La reciente convocatoria de la Selección Colombia Masculina Sub-17 ha desatado un debate de considerable trascendencia en el ámbito del fútbol formativo internacional. La inclusión de **Gorka Abascal** Martínez, un joven centrocampista colombo-español de 15 años, militante en las prestigiosas divisiones menores del Real Madrid, representa una declaración de intenciones por parte de la Federación Colombiana de Fútbol. Este movimiento subraya la estratégica búsqueda de talentos con doble nacionalidad en las canteras europeas de élite, asegurando la captación de promesas con un desarrollo futbolístico avanzado.
Nacido en Bilbao el 1 de octubre de 2010, Gorka Abascal posee la nacionalidad colombiana por línea materna, una dualidad que hoy lo posiciona en el epicentro de la atención mediática deportiva. Sus inicios se remontan a la cantera del Athletic Club de Bilbao, una institución reconocida por su férrea ‘filosofía’ de formar talento local, donde acumuló una sólida experiencia con 11 goles en 40 partidos. Este notable desempeño no pasó desapercibido para los ojeadores del Real Madrid, quienes lo incorporaron en 2025 para su equipo Cadete A, y su progresión ha sido tan meteórica que ya milita en la categoría Juvenil B, una distinción poco común para su edad.
Las cualidades de Abascal trascienden su prometedora trayectoria. Con una estatura cercana a los 1,90 metros, el mediocampista irradia una presencia física imponente en el centro del campo, una característica cada vez más valorada en el fútbol moderno. A esta fortaleza se suma una destacada visión de juego, capacidad de recuperación y una constante proyección ofensiva que le permite llegar con peligro al área rival. Su perfil es el de un volante ‘box-to-box’, capaz de influir tanto en la contención como en la creación, un atributo esencial para los sistemas tácticos contemporáneos.
La decisión de Gorka Abascal de representar a Colombia en la U-18 UEFA Friendship Cup 2026, un certamen a disputarse en Suiza, constituye un precedente significativo. Para la Selección Colombia, es la oportunidad de integrar a un jugador con una formación de primer nivel mundial, exponiéndolo a la dinámica del fútbol internacional juvenil. Esta estrategia no solo busca fortalecer la base de la Sub-17, sino también sentar las bases para futuras convocatorias a categorías superiores, incluyendo la posibilidad de blindar al jugador para la selección absoluta en un futuro, compitiendo así con España por su talento.
El torneo en Suiza no es solo una vitrina para Abascal, sino también una prueba de fuego para el esquema del director técnico Freddy Hurtado. Enfrentar a delegaciones juveniles de diversas partes del mundo proporcionará un fogueo invaluable, permitiendo al cuerpo técnico evaluar la adaptación de los jugadores a diferentes estilos de juego y consolidar la cohesión del grupo. Estos certámenes son cruciales en la hoja de ruta de la Federación Colombiana de Fútbol, orientados a preparar talentos para futuras competiciones oficiales y, en última instancia, nutrir a la selección mayor.
La expectativa sobre Gorka Abascal es inmensa. Su presencia en la Selección Colombia Sub-17 simboliza la ambición de un país por atraer y desarrollar a sus talentos dispersos por el mundo. Sin embargo, el camino es largo y demandante. Su continuidad en la cantera del Real Madrid y su evolución en el contexto internacional serán seguidas de cerca, marcando un hito en la estrategia de captación de la Federación Colombiana de Fútbol y ofreciendo una visión de lo que el futuro podría deparar para el balompié nacional. La integración de este tipo de perfiles eleva el listón de exigencia y la calidad potencial del equipo.
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