George Town, 18 de marzo de 2026 (OPS) – La reciente detección de la influenza aviar A(H5N1) en aves de corral en las Islas Caimán puso a prueba la preparación nacional y ofreció importantes lecciones para el Caribe. Gracias a la rápida detección y la secuenciación genómica local realizadas por el Laboratorio de Biología Molecular de las Islas Caimán (CIMBL), y a una respuesta coordinada basada en el enfoque «Una sola salud», las autoridades de las Islas Caimán lograron contener el brote en una sola granja, sin que se registraran casos en humanos ni se detectara una propagación mayor.
El evento comenzó el 27 de noviembre de 2025, cuando el sistema de vigilancia pasiva recibió una notificación de muertes repentinas de aves y de enfermedad en una granja de especies mixtas. Las autoridades veterinarias respondieron de inmediato, recolectando muestras y aplicando medidas de precaución en el lugar. En la tarde de ese mismo día, el CIMBL confirmó la presencia de la influenza A(H5) mediante PCR.
Fundamentalmente, CIMBL realizó la secuenciación del genoma completo ese mismo fin de semana, identificando el virus como el clado 2.3.4.4b, genotipo D1.1, la cepa de alta patogenicidad que circula actualmente en América del Norte. Esta rápida caracterización genómica permitió a las autoridades llevar a cabo una evaluación de riesgos fundamentada y adaptar las medidas de control sin demora.
Contención rápida y acción coordinada
La granja afectada fue puesta en cuarentena incluso antes de la confirmación de laboratorio. En las 48 horas siguientes al resultado positivo de la PCR, se sacrificaron aproximadamente 65 aves. Los cadáveres fueron incinerados y las instalaciones se desinfectaron dos veces siguiendo los protocolos aprobados. Se retiró el suelo contaminado y se eliminó de forma segura.
Se establecieron zonas de control de 3 y 10 kilómetros, con restricciones de movimiento, incluidos controles preventivos entre islas debido a las limitaciones de recursos en las islas más pequeñas. Se intensificaron las actividades de vigilancia en las granjas vecinas, todas las cuales dieron negativo.
La respuesta fue dirigida por el Departamento de Agricultura, y la Gestión de Riesgos activó una estructura nacional de comando de incidentes para coordinar las operaciones. El Ministerio de Salud, el Departamento de Medio Ambiente, el Departamento de Salud Ambiental, el laboratorio nacional CIMBL, los equipos de salud pública, las fuerzas del orden y las unidades de comunicaciones desempeñaron funciones bien definidas. Esta estructura garantiza canales de toma de decisiones claros, actualizaciones periódicas de la situación y una asignación eficaz de los recursos.
Protección de la salud humana
Desde el principio, las autoridades de salud pública implementaron un monitoreo activo de las personas expuestas a aves infectadas o a entornos contaminados. Se realizó un seguimiento diario de las personas expuestas durante 10 días y se proporcionó profilaxis postexposición cuando fue indicada. Se ajustaron los algoritmos de pruebas de laboratorio para priorizar la subtipificación rápida de la influenza A en personas con posible exposición.
No se identificaron casos humanos de influenza A(H5N1).
Se informó de inmediato a los médicos de todas las islas sobre las definiciones de casos, los criterios de pruebas y las medidas de prevención y control de infecciones, lo que garantizó la preparación de todo el sistema de salud.
Vigilancia y lecciones aprendidas
La vigilancia reforzada dentro de la zona de 3 km incluyó pruebas de PCR en granjas avícolas y muestreos serológicos continuos de aves silvestres. Hasta la fecha, no se han reportado detecciones positivas adicionales más allá de la granja inicial.
La evaluación epidemiológica sugiere una probable introducción a través de aves acuáticas migratorias que transitan por el Caribe durante la temporada de migración, lo que refuerza la importancia de una vigilancia sostenida en entornos de islas pequeñas ubicadas a lo largo de las principales rutas migratorias de las aves.
Varios factores contribuyeron al éxito de la contención: la inversión previa en capacidad de laboratorio, la capacitación interdisciplinaria del personal, la disponibilidad de equipo de protección personal y una sólida colaboración multisectorial en el marco de «Una sola salud». Al mismo tiempo, la respuesta puso de relieve oportunidades para fortalecer aún más la preparación, incluyendo la consolidación de un plan nacional de respuesta integral, el perfeccionamiento de las plantillas de comunicación, el aumento de la capacidad de laboratorio de contingencia y la revisión de los marcos legales para facilitar la rápida implementación de controles de movimiento cuando sea necesario.
La experiencia de las Islas Caimán demuestra cómo la detección temprana y la vigilancia genómica, combinadas con una acción coordinada e intersectorial, pueden contener eficazmente las amenazas respiratorias emergentes, como la influenza. Para la Región de las Américas, este evento subraya la importancia continua de invertir en sistemas de vigilancia, redes de laboratorios y capacidades de preparación para responder rápidamente a los riesgos de la influenza zoonótica en todo el continente.




