Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) bombardearon este martes los núcleos del poder político y religioso de Irán con el fin de hacer ver que «el régimen se ha acabado», según expresaron por la noche fuentes militares al Canal 12. En Teherán, … un centenar de aviones descargaron más de 250 bombas sobre el «complejo de liderazgo» que ocupa varias manzanas en la capital y comprende la oficina del presidente, el Consejo de Seguridad Nacional y un centro de entrenamiento de oficiales. «La sede más importante y central del régimen terrorista iraní», según el Ejército, que redujo a escombros también el Ministerio de Inteligencia.
En Qom, los bombarderos destruyeron el edificio de la Asamblea de Expertos, el símbolo clerical del régimen, donde se reúnen los 88 clérigos que eligen al líder supremo. Al anochecer, se desconocía si algunos de los miembros de este consejo se encontraban en la sede, aunque algunas fuentes militares indicaron que estaría vacío u ocupado solamente por un grupo de secretarios.
Las Fuerzas de Defensa habrían tratado con este golpe de «bloquear» la elección del sucesor de Ali Jamenei, asesinado el pasado sábado en un bombardeo. La agencia persa Fars publicó un comunicado en el que anunció que la reunión final de los clérigos tendrá lugar cuando terminen los funerales por Jamenei y que se celebrará bajo fuertes medidas de seguridad. Pero medios de la oposición aseguran que ya se habría decidido el nombramiento del hijo del líder supremo, Mojatba Jamenei, como su sucesor.
Mientras tanto, Israel y EE.UU. siguen con su campaña de bombardeos sobre Irán. «Ahora mismo no escucho nada, pero las noches son terribles y Teherán es muy grande, así que puede haber ataques en otros barrios y no los escuchamos en el centro», asegura una veterana periodista iraní, que desde el sábado resiste los bombardeos en su casa de la capital, junto a sus padres. Teherán es una gran ciudad de diez millones de personas que, por segunda vez en apenas ocho meses, es bombardeada por aviones enemigos, que operan con total libertad ante una impotente defensa antiaérea. Los hongos de humo oscuro emergiendo de edificios apiñados se han convertido en parte del paisaje urbano.
«Esto es mucho más duro que en junio, los israelíes están locos y hay objetivos civiles, mucha destrucción y muertos, tiran contra todo», lamenta la reportera antes de que comience a fallar la comunicación. Sus padres le cuentan que es también más duro que los bombardeos de Sadam Husein en la larga guerra entre Irán e Irak de los años 80.
Después de golpear a la cúpula del régimen en los primeros instantes del sábado, cuando asesinaron al líder supremo, Alí Jamenei, y a decenas de altos cargos, los aviones israelíes, los que operan en la capital, han ido estirando la lista de objetivos. Los ataques han llegado a comisarías de Policía, hospitales, ministerios, medios de comunicación, universidades o el aeropuerto de Mehrabad. En una megaciudad como esta, tan densamente poblada, no hay separación entre áreas comerciales, gubernamentales, militares y residenciales, y eso deja a los civiles en una situación de extrema vulnerabilidad. Hay unos 800 muertos, según la Media Luna Roja, en una Teherán donde no hay refugios antiaéreos.
Calles vacías y éxodo al campo
Las calles de la capital se han vaciado y miles de personas han escapado a zonas rurales. Las personas consultadas cuando la línea de teléfono o el acceso a internet han sido posibles hablan de «terror» por las explosiones y de unas calles bajo control de la Guardia Revolucionaria, que ha abandonado sus cuarteles, objetivo del enemigo, para desplegar puestos de control en las arterias principales.
«El hospital Gandhi, las comisarías de Policía de Abbas Abad, en la plaza Niloufar, y la de Kordestan, la oficina de los basiyíes en la zona oeste de la capital, el Ministerio de Inteligencia, la Policía de la Moral…», es la lista de lugares alcanzados que tiene en su cabeza una fotógrafa consultada en la capital, pero sabe que «son muchos más porque las explosiones no paran».
El Ejército israelí publica cada mañana la lista de objetivos alcanzados durante la noche y en el parte ofrecido el martes aseguraron haber alcanzado varios edificios gubernamentales, incluidos la oficina presidencial y la sede del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Según los militares israelíes, estos ataques buscan «degradar aún más la continuidad funcional de los sistemas de mando y control del régimen».
Los israelíes hablan de «ataques de precisión», pero el impacto en las calles es enorme y los edificios vecinos se derrumban por los daños sufridos. En el reparto de tareas entre aliados, parece que Israel se centra en machacar la capital mientras que Estados Unidos se orienta a la destrucción de las lanzaderas de misiles escondidas en cuevas en las montañas del país.
Las agencias oficiales mostraron imágenes del Palacio de Golestán, uno de los edificios más antiguos de Teherán, que también ha sufrido daños importantes en su famosa sala de los espejos y en su jardín persa. Este palacio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco había sobrevivido desde 1404 a guerras, invasiones, revoluciones… pero no a las bombas israelíes.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu esperan que los iraníes salgan a las calles y se hagan con el control del gobierno. En vídeos compartidos en redes sociales se pudo ver el fin de semana la alegría en algunos barrios tras el asesinato de Jamenei, con la gente gritando eufórica desde las ventanas. Los medios iraníes solo ofrecen imágenes de los partidarios del régimen, que salieron por millares para llorar a su líder. Las autoridades enviaron además mensajes a la población para pedir que acuda a las mezquitas por las tardes para romper el ayuno de ramadán y organizar después concentraciones de apoyo al sistema islámico.





