Hace mucho tiempo que los cubanos dejaron (dejamos) de esperar soluciones del régimen. Por eso, ningún anuncio que venga de esos mismos que tienen al pueblo sumido en la miseria y la represión genera esperanzas. «Es más de lo mismo, dirán que hay que seguir … resistiendo y que aquí no se rinde nadie», opinan en las calles.
La comparecencia de Miguel Díaz-Canel confirmando las conversaciones con EE.UU., adelantadas por ABC en febrero, generó pocas expectativas entre la población. Además, la mayor parte del país no pudo presenciarla porque estaban sin servicio eléctrico y sin acceso a internet. En horario de apagones, o sea, la mayor parte del día, las localidades permanecen incomunicadas. «No me enteré del anuncio en televisión de la negociación con EE.UU. porque no tengo electricidad», dice un vecino de La Habana.
Solo dos detalles resaltan: admitieron lo que llevan semanas negando, y es que hay conversaciones con Washington. Además, tanto la ausencia de Raúl Castro como la presencia de su nieto y jefe de su escolta personal, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, más conocido como ‘El Cangrejo’, llamó la atención. Todo ello refuerza las informaciones de la prensa que sostienen que es él quien representa a su abuelo en las negociaciones con la Administración Trump.
Díaz-Canel se limitó a seguir el guion, bajo la mirada de El Cangrejo, cuya presencia entre los altos mandos del poder administrativo no se justifica de otra manera porque no ostenta ningún cargo oficial. Lejos de anunciar soluciones concretas al agravamiento de la crisis, el mandatario afirmó que «se acabaron las reservas de combustible», lo cual indica un empeoramiento de los cortes de electricidad.
El mandatario solo hizo referencia al impulso de proyectos de energías renovables como alternativa a largo plazo. De igual modo, afirmó que se ha incrementado la explotación de nuevos pozos petroleros y de gas acompañante, con el objetivo de destinar más crudo a las termoeléctricas y sostener la generación eléctrica. Sin embargo, en términos reales ninguna de esas medidas ha representado una mejoría para el pueblo llano, que siguen resistiendo cortes de electricidad de más de 20 horas continuas. En algunas zonas, incluso se registra apenas una hora de servicio eléctrico al día.
«Tenemos que tomar las calles»
Al menos 14 personas han sido detenidas en la última semana en el país por participar en protestas pacíficas contra los apagones, según la ONG CubaLex. En cada una de esas protestas, el pueblo grita por «la libertad y el fin de la dictadura».
«Ya no aguantamos más los apagones», declaró a CubaNet un residente en La Habana que solicitó el anonimato. «Por eso, en la última semana no han cesado las protestas, los cacerolazos. Y van a seguir porque el pueblo está desesperado, esto ya se salió de control, no importa cuánto repriman», añadió.
Una madre manifestó a ABC que ni siquiera ha podido garantizar tres comidas al día para sus hijos: «No puedo ni preservar alimentos en el refrigerador, el desayuno hoy fue de un poco de agua con azúcar; y ahora voy a salir a ver si puedo comprar al menos un poco de pan y dos huevos. Para mañana no sé qué inventaré porque ya ni dinero tengo».
Con respecto a la comparecencia de Díaz-Canel, opinó: «Lo único que entendí es que esto se pondrá peor, no creo que el pueblo aguante tanto. O ellos llegan a un acuerdo pronto con Estados Unidos o el pueblo saldrá a las calles… o los americanos se deciden a intervenir de una vez, pero esto no lo aguantamos más».
«O ellos llegan a un acuerdo pronto con Estados Unidos o el pueblo saldrá a las calles»
Por otro lado, los entrevistados manifestaron gran indignación por las mentiras del régimen. Durante semanas han negado los contactos con Washington. Lo mismo sucedió con Venezuela: durante años negaron la presencia militar cubana en ese país hasta que se descubrió cuando las tropas americanas abatieron a al menos 32 militares cubanos que formaban parte de la seguridad del dictador Nicolás Maduro.
«La incoherencia y la mentira es lo que más nos molesta», afirmó uno de los entrevistados. «Lo que hace falta es que esto acabe de cambiar ya, para lo que sea, ya eso no nos importa, pero que haya un cambio porque no aguantamos más. Lo único que queremos es que se acaben de montar en un avión (los Castro y la élite) y que se vayan. O que se los lleven de una vez los americanos, como hicieron con Maduro; pero que nos dejen en paz de una vez a ver si los cubanos podemos salir adelante», sostuvo la misma fuente.
Otro de los entrevistados manifestó que hay mucha expectativa entre la población sobre lo que pueda suceder en las semanas siguientes. «Todo el mundo tiene fe en que esto se va a caer», dijo en relación a la dictadura. No obstante, «yo digo que no podemos esperar a que la solución venga solo desde fuera, sino que los que estamos adentro tenemos que hacer algo también, y me refiero a tomar las calles pacíficamente».





