Friday, August 14, 2026
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Palo y zanahoria: las tretas de Trump para conseguir su gran ley fiscal

Desde su ascenso al poder en 2016, Donald Trump es el jefe del Partido Republicano. De hecho, mantiene el nombre por pura formalidad. Es el partido de Trump, como quedó claro, más que nunca, tras el asalto al Capitolio de enero de 2021 y tras sus imputaciones penales de 2023. Sus bases le fueron leales, y sus líderes no tuvieron más remedio que ir detrás.

Ese liderazgo viviĂł la mayor prueba de los Ăşltimos años esta semana con la tramitaciĂłn de su gran apuesta legislativa, su enorme ley fiscal y presupuestaria, la llamada ‘One, Big, Beautiful Bill’ (ley ‘Una, grande y bella’), el armazĂłn presupuestario de su agenda polĂ­tica.

Trump echĂł un pulso al partido y saliĂł victorioso. ExigiĂł cosas muy difĂ­ciles de aceptar para los dos extremos del partido: estimaciones de aumento del dĂ©ficit de 3,3 billones de dĂłlares en una dĂ©cada, a lo que se oponen los ‘halcones’ fiscales; y recortes en programas asistenciales como Medicaid -la cobertura sanitaria pĂşblica para personas de bajos recursos-, con difĂ­cil venta en los distritos moderados o con mucha poblaciĂłn pobre. Y, para rematar, exigiĂł con capricho que todo estuviera hecho para este viernes 4 de julio, festivo nacional, para bañar el DĂ­a de la Independencia con su propio logro. SacĂł mĂşsculo y se lo dieron todo.

Trump lo consiguiĂł desplegando su rango amplio de diplomacia con los republicanos que tenĂ­an que votar: desde el halago empalagoso hasta la amenaza de destrozar su carrera, desde los mensajes a millones en redes sociales al compadreo durante una partida de golf.

Cerca de 1.400 millones acumulados

El presidente de EE.UU. dio un anticipo de ello desde el pasado fin de semana, durante la negociaciĂłn del texto que saldrĂ­a del Senado. InvitĂł a jugar a golf a su club en Virginia a varios senadores. Entre ellos, Lindsay Graham, un gran aliado. Pero tambiĂ©n a Rand Paul, uno de los pocos dĂ­scolos, de esos conservadores que se toman en serio las proclama de combatir el dĂ©ficit. Le agasajĂł poco despuĂ©s de atizarle en redes sociales. Más duro fue con otro senador que se plantĂł, Thom Tillis. Le amenazĂł con apoyar a un candidato en primarias para evitar su reelecciĂłn el año pasado. No hizo falta. Tillis anunciĂł que no se presentará, lo que refuerza el actual estado del Partido Republicano: o con Trump, o fuera del partido. Y no es solo por su ascendencia sobre los votantes. SegĂşn ‘Fox News’, Trump ha acumulado cerca de 1.400 millones de dĂłlares entre donaciones y compromisos para las arcas del partido, que utilizará contra cualquier republicano al que quiera sacar de su escaño.

Hubo otras amenazas públicas. «Recordad que os tienen que volver a elegir», clamó Trump en su red social. La ley salió adelante en el Senado el martes. Faltaba la Cámara de Representantes, donde se tendría que tramitar a contrarreloj y con un texto que, en principio, provocaría la oposición de muchos republicanos.

Trump se puso manos a la obra. TodavĂ­a no habĂ­a amanecido el miĂ©rcoles y ya habĂ­a descolgado el telĂ©fono. SegĂşn ‘Politico’, estuvo desde antes de las cinco de la mañana del miĂ©rcoles haciendo llamadas a su equipo y a decenas de diputados. Halagando, presionando, amenazando. La campaña de ese dĂ­a durĂł veinte horas, trufada con mensaje de apoyo a la ley en redes sociales, con promesas del futuro de prosperidad que traerá a EE.UU. Y subiendo el tono, ya en la madrugada del jueves, cuando se sospechaba que todavĂ­a quedaban irreductibles. «¿A quĂ© esperan los republicanos? ÂżQuĂ© es lo que tratan de demostrar? MAGA no está contenta y os está costando votos», amenazĂł en referencia a su base de votantes, con el nombre ‘Make America Great Again’ (‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’).

Pero no solo fueron llamadas telefónicas. Ese miércoles, decenas de diputados republicanos desfilaron por la Casa Blanca, donde Trump sedujo a algunos que en algún momento parecieron irreductibles frente al aumento del déficit.

«No regalĂ©is una victoria a los demĂłcratas, no entrĂ©is en su juego», les decĂ­a, segĂşn ‘The New York Times’. Trump querĂ­a a toda costa la aprobaciĂłn de la ley en sus tĂ©rminos. Para poder celebrarla como hizo este jueves por la noche en Iowa -en el arranque de las celebraciones del 250 aniversario de la fundaciĂłn del paĂ­s, que se cumple el año que viene- y el viernes en la Casa Blanca el 4 de julio, uniendo alrededor de su persona la historia del paĂ­s y el futuro prometedor que le espera con esta ley.

Algunos se fueron de allĂ­ con regalos. A Chip Roy, uno de esos ‘halcones’ fiscales, le dio ‘souvenirs’ de la Casa Blanca para su hijo. A Tim Burchett le firmĂł una tarjeta con su nombre. «Me dijo que le gusta cuando me ve en televisiĂłn, lo que es bastante guay», celebrĂł el diputado en redes sociales

Es algo habitual en las tácticas de seducción de Trump: regala halagos, manda notas escritas, reparte invitaciones a Mar-a-Lago, su mansión y club privado en la costa de Florida, o a peleas de UFC, donde el público siempre es partidario. Todas ellas tienen un gran impacto. Sobre todo, por la principal norma que rige al actual Partido Republicano: «No enfades a Trump».

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Ramon Batista
Ramon Batistahttps://eldiariourbano.com
Especialista en mercados financieros con más de 5 años de experiencia operativa en Forex, Bolsa de Valores y Stock Market. Ramón combina su formación técnica con el análisis cuantitativo, destacándose en la programación de indicadores financieros personalizados para la toma de decisiones. Su enfoque en El Diario Urbano se centra en la eficiencia del mercado, el análisis técnico y las oportunidades de inversión en la economía global contemporánea.

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