Saturday, February 14, 2026
spot_imgspot_img

Top 5 de Esta Semana

spot_img

Articulos Relaccionados

Rubio insta a Europa a liderar junto a EE.UU. la recuperación del «dominio occidental» sin debilidad ni vergüenza por su herencia

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha sido despedido con la sala aplaudiendo y puesta en pie, gracias a un discurso que ha sabido conectar con la sensibilidad política europea y en el que ha reafirmado la intención de la Administración Trump de seguir trabajando y liderando «juntos, con nuestros amigos europeos». Pero también ha dejado muy claro que en el nuevo orden que desean establecer prevalecerá la «centralidad de Occidente» y que «el orden global no es más importante que las naciones y los intereses nacionales».

En este punto ha matizado que «no se trata de destruir las organizaciones internacionales, pero es necesario reconstruirlas». Dicha afirmación la ha justificado recordando que la ONU «no ha jugado ningún papel en Gaza», ni ha servido para «controlar el programa nuclear de Irán», ni «en Venezuela», porque «aquellos que amenazan a nuestros ciudadanos se refugian en los huecos que encuentran en el derecho internacional».

Estados Unidos espera «seriedad» porque Europa «nos está muy cerca del corazón». Entre aplausos, en una sala que esperaba a Rubio con un ánimo bastante crítico, ha insistido en que «siempre estaremos conectados», pero ha advertido también que «Estados Unidos está dispuesto, si es necesario, a recorrer ese camino solo».

Somos «hijos de los europeos», ha dicho. Se ha remontado a «un explorador italiano y todos aquellos que fueron ampliando el territorio, misioneros que nos trajeron la cristiandad y conformaron así el principio de nuestra historia». Ha recorrido el mapa estadounidense recordando que fueron los irlandeses, los alemanes, los anglosajones… los que le dieron forma, lo convirtieron en una gran nación «e hicieron que la cerveza americana fuera un poco más sabrosa en el camino», ha logrado las primeras risas cautelosas en el salón. «Y José Manuel de Reina, que vivía en Sevilla, España», ha recordado también a sus propios antepasados. Rubio se ha emocionado al afirmar que «nunca pudieron imaginar que 250 años después, uno de sus descendientes directos volvería hoy a este continente como diplomático. Y aquí estoy».

Una nueva estructura

Ha recordado los «campos de batalla en los que morimos juntos», los muchos enemigos vencidos juntos y ha llamado a recuperar ese espíritu de «gran civilización». Muy particularmente se ha referido a la II Guerra Mundial y a la división de Europa. «En ese momento estábamos frente a un acantilado apocalíptico. El comunismo soviético amenazaba al mundo. Pero la alianza occidental se mantuvo unida. Europa y América sobrevivieron esa vez», ha resumido la Guerra Fría. «Pero eso fomentó una suposición peligrosa: que un orden basado en reglas reemplazaría la política de poder, la idea del fin de la historia», ha advertido. «Debido a un ‘culto al clima’, Occidente observó quieto cómo nuestros enemigos usaban recursos fósiles y se hacían más fuertes. Además, se ha permitido la inmigración masiva. Amigos, el control de las fronteras no es odio, sino un acto fundamental de soberanía nacional, requisito para la supervivencia de nuestra civilización», ha aclarado.

En un tono muy diferente al empleado en la anterior edición de la conferencia de Seguridad por el vicepresidente J. D. Vance, que destilaba desprecio, Rubio se ha deshecho en alabanzas al patrimonio cultural europeo, desde Shakespeare hasta Beethoven, y ha reconocido los actuales esfuerzos de muchos de los gobiernos aliados. También ha mantenido una actitud de respeto ante los anfitriones, valorando muy positivamente la política del canciller alemán Friedrich Merz en el seno de la OTAN. Lo cierto es que, alternando a Vance y a Rubio, con el palo y la zanahoria, EE.UU. está llevando gradualmente a Europa a la posición de fuerza militar que desea. «Necesitamos aliados fuertes para que nuestros enemigos no caigan en la tentación de ponernos a prueba», ha señalado.

«Desde la II Guerra Mundial, Occidente ha ido perdiendo poder», ha hecho balance. Ha hablado de un ‘statu quo’ «roto» y ha dado a Europa a elegir entre «volver al dominio occidental o convertirse solo en un débil eco del pasado». Rubio ha asegurado que Trump «quiere hacerlo con vosotros», liderar conjuntamente el resurgimiento de Occidente, «pero no podemos permitirnos aliados débiles o atados por la vergüenza, que no entienden la fuerza de su herencia y no reconozcan que somos una civilización que merece la pena defender». Por último, ha llamado a Europa a «trabajar juntos mucho más allá de la cooperación militar o el comercio, a ir más allá de las fronteras para una nueva centralidad occidental: cooperar en todas las áreas que definen el futuro».

«No podemos permitirnos aliados débiles o atados por la vergüenza, que no entienden la fuerza de su herencia y no reconozcan que somos una civilización que merece la pena defender»

Tras su intervención, el presidente de la Conferencia, Wolfgang Ischinger, le ha agradecido con fervor este discurso de «reasegurar» la alianza y Rubio ha recibido un largo y poco previsible aplauso. Su discurso ha sido unánimemente interpretado como una «señal de distensión», aunque seguramente interesada. En términos más concretos, se ha referido a «cadenas de suministro que nos hagan no vulnerables» y ha mencionado «materias primas» y «minerales». El responsable diplomático de la Casa Blanca ha dicho que «no podemos permitirnos aliados que tengan miedo a la guerra, a la tecnología, al cambio climático» o que piensen que la alianza es un «Estado de bienestar internacional». En su opinión, «no será una alianza amable, sino basada en el reconocimiento de nosotros, Occidente, como herederos de algo único e irremplazable». Para ello, Rubio ha insistido en que «Estados Unidos volverá a abordar la tarea de la renovación y Trump quiere hacerlo con vosotros».

Deje su Comentario

Articulos Populares