La Red sobre Funciones Esenciales de Salud Pública para Fortalecer la Rectoría y Gobernanza (RedFESP) ha marcado un hito significativo en su expansión regional con la incorporación formal de Colombia y Cuba. Este acontecimiento, anunciado en un seminario virtual, refuerza el compromiso de la Región de las Américas con la institucionalización de las FESP, elementos cruciales para edificar sistemas de salud robustos y resilientes. La integración de estas dos naciones no es meramente un aumento cuantitativo; representa una validación de la importancia estratégica que las Funciones Esenciales de Salud Pública tienen en la agenda continental, proyectándose como cimientos indispensables para la salud pública global.
La adhesión de Colombia y Cuba amplía la plataforma de colaboración regional que agrupa a naciones como Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay. Esta red se dedica a impulsar la evaluación y la mejora continua de las FESP, un marco desarrollado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde los años noventa y actualizado en 2020 para responder a los desafíos contemporáneos, incluyendo emergencias sanitarias y desigualdades persistentes. La meta es clara: transformar los principios de salud pública en acciones concretas y sostenibles que fortalezcan la rectoría y gobernanza de los sistemas sanitarios nacionales.
Desde la OPS, Ernesto Báscolo, jefe de la Unidad de Atención Primaria de Salud, enfatizó el carácter estratégico de esta institucionalización, que ha transitado de una aspiración ideal a un componente central de la agenda actual. El verdadero desafío, según Báscolo, radica en la capacidad de los países para convertir este entendimiento en iniciativas tangibles, aprovechando el intercambio de lecciones aprendidas, desafíos compartidos y buenas prácticas. Esto implica superar barreras como la fragmentación de servicios, la insuficiencia de recursos y la necesidad de una voluntad política constante para sostener las reformas.
El seminario destacó valiosas experiencias nacionales y subnacionales que ilustran el progreso y los retos inherentes a este proceso. Costa Rica, por ejemplo, compartió su estrategia de integrar la evaluación de las FESP en su Política Nacional de Salud 2023-2033, demostrando cómo la planificación a largo plazo puede anclar estos principios. Por su parte, Colombia presentó un análisis subnacional que reveló la complejidad de articular mecanismos de mejora continua a distintos niveles territoriales, señalando las oportunidades para consolidar avances hacia un modelo de Salud Universal, un objetivo que busca garantizar acceso equitativo y servicios integrales para toda la población, alineándose con las directrices de la Organización Mundial de la Salud.
Este diálogo técnico no solo consolida un enfoque de aprendizaje mutuo, sino que también contribuye a la edificación de un abordaje más sistemático y perdurable de las FESP. Enmarcado en el Plan de Trabajo 2026 de la RedFESP, la serie de seminarios busca generar insumos para un documento regional que promueva una perspectiva armonizada. Esta estandarización es vital para asegurar que los esfuerzos de cada nación contribuyan a un objetivo colectivo, mejorando la capacidad regional para prevenir, detectar y responder a amenazas sanitarias, y así elevar el bienestar de millones de personas en las Américas.
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