Los titulares de prensa de la última jornada en Ucrania se centran en la diplomacia y la crisis energética desatada en el país. El 25% de los edificios de la capital, unos 2.600, siguen sin calefacción. El alcalde de la capital informa … que, en este mes de enero, más de 600.000 personas abandonaron Kiev debido a la falta de suministros básicos.
Las temperaturas gélidas persisten y no se espera una subida a los cero grados hasta la próxima semana. Ante esta situación, la noticia de una nueva ronda de negociaciones no ha despertado grandes esperanzas, aunque sea la primera vez que Rusia, Estados Unidos y Ucrania se sienten a la mesa.
Zelenski hizo el anuncio en Davos este jueves por la tarde. Antes había mantenido una reunión con Trump que ambos mandatarios calificaron de «buena». El presidente norteamericano dice ahora que Zelenski sí quiere la paz. Moscú confirmó su asistencia después de una reunión entre Putin y los emisarios de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, pasada la media noche. Lo que no está claro todavía es si habrá participación de los aliados europeos en este formato.
Tampoco se han filtrado más detalles sobre la agenda concreta que seguirán los equipos negociadores. Zelenski sólo ha adelantado que las reuniones se celebrarán durante dos días comenzando este viernes.
Una gran mayoría en Ucrania duda de las intenciones de Rusia. El propio jefe del Ejército ucraniano, Oleksander Sirski, manifestó esta semana que no veía señales claras de que Moscú esté dispuesto a cesar las hostilidades. Y desde el Kremlin ya han dejado claro que la «cuestión territorial» necesita ser acordada para poner fin a un conflicto que pronto cumplirá su cuarto aniversario. Con estas palabras, Moscú mantiene su exigencia maximalista de que Ucrania se retire, al menos, de la parte de la región de Donetsk que todavía controla, una de las principales líneas rojas para Kiev.
El ánimo se debilita en la capital ucraniana ante la falta de perspectiva de un fin cercano de la guerra a gran escala, y ante la crisis energética que se vive. Las autoridades del país tratan de mantener el optimismo, o un «optimismo cauteloso» al menos, como afirmó el jefe de la delegación ucraniana, Kirilo Budánov. «No hay garantía de que la paz llegue mañana. Quien diga eso simplemente no dice la verdad. Pero se están haciendo grandes esfuerzos», declaró el jefe de la oficina presidencial de Ucrania en el Foro Económico Mundial.
La ultima vez que Rusia y Ucrania mantuvieron contactos directos fue el pasado mes de julio en Turquía. En esas reuniones no hubo más punto de acuerdo que un intercambio de prisioneros. En noviembre, el proceso negociador tomó un nuevo impulso ante la presión de Trump para que Ucrania aceptase un plan de 28 puntos. El documento recogía todas las demandas rusas y en el país invadido fue calificado de capitulación total. Sin embargo, los contactos entre Kiev y Washington continuaron hasta conformar una propuesta más equilibrada para Ucrania.
Las conversaciones en Miami entre los equipos de Ucrania y EE.UU. se celebraron en paralelo con las reuniones con los líderes europeos desde diciembre. El presiente de Ucrania mencionó la elaboración de varios documentos, poniendo especial énfasis en las garantías de seguridad que aportarán los aliados del país tras un eventual alto el fuego. El mandatario ucraniano destacó varias veces que el texto de los acuerdos está casi listo, pero en este caso también se desconocen los detalles finales.





