La agenda de Marco Rubio en su viaje al Viejo Continente concreta la Europa a la que estaba invitando el pasado fin de semana, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, a compartir el liderazgo del nuevo Occidente con Estados Unidos. El secretario … de Estado norteamericano visitó el domingo Eslovaquia, donde se reunió con el primer ministro euroescéptico y prorruso Robert Fico, y este lunes se encuentra en Budapest, con Viktor Orbán, a quien respalda en su campaña electoral, menos de dos meses antes de los comicios del próximo 12 de abril. «Si Hungría se mete en problemas económicos, cuando haya un obstáculo para el crecimiento o algo amenace la estabilidad, estaremos encantados de ayudarte», ha sugerido Rubio como medida sustitutoria de los fondos europeos.
Tanto en Bratislava como en los Carmelitas, el monasterio en la colina del Castillo Buda, que sirve de sede del Gobierno húngaro, se han vertido en presencia de Rubio duras críticas a Ucrania, a la que Orbán acusa directamente de financiar a la oposición húngara. El primer ministro húngaro ha acusado a Volodímir Zelenski de interferir en la campaña electoral. «Intervenir en la campaña electoral de otro país con tanta brutalidad de apertura no ocurre muy a menudo, no se ve a menudo», ha reprochado durante una rueda de prensa conjunta.
«Los ucranianos preferirían un gobierno húngaro que apoye la adhesión de Kiev a la UE. Debemos reconocer que el presidente ucraniano y Ucrania están participando activamente en estas elecciones, y también debemos prevalecer contra ellos», ha dicho. Orbán ha identificado además a Hungría como baluarte de resistencia contra Bruselas y ha reiterado las mismas acusaciones por las que el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano convocó en enero al embajador húngaro. «Washington y Budapest están ambos del lado de la paz», se ha limitado a responder Rubio, que ha evitado defender a Zelenski.
En Budapest, Rubio y el ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, han firmado un acuerdo de cooperación en materia de energía nuclear civil y ha coordinado con Orbán los siguientes pasos en las negociaciones de paz para Ucrania, una deferencia que EE.UU. evita con las autoridades europeas.
En su gira por Eslovaquia y Hungría, Rubio ha cerrado además acuerdos en materia energética con ambos países, que siguen dependiendo del petróleo y gas rusos, lo que, en palabras de Orbán, «garantiza la energía barata para la población». Rubio y Orbán también discutieron las condiciones bajo las cuales la petrolera húngara MOL puede adquirir la refinería de NIS en Serbia. «Esto es solo el principio, la primera etapa de un gran proceso de cooperación energética en el que habrá más firmas en el futuro», adelanta Dániel Lévai, del Instituto Húngaro de Asuntos Internacionales.
«Bajo el presidente Trump, esta Administración va a convertir a Europa central en un componente clave de cómo nos relacionamos con el continente y el mundo», ha subrayado Rubio, estrechando lazos con las ultraderechas europeas. «No solo vamos a participar en reuniones y cortesías, sino en acciones concretas que tomaremos juntos de manera beneficiosa para vuestro pueblo y para el nuestro».
«Bajo el presidente Trump, esta Administración va a convertir a Europa central en un componente clave de cómo nos relacionamos con el continente y el mundo»
Marco Rubio
Secretario de Estado de EE.UU.
En este sentido, Rubio ha señalado a Orbán como un socio privilegiado de la Casa Blanca, recordando que «quienes dicen que está aislado se equivocan, tiene línea directa con nosotros y nuestra voluntad de ayudar». A tenor del secretario de Estado, el presidente Trump está «profundamente comprometido con el éxito» de Viktor Orbán, porque eso también significa el éxito estadounidense. «Puedo decirles con confianza que el presidente Trump está profundamente comprometido con vuestro éxito, porque vuestro éxito es nuestro éxito», ha insistido el secretario de Estado.
«Edad de oro en las relaciones bilaterales»
Según la oficina de Orbán, desde la llegada de Trump a la Casa Blanca se han alcanzado diecisiete acuerdos entre ambos países. Los húngaros pueden volver a viajar a Estados Unidos sin visado y Hungría ha sido invitada al Consejo de Paz. Todo esto representa una «nueva edad de oro en las relaciones con Estados Unidos», según el ministro de Exteriores húngaro Péter Szijjártó, «no solo por la armonía entre ambos pueblos, sino también por la excelente relación entre el primer ministro húngaro y el presidente estadounidense».
Este nivel de apoyo por parte de Estados Unidos supondrá sin duda un impulso para Orbán, al que el partido opositor TISZA saca entre ocho y diez puntos porcentuales en las últimas encuestas, con aproximadamente el 48% de los votos. El presidente del Partido Tisza, Péter Magyar, espera que «el desarrollo de las relaciones húngaro-estadounidenses seguirá siendo una prioridad» para él si llega al gobierno. «Siempre es una buena noticia cuando el ministro de Asuntos Exteriores de uno de los aliados más importantes de Hungría visita nuestro país», ha celebrado la llegada de Rubio.
El partido opositor TISZA saca entre ocho y diez puntos porcentuales en las últimas encuestas al de Orbán, con aproximadamente el 48% de los votos
Magyar, que lanzó el domingo su propia campaña electoral, ha prometido que acabará con la corrupción del sistema Orbán, desde 2010 en el poder y situado como país más corrupto de la UE, según la ONG Transparencia Internacional. «Nos uniremos, el primer día, a la Fiscalía Europea», anunció, y garantizó que reorientaría a Hungría hacia Bruselas: «El lugar de Hungría está en la UE. Hungría necesita a la UE y la UE necesita a Hungría».
La visita deja claro que el periodo anterior, caracterizado por un clima de disputa, ha sido reemplazado por una cooperación estrecha entre Washington y Budapest, «basada en valores, organizada en torno a la soberanía nacional, la política de seguridad y los intereses económicos». Mientras la Administración Trump sigue poniendo trabas a su relación a escala comunitaria, demuestra lazos a otro nivel con autoridades nacionales concretas. Rubio ha obtenido de Orbán, por otra parte, la promesa de que «en materia de defensa, solo cooperamos con países miembros de la OTAN». Sin embargo, en materia comercial, Hungría sí seguirá cultivando sus densas relaciones con China.
Escala en Eslovaquia
En materia de cooperación nuclear, Eslovaquia firmó un acuerdo con EE.UU. el mes pasado y cerró el domingo la compra de cuatro aviones de combate F-16 estadounidenses. Una decisión que va contra la consigna europea de ir reduciendo en lo posible la dependencia militar de Washington. A largo plazo, los F-16 dependen del software estadunidense.
«No queremos que Europa dependa de nosotros, no estamos pidiendo que sea un vasallo de Estados Unidos», manifestaba el jefe de la diplomacia estadounidense en la rueda de prensa conjunta con Fico. «Queremos que la alianza sea tan sólida que nadie se atreva jamás a ponerla a prueba, que nadie se atreva a desafiarla. Por ello, vemos con buenos ojos cualquier medida que tomen los miembros individuales para fortalecer la alianza. Lo vemos como algo muy positivo». Rubio insistía así en un grado de cooperación bilateral entre gobiernos, algo que la Administración de Trump rechaza establecer con la Unión Europea en su conjunto, a través de las instituciones comunitarias.





