneas rojas.
El reconocimiento de Palestina no tiene nada que ver con la estabilidad del Gobierno francĂ©s. Pero un reconocimiento de Palestina con una Francia caĂda de hinojos en su crisis polĂtica, al borde de una mociĂłn de censura, darĂa una imagen confusa, de una utilidad práctica muy relativa, complicando mucho las relaciones de ParĂs con la mayorĂa de los Estados miembros de la UE.
Dos dĂas antes del anuncio sobre Palestina, Bruno Retailleau, ministro del Interior y lĂder de la derecha histĂłrica, declarĂł que «el macronismo no sobrevivirá a Macron». Confirmaba asĂ la falta de entendimiento del presidente con buena parte de su frágil y heterĂłclita mayorĂa parlamentaria relativa.
Macron ha pedido a su primer ministro poner orden en su Gobierno. Orden o desorden que tampoco será un argumento de peso para afirmar la importancia de la deseada realidad del reconocimiento de Palestina.
El momento en que Macron espera reconocer al Estado palestino, en septiembre, coincidirá con el regreso de los diputados franceses de sus vacaciones para abordar el espinoso problema de la aprobaciĂłn o censura de los presupuestos. Si Marine Le Pen (extrema derecha) o Jean-Luc MĂ©lenchon (extrema izquierda) anunciasen un proyecto de censura del Gobierno, entre septiembre u octubre, el reconocimiento de Palestina correrĂa el riesgo de verse envuelto en la confusa crisis polĂtica nacional.
Negociaciones en el aire
El revuelo por la propuesta de Macron se produce, además, en un momento delicado en la búsqueda de un alto el fuego para Gaza. Tres semanas después de su inicio, las negociaciones indirectas entre Israel y Hamás en Doha están en punto muerto, ya que tanto la delegación de EE.UU. como la israelà se retiraron este jueves de Qatar ante el estancamiento del proceso.
El presidente estadounidense culpĂł a Hamás. A su juicio, el movimiento islamista que gobierna Gaza no deseaba pactar una tregua. «Fue una lástima. Hamás no querĂa llegar a un acuerdo. Creo que quieren morir», señalĂł Trump los periodistas. «Ahora solo nos quedan los Ăşltimos rehenes, y saben lo que pasa despuĂ©s de conseguirlos. Y, básicamente por eso, no querĂan llegar a un acuerdo», agregĂł.
Benjamin Netanyahu coincidió en que Hamás constituye un «obstáculo» para un acuerdo de liberación de los rehenes retenidos en la Franja. A su juicio, el enviado especial para Oriente Próximo, Steve Witkoff, «acertó» al atribuir a los islamistas la suspensión de la negociación. «Hamás es el obstáculo para un acuerdo de liberación de los rehenes», declaró en un comunicado. «En colaboración con nuestros aliados estadounidenses, estamos estudiando actualmente otras opciones para traer de vuelta a nuestros rehenes, poner fin al régimen terrorista de Hamás y garantizar una paz duradera para Israel y nuestra región», añadió.
Por su parte, un alto dirigente de Hamás acusĂł a Witkoff de tergiversar la realidad. Sus declaraciones «contradicen por completo el contexto en el que se desarrollĂł el Ăşltimo ciclo de negociaciones, y Ă©l lo sabe perfectamente. Se inscriben en una lĂłgica de apoyo a la posiciĂłn israelĂ», declarĂł a la agencia AFP Basem Naim, destacado dirigente de Hamás.






