En un cierre de auténtica locura, los Rams salieron victoriosos del Bank of America Stadium con un triunfo 34-31 sobre los Panthers de Carolina en el Juego de Comodín de la NFC.
Hubo cuatro cambios de ventaja en el último cuarto, pero el que contó fue para los angelinos. Tras el partido, las palabras de los protagonistas reflejaron la calma, la confianza y la experiencia que marcaron la diferencia.
El primero en destacar el carácter del equipo fue el entrenador en jefe Sean McVay, quien subrayó la capacidad de los Rams para responder en los momentos más críticos.
“Me alegra mucho que hayamos hablado tanto de que nuestras cicatrices son nuestra fortaleza. Afortunadamente, pudimos estar en nuestro mejor nivel en los momentos más importantes, y las tres fases estuvieron involucradas colectivamente”, señaló McVay.
El entrenador en jefe resaltó especialmente la última serie ofensiva, cuando el equipo perdía por cuatro puntos con menos de tres minutos por jugar.
“No estás pensando en nada más. Estás completamente en el momento. Sentí que Matthew y yo estábamos en la misma página, e hizo un gran trabajo”, añadió sobre el liderazgo de su mariscal de campo Matthew Stafford.
El técnico también reconoció las dificultades que presentó Carolina, en especial al inicio del partido. Destacó a los esquineros Jaycee Horn y Mike Jackson como “uno de los mejores dúos que hay” en la liga, lo que obligó a los Rams a ajustar y atacar más el centro del campo conforme avanzó el juego.
Aunque Horn salió lesionado en el último cuarto, McVay dijo que pudieron resolver.
“Nuestros muchachos hicieron las jugadas que tenían que hacer”, aunque admitió que el equipo deberá “jugar mejor” si quiere seguir avanzando en los playoffs.
Por su parte, Stafford describió la última ofensiva con serenidad absoluta.
“Me sentía bastante tranquilo, bastante estable. Sentí que estaba leyendo muy bien las coberturas. La línea ofensiva hizo un trabajo tremendo manteniéndome limpio y dándome tiempo para recorrer mis progresiones”, explicó el veterano de 37 años.
Acostumbrado a situaciones de alta presión, Stafford confesó que disfruta esos momentos.
“He estado ahí muchas veces en mi vida, y me hace sonreír porque me gusta estar en ese lugar. Prefiero tener el ovoide en mis manos que estar mirando desde la banca”.
El quarterback también reveló que sufrió un golpe temprano cuando uno de sus dedos se dobló hacia atrás.
“No fue agradable”, admitió, aunque aseguró que la adrenalina hizo su parte para poder terminar el partido y lanzar “de manera decente”.
Uno de los momentos más comentados ocurrió justo antes del touchdown decisivo. Stafford se acercó a Davante Adams y le dijo una frase que quedó grabada.
Adams la recordó con claridad.
“Creo que dijo: ‘Vamos a arrancarles el corazón a estos tipos’. Fue bastante frío. Literalmente sonreí en ese momento porque pensé que era una de las cosas más ‘gángster’ que se pueden decir ahí. Luego lanzó el touchdown y la expresión en su cara fue de jugador JMV”.
Adams volvió a elogiar la compostura de Stafford, asegurando que “mantiene a todos unidos, especialmente en momentos donde todo podría salirse de control”.
En lo personal, Adams reconoció que aún puede dar más. En su primer partido desde la Semana 14, aceptó que “pude haber jugado mejor”, aunque confía en que el ritmo entre él y Stafford seguirá creciendo.
Sobre la diferencia respecto a otros partidos cerrados que se les escaparon durante la temporada.
“Me gustó que ganamos”, señaló Adams. “No hay excusa para no lograrlo”.
El héroe inesperado de la noche fue el ala cerrada Colby Parkinson. Con menos de un minuto por jugar, Stafford le lanzó un pase perfectamente colocado en la zona de anotación.
“Matthew lo puso perfecto. No pudo haberlo colocado mejor. Me dio una oportunidad”, dijo Parkinson.
Tras la jugada, Stafford le preguntó de inmediato si había atrapado el balón. “Le dije que sí y me pregunté por qué nadie estaba celebrando”, contó entre risas.
Aunque Parkinson terminó el partido con solo dos recepciones, la última fue la más importante. Además, la vivió frente a su familia en las gradas.
“Fue abrumador”, confesó Parkinson. Después del touchdown ganador, buscó a los suyos en el estadio y no pudo contener la emoción.
“Derramé algunas lágrimas”.
El próximo oponente de Rams dependerá de los resultados de otros partidos de comodines —en particular del duelo entre Eagles de Filadelfia y 49ers de San Francisco— debido al sistema de re-siembra que usa la NFL tras cada ronda.
Si Filadelfia gana, es más probable que los Rams se enfrenten a los Seahawks (primer sembrado); si San Francisco gana, Los Ángeles podría visitar a los Bears de Chicago en la siguiente ronda.





