Casi tres semanas después de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026, la compleja respuesta humanitaria ha transitado hacia una crucial fase de ‘Recuperación Temprana’. Esta etapa se focaliza en la restitución de los servicios de salud vitales, el fortalecimiento de las redes de referencia hospitalaria y la contención de posibles emergencias sanitarias secundarias, según los informes más recientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La magnitud del desastre ha puesto a prueba la capacidad de respuesta nacional e internacional, evidenciando la interdependencia de la infraestructura y la salud pública en momentos de crisis extrema.
Los sismos, de intensidades M7.2 y M7.5, han dejado un saldo trágico: 4.333 personas fallecidas, 16.740 heridas y 17.907 desplazadas, además de 38 establecimientos de salud con daños estructurales. Mientras la atención médica de emergencia inicial fue fundamental para salvar vidas en las horas críticas, la prioridad ahora se desplaza hacia la rehabilitación de infraestructuras y la garantía de la continuidad de la atención médica esencial. Este cambio de enfoque subraya la complejidad de la gestión post-desastre, donde la inmediatez de la respuesta cede paso a una estrategia más sostenida de reconstrucción y estabilización de los sistemas de soporte vital para la población afectada.
La OPS, en su rol coordinador, ha mantenido un apoyo constante al Ministerio del Poder Popular para la Salud. Liderando el Clúster de Salud, una alianza estratégica que congrega a 110 organizaciones, la OPS y el Comité Internacional de Rescate (IRC) trabajan mancomunadamente para armonizar los esfuerzos sanitarios. Esta colaboración es vital para optimizar la distribución de recursos y la implementación de estrategias, asegurando una cobertura integral y evitando la duplicación de esfuerzos en un escenario de recursos limitados y necesidades apremiantes.
Para potenciar la capacidad operativa en el terreno, siete especialistas de los Equipos Regional y Mundial de Respuesta de la OPS/OMS han sido desplegados en Caracas. Su pericia abarca la coordinación de emergencias, la vigilancia epidemiológica, la logística, la gestión de la información, la supervisión de Equipos Médicos de Emergencia (EMT), la evaluación de infraestructuras sanitarias y la comunicación de riesgos. Este refuerzo técnico especializado es crucial para una gestión eficaz que combine la experiencia global con el conocimiento local.
A través de la Célula de Coordinación (CICOM), bajo la dirección del Ministerio de Salud y con el respaldo de la OPS, diecisiete Equipos Médicos de Emergencia internacionales han brindado atención a 8.489 personas y realizado 148 intervenciones quirúrgicas. Conforme la demanda de atención traumatológica disminuye, estos equipos reorientan sus esfuerzos hacia la atención primaria, la rehabilitación y los servicios comunitarios. Esta adaptabilidad es clave para reconstruir las redes de referencia y asegurar que la población tenga acceso a servicios de salud integrales más allá de la fase aguda del trauma.
El Análisis de la Situación de Salud Pública identifica riesgos sanitarios significativos para los próximos tres meses. El desplazamiento masivo, el hacinamiento en albergues y la interrupción de servicios básicos como el agua y el saneamiento, elevan la amenaza de brotes de enfermedades diarreicas y respiratorias. Asimismo, se anticipa un aumento de enfermedades transmitidas por vectores y aquellas prevenibles por vacunación, exacerbando problemas preexistentes como la malnutrición, las complicaciones maternas y las necesidades de salud mental en las comunidades damnificadas.
En respuesta a estos riesgos, las autoridades nacionales han priorizado la vigilancia de 18 enfermedades y eventos de salud pública, exigiendo su notificación inmediata para una detección temprana y una respuesta rápida. Los equipos de la OPS han realizado evaluaciones epidemiológicas en nueve albergues temporales en La Guaira, integrando la vigilancia con actividades de prevención y control de infecciones, iniciativas de agua, saneamiento e higiene (WASH), y la capacidad de respuesta a brotes. Estas evaluaciones también revelaron necesidades urgentes en salud mental, tamizaje nutricional y continuidad de tratamientos para pacientes crónicos y mujeres embarazadas.
La vacunación se erige como un pilar fundamental en la estrategia de recuperación para mitigar el riesgo de brotes. Hasta la fecha, más de 24.406 dosis de vacunas, incluyendo tétanos, difteria y fiebre amarilla, han sido administradas en las zonas impactadas. La OPS colabora activamente con las autoridades nacionales para fortalecer la planificación de la inmunización, optimizar la cadena de frío y desarrollar estrategias de vacunación sostenibles, asegurando una cobertura adecuada en toda la fase de recuperación.
El acceso ininterrumpido a medicamentos e insumos médicos esenciales es igualmente crítico. La OPS ha distribuido seis toneladas métricas de suministros de emergencia, que incluyen kits de traumatología y cirugía, medicamentos para enfermedades crónicas y equipo médico para hospitales y centros de atención primaria. Adicionalmente, se están movilizando 27.5 toneladas métricas de ayuda humanitaria, incluyendo Kits Interinstitucionales de Emergencia en Salud, diseñados para cubrir las necesidades de atención primaria de aproximadamente 200.000 personas por tres meses, junto con insumos ortopédicos y kits para la desnutrición aguda grave.
La salud mental y el apoyo psicosocial constituyen un componente integral de la respuesta, dada la magnitud del trauma experimentado por las comunidades. La OPS trabaja con las autoridades nacionales para fortalecer estos servicios, proporcionando orientación técnica, protocolos estandarizados, capacitación en Primeros Auxilios Psicológicos para el personal de primera línea, especialmente en las comunidades y albergues más afectados. Reconocer y abordar el impacto psicológico es tan crucial como la atención física en el proceso de curación colectiva.
Si bien los avances logrados son significativos, el Informe de Situación de la OPS enfatiza que las necesidades persisten y son considerables. Es imperativo mantener y ampliar los esfuerzos para restaurar la continuidad de los servicios de salud esenciales, fortalecer la resiliencia de la infraestructura hospitalaria, expandir los servicios de rehabilitación y salud mental, mejorar el acceso a WASH en los albergues, sostener la vigilancia epidemiológica y las campañas de vacunación, y garantizar el acceso continuo a la atención para los grupos más vulnerables, incluyendo pacientes crónicos, mujeres embarazadas y niños.
A medida que la respuesta transita de la emergencia inmediata a una fase de estabilización y reconstrucción, la OPS reafirma su compromiso de trabajar junto al Ministerio del Poder Popular para la Salud y sus socios. El objetivo primordial es no solo restablecer los servicios de salud perdidos, sino también fortalecer las capacidades nacionales y la resiliencia del sistema sanitario venezolano, preparándolo mejor para futuros desafíos y garantizando la protección de la salud de las comunidades afectadas a largo plazo.
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