Desde el ascenso de Abelardo De la Espriella a la presidencia de Colombia el 7 de agosto de 2026, la esfera digital ha sido escenario de una prolífica difusión de contenido que, en ocasiones, carece de sustento fáctico. Recientemente, un video que muestra una caravana de vehículos blindados militares ha sido falsamente atribuido a una operación ordenada por su administración. Este incidente subraya la creciente problemática de la desinformación sobre el Gobierno y sus acciones, especialmente en momentos de intensificación de la ofensiva contra grupos armados, una promesa central del nuevo mandatario, respaldada por la cooperación estratégica con Estados Unidos e Israel.
El video en cuestión, que ha sido compartido más de 8.000 veces en diversas plataformas de redes sociales como X, Instagram y Facebook desde el 16 de agosto, se presenta como una ‘ÚLTIMA HORA’ con afirmaciones de despliegues militares masivos. Las narrativas asociadas varían, desde la movilización de más de 830 soldados de la Décima Brigada para reforzar la seguridad en Cesar y La Guajira, hasta un supuesto despliegue del ‘escudo de las Américas’ en la convulsa región del Catatumbo, área disputada por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidentes de las FARC. Estas aseveraciones, sin embargo, carecen de veracidad, pues el material audiovisual ha estado disponible en línea desde al menos junio de 2022, bajo la anterior administración de Iván Duque.
La circulación de este tipo de contenidos descontextualizados no solo genera confusión entre la ciudadanía, sino que también puede erosionar la confianza en las instituciones y en la información oficial. En un país con una historia reciente de conflicto y una constante lucha por la seguridad, la propagación de imágenes engañosas sobre operaciones militares puede polarizar aún más a la opinión pública, obstaculizando los esfuerzos gubernamentales por establecer un ambiente de estabilidad y paz. Es imperativo que los usuarios de redes sociales ejerzan un escepticismo crítico ante publicaciones que buscan generar impacto mediante datos no verificados, especialmente cuando se refieren a temas tan sensibles como la seguridad nacional y la intervención de fuerzas armadas.
En contraste con las afirmaciones falsas del video viral, el gobierno de De la Espriella sí ha ejecutado operaciones militares legítimas. Tres días después de su investidura, se llevó a cabo una acción militar contra una posición del ELN en una zona rural del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander. Esta operación, confirmada por fuentes militares a la agencia AFP, resultó en la muerte de dos guerrilleros, aunque, lamentablemente, la Defensoría del Pueblo también reportó al menos tres civiles heridos. Este hecho real pone de manifiesto la complejidad de la situación de seguridad en Colombia y la necesidad de una información precisa y verificada.
Una investigación minuciosa, incluyendo la geolocalización de elementos visibles en el video como el aviso ‘Bienvenidos a San Juan del Cesar’, confirmó que la secuencia fue grabada en la vía que conecta San Juan del César con el norte de La Guajira, en Colombia. Asimismo, búsquedas inversas de fotogramas revelaron que el video fue publicado originalmente el 20 de junio de 2022. En ese periodo, la administración del entonces presidente Iván Duque había anunciado y recibido un lote de 40 vehículos blindados M1117 Guardian, como parte de la cooperación en seguridad con Estados Unidos. Es plausible que el video corresponda a un movimiento de estas unidades o de equipos similares en el marco de la modernización militar de la época, pero en ningún caso a una directriz del actual gobierno.
Este episodio de desinformación resalta la imperiosa necesidad de fortalecer la alfabetización mediática y las capacidades de verificación de hechos en la era digital. La velocidad con la que se propagan los bulos, especialmente aquellos que tocan fibras sensibles como la seguridad y la gobernanza, demanda una mayor responsabilidad tanto de las plataformas tecnológicas como de los individuos en la contrastación de la información antes de su difusión. Solo a través de un consumo crítico y una verificación rigurosa, se podrá contrarrestar eficazmente la narrativa distorsionada que busca socavar la legitimidad y la eficacia de las acciones de un gobierno recién instaurado.
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