La conciencia humana sigue siendo uno de los grandes enigmas de la ciencia. A pesar de los enormes avances en neurociencia y física, aún no existe una explicación definitiva sobre qué es exactamente la conciencia ni cómo surge. Durante décadas, el enfoque dominante ha sido considerar que aparece como resultado de la actividad del cerebro: una propiedad emergente de redes neuronales extremadamente complejas.
Sin embargo, algunos investigadores exploran enfoques distintos. Un reciente trabajo teórico publicado en la revista científica AIP Advances propone un marco conceptual que intenta conectar física cuántica, cosmología y tradiciones filosóficas no duales. El artículo, firmado por la investigadora Maria Strømme, plantea un modelo matemático que busca describir cómo la conciencia podría relacionarse con la estructura fundamental de la realidad. Se trata de una propuesta especulativa y aún no demostrada, pero que intenta abrir una nueva línea de reflexión sobre uno de los problemas más profundos de la ciencia.
Un problema abierto: qué es realmente la conciencia
La ciencia moderna ha logrado explicar con enorme precisión muchos fenómenos naturales, desde el comportamiento de las partículas subatómicas hasta la evolución del universo. Sin embargo, la conciencia sigue siendo un problema difícil. ¿Es simplemente un proceso biológico generado por el cerebro o algo más fundamental?
En la mayor parte de la investigación contemporánea, la respuesta es clara: la conciencia se considera un producto del funcionamiento neuronal. Modelos como la teoría de la información integrada o los estudios de neurociencia cognitiva intentan describir cómo determinadas configuraciones de actividad cerebral producen experiencia consciente.
El artículo de Strømme parte precisamente de esta discusión. Según explica el propio trabajo, “la naturaleza de la conciencia y su relación con la realidad física siguen siendo uno de los desafíos científicos y filosóficos más profundos”.
A lo largo del texto, la autora señala que el enfoque materialista ha generado avances importantes, pero también deja preguntas abiertas. Entre ellas: por qué existe la experiencia subjetiva o cómo se relaciona con las leyes físicas que describen el universo.

Una propuesta teórica: tratar la conciencia como un campo fundamental
El núcleo del artículo consiste en proponer un modelo matemático en el que la conciencia no surge del cerebro, sino que sería un componente básico de la realidad, comparable a los campos fundamentales de la física.
En física moderna, muchas propiedades del universo se describen mediante campos: el campo electromagnético, el campo gravitatorio o el campo de Higgs. La propuesta de Strømme consiste en imaginar algo similar aplicado a la conciencia.
En su propio resumen científico, el artículo afirma que “la conciencia no es una propiedad emergente de procesos neuronales, sino un aspecto fundacional de la realidad”.
En este modelo hipotético, la conciencia se representaría mediante un campo universal —denominado Φ en las ecuaciones— que estaría presente antes incluso de la aparición del espacio y del tiempo.
Es importante subrayar que no existe evidencia experimental que confirme esta idea. Se trata de una construcción teórica que utiliza herramientas matemáticas similares a las de la física de campos para explorar una posibilidad conceptual.
Tres principios para describir la realidad
Para construir su modelo, la autora utiliza un marco filosófico conocido como “los tres principios”: mente universal, conciencia universal y pensamiento universal.
Según el artículo, estos principios describen tres funciones distintas dentro del sistema teórico. La mente universal representaría una inteligencia creativa fundamental; la conciencia universal sería la capacidad de experimentar; y el pensamiento actuaría como el mecanismo que convierte el potencial en experiencias concretas.
El propio trabajo lo resume de forma directa: “mente representa la inteligencia creativa universal… conciencia es la capacidad universal de conciencia… y pensamiento es el mecanismo creativo que transforma ese potencial en realidades estructuradas de experiencia individual”.
Desde el punto de vista científico convencional, estas ideas pertenecen más al terreno de la filosofía que al de la física empírica. No obstante, el objetivo del artículo es intentar traducirlas a lenguaje matemático para explorar si podrían integrarse en modelos cosmológicos o cuánticos.

Cómo podría surgir el universo según el modelo
Una parte central del trabajo intenta describir cómo aparecerían el espacio, el tiempo y la materia a partir de ese supuesto campo de conciencia.
En el modelo, el universo comenzaría en un estado indiferenciado representado por una función matemática que contiene todas las posibilidades de realidad. A partir de ahí, distintos procesos físicos conocidos —como fluctuaciones cuánticas o rupturas de simetría— producirían estados diferenciados.
Este tipo de mecanismos sí existen en física. Por ejemplo, la ruptura de simetría es un proceso fundamental en cosmología y en teoría cuántica de campos. El artículo utiliza estos conceptos como analogías para explicar cómo podría surgir la estructura del universo dentro de su marco teórico.
Según el propio texto, “la diferenciación en experiencias individuales ocurre mediante mecanismos como ruptura de simetría, fluctuaciones cuánticas y selección de estados discretos”.
De nuevo, es crucial insistir en que esto no es una teoría confirmada del origen del universo, sino una hipótesis conceptual que intenta combinar física y filosofía.
La conciencia individual como una excitación del campo
Una vez que el universo existe, el modelo propone que los seres conscientes aparecerían como “excitaciones localizadas” dentro del campo universal.
Este lenguaje procede directamente de la física de partículas. En teoría cuántica de campos, una partícula puede interpretarse como una perturbación localizada en un campo fundamental.
Siguiendo esta analogía, el artículo plantea que la conciencia individual sería una manifestación local dentro de un campo más amplio. El propio trabajo lo expresa así: “la aparente separación de la conciencia individual es una ilusión, y toda experiencia surge de un sustrato unificado y sin forma”.
En el texto también se menciona una consecuencia especulativa de esta idea: si la conciencia individual es solo una excitación temporal del campo, su desaparición no implicaría necesariamente la desaparición del campo mismo.
Por ello, el artículo señala que “la disolución de la individualidad… no implica aniquilación, sino reintegración en el campo universal”.
Este punto es precisamente el que ha llamado más la atención en algunos artículos de divulgación. Sin embargo, no se trata de una afirmación comprobada ni de una conclusión científica establecida, sino de una implicación filosófica dentro del modelo teórico.
Una hipótesis altamente especulativa
Aunque el artículo intenta formular predicciones experimentales —por ejemplo sobre posibles correlaciones en sistemas cuánticos o biológicos—, por ahora no existen pruebas que respalden el modelo.
De hecho, la propia naturaleza del trabajo es puramente teórica. No presenta experimentos ni datos empíricos nuevos, sino un marco conceptual que intenta integrar física, cosmología y filosofía de la mente.
En el campo de la ciencia, propuestas como esta suelen interpretarse como exploraciones especulativas. Algunas terminan siendo descartadas, mientras que otras pueden inspirar nuevas preguntas o enfoques.
Lo que sí refleja el artículo es una cuestión profunda que sigue abierta: cómo encaja la conciencia en el universo físico. En palabras del propio estudio, comprender la conciencia sigue siendo uno de los retos más fundamentales para la ciencia.
Referencias
- Maria Strømme. Universal consciousness as foundational field: A theoretical bridge between quantum physics and non-dual philosophy. AIP Advances (2025). DOI: https://doi.org/10.1063/5.0290984.




