La primera ministra de Japón ofreció a Donald Trump este jueves toda la cooperación posible en Irán y mediación con países europeos como Francia o Reino Unido para asegurar el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz. Preparada ante el presidente norteamericano, Sanae … Takaichi, le dijo abiertamente en el Despacho Oval que sólo él puede alcanzar la paz mundial.
Ante la pregunta de por qué no avisó antes a sus aliados del ataque contra Irán, Trump recurrió a una de esas salidas suyas que mezclan ironía y provocación. Dijo que buscaba el factor sorpresa y, mirando a los japoneses en el Despacho Oval, soltó: «Queríamos sorpresa; ¿quién sabe más de sorpresa que Japón? ¿Por qué no me avisasteis de Pearl Harbor?».
La pulla remite al ataque por sorpresa lanzado por Japón contra la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái, el 7 de diciembre de 1941, una operación que empujó a Estados Unidos a entrar de lleno en la Segunda Guerra Mundial. Aquel bombardeo causó 2.403 muertos estadounidenses y quedó grabado en la memoria del país como uno de los golpes más traumáticos de su historia militar.
Antes de la reunión en el Despacho Oval, Japón se había alineado ya con varias potencias europeas en un comunicado conjunto con Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Países Bajos en el que condenó «en los términos más enérgicos» los ataques de Irán contra buques comerciales desarmados, infraestructuras civiles y, en particular, el cierre de facto del estrecho de Ormuz.
En esa declaración, publicada este 19 de marzo, Tokio y sus socios avisaron de que la escalada amenaza la seguridad internacional, respaldaron una liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo y se declararon dispuestos a contribuir a medidas para garantizar la navegación y estabilizar los mercados energéticos.
Trump intentó transmitir calma en la visita de Takaichi mientras la guerra con Irán empieza a golpear los mercados. Insistió en que Irán es «una amenaza seria para el mundo» y sostuvo que «todos los países» coinciden con él en que Teherán no puede obtener un arma nuclear.
Pero la escena dejó una contradicción reveladora: mientras Trump restaba dramatismo al impacto económico de su «excursión» militar y admitía que esperaba un daño mayor, Takaichi advertía de que la economía global está «a punto de sufrir un golpe enorme» por el conflicto. Aun así, la dirigente japonesa se alineó con la tesis central de la Casa Blanca al afirmar que solo Trump puede lograr la paz mundial, en un momento en que Washington intenta presentar la ofensiva como una muestra de fuerza contenida y no como el inicio de una guerra abierta sin salida clara.
Sobre el apoyo tardío de algunos socios de la OTAN, en especial el Reino Unido, Trump dejó claro que no le basta con los gestos de última hora. «Ahora la OTAN se está volviendo mucho más amable porque está viendo mi actitud, pero por lo que a mí respecta ya es demasiado tarde», dijo, después de días de reproches a varios aliados por negarse a respaldar su operación contra Irán y por no sumarse antes a los esfuerzos para asegurar el estrecho de Ormuz.
Takaichi es la primera mujer en ocupar el cargo, tras llegar al poder en octubre de 2025 al frente del Partido Liberal Democrático, que domina la política japonesa desde hace décadas. De perfil conservador y cercana al legado de Shinzo Abe, ha impulsado una agenda más dura en seguridad y política exterior, con aumento del gasto militar y una posición firme frente a China y Corea del Norte. Su llegada al poder se consolidó con una victoria amplia en las elecciones de 2026, que le dio margen para gobernar con mayoría reforzada y aplicar un giro más nacionalista en la política del país.




