Monday, June 22, 2026
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Articulos Relaccionados

“Incluso cuando hayas perdido un hijo o a tu esposa, nada te exime de tu responsabilidad de ser feliz”: Richard Ford

El escritor Richard Ford.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Richard Ford naciĂł en Mississippi, Estados Unidos, en 1944.

  • Autor, AyelĂ©n Oliva
  • TĂ­tulo del autor, BBC News Mundo@CentroamĂ©rica Cuenta
  • Twitter,

A Richard Ford no le incomoda que lo definan como un escritor político, aunque Estados Unidos no sea más que el telón de fondo delante del cual se mueven los personajes de sus novelas.

“Todo lo que ocurre en la vida Ă­ntima, incluso a pequeña escala, refleja algo que sucede en la esfera pĂşblica”, le dice a BBC Mundo desde Montana y adelanta que su prĂłximo libro será un ensayo sobre la escritura polĂ­tica.

Nacido en Jackson, Mississippi, en 1944, Ford es una figura indiscutida de las letras, que integra la tradición de la gran novela americana del siglo XX. A través de sus historias, se dedica a encontrar cierta esperanza racional en el futuro en medio del declive lento de Estados Unidos.

Ganador del Pulitzer y el PEN/Faulkner a la FicciĂłn por “El dĂ­a de la Independencia” (1996) y del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016, ha publicado nueve novelas, un libro de memorias y varios cuentos.

También ha sido profesor en el Williams College de Massachusetts y en las universidades de Princeton, Harvard, Northwestern y Michigan, además de ser miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras.

Frank Bascombe, su emblemático personaje de ficciĂłn que hizo su apariciĂłn en “El periodista deportivo” (1986) y se ha convertido en mucho más que en el protagonista predilecto de sus novelas, se despide en su Ăşltimo libro “SĂ© mĂ­a” (2024).

BBC Mundo habló con Ford en el marco del festival Centroamérica Cuenta, que se realiza entre el 19 y el 24 de mayo en Guatemala.

LĂ­nea gris.

Su Ăşltima novela, “SĂ© mĂ­a”, empieza pensando en la idea de la felicidad y termina de la misma manera, incluso en momentos de mucho dolor para el protagonista como puede ser la muerte de un hijo. ÂżPor quĂ© la felicidad?

Frank Bascombe, sobre todo después de la muerte de su hijo Paul, está mayor y se queda bastante solo. Por eso creo que, a pesar de todo, trata de encontrar la manera de ser feliz.

Ya hablando como Richard, y no como Frank, dirĂ­a que de lo que se trata es de tener la obligaciĂłn de buscar la manera de que cada dĂ­a importe, incluso cuando hayas perdido mucho, como puede ser a un hijo, a tu esposa o no te lleves bien con tu hija.

Eso no te exime de tu responsabilidad, si es que decides asumirla, de ser feliz en este mundo.

ÂżCree que a veces perdemos de vista esa bĂşsqueda?

Bueno, al menos en Estados Unidos, se suponĂ­a que debĂ­amos vivir en libertad la bĂşsqueda de la felicidad, pero si miras a tu alrededor en estos dĂ­as, en este paĂ­s no ves tanta libertad ni tanta felicidad.

Entonces, hice lo que la ficción mejor sabe hacer: tomé la convención social y la di vuelta, para que la felicidad sea algo real que uno pueda alcanzar por uno mismo.

En lugar de andar siempre con una especie de angustia existencial sobre la vida –que es una actitud que uno siempre tiene al alcance de la mano y que es muy fácil de adoptar– quizá lo que deberíamos hacer es intentar ser felices.

No estúpidamente felices, sino consciente e intelectualmente felices, si es posible. Puede que sea imposible, no sé, pero en una novela, tienes la opción de ir en contra de las convenciones.

Su escritura tiene la habilidad, poco usual, de combinar una mirada crĂ­tica sobre el estado de las cosas y, a su vez, optimista. ÂżCĂłmo trabaja ese registro?

Tanto en la literatura como en la vida, la felicidad y la tristeza, las dos caras del drama, van casi siempre de la mano. Y eso me parece que representa la expresión más plena de la vida.

A veces estamos tristes y a veces felices. A veces estamos tristes y reĂ­mos, a veces estamos contentos y lloramos. Estas cosas son las que crean un buen drama, porque realmente son estados que coexisten en nuestra vida cotidiana.

Hay una frase del escritor y crítico literario estadounidense Henry James que dice que no hay tema más humano que aquel que refleja, desde la confusión de la vida, la estrecha conexión entre la felicidad y la tristeza, entre las cosas que ayudan con las cosas que duelen.

Y eso me lo tomo muy literal porque creo que el drama, que es lo que impulsa una novela dramática, es más rico cuando logra combinar estas dos caras de maneras inesperadas.

Portada de "SĂ© mĂ­a" (2024).

Fuente de la imagen, Anagrama

En su última novela, así como en muchos de sus libros, Estados Unidos aparece como telón de fondo mientras en un primer plano se mueven los personajes en sus vidas íntimas. ¿Cómo cree que se relaciona la vida privada con lo que pasa allá afuera?

Bueno, actualmente estoy escribiendo un ensayo sobre la escritura polĂ­tica. Porque pienso que soy un escritor polĂ­tico, aunque no escriba sobre polĂ­tica directamente.

Porque creo que todo lo que ocurre en la vida íntima, incluso a pequeña escala, refleja algo que sucede en la esfera pública.

Si lees a Aristóteles, verás que siempre dice que el Estado –sea lo que sea eso– es un reflejo de la comunidad, de la vida íntima de quienes viven en un nivel imperceptible dentro de él.

Para mí es axiomático que lo que digo cuando hablo, aquello que me preocupa, aquello que amo se encontrará en gran medida en las altas esferas del Gobierno, de la política y de la diplomacia de este país.

Lo que intento es recordarle al lector que esta vida que vivimos en nuestras calles, en nuestros jardines y en nuestras casas tiene, en Ăşltima instancia, una dimensiĂłn polĂ­tica.

Y la razón por la que quiero recordárselo es porque, de esa manera, podría prestarle más atención a su propio comportamiento y eso lo llevaría a entender por qué puede sentirse alejado de la política aunque no podrá estarlo por completo.

Porque lo que cada persona hace en su casa se refleja en la polĂ­tica.

Una familia en la puerta de su casa en Estados Unidos.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La vida en los suburbios de Estados Unidos ocupa un lugar central en las novelas de Ford.

Ya en “Entre ellos”, un libro de memorias bellĂ­simo, usted puso a dialogar la idea de un Estados Unidos en decadencia que contrasta con la calidez de una pareja, el amor de una familia, como aquello que parece ser lo Ăşnico que mantiene a las partes unidas…

Ese libro relata el momento en que vivía con mis padres en los dramáticos años 1950, que no se suelen pensar como una época dramática pero en el sur del país sí lo fueron en términos raciales.

Aquellas tensiones, las alegrías, las preocupaciones y los conflictos de esa sociedad nos afectaron también a pequeña escala, y pensé que sería mejor escribir sobre mis padres sin ir por estos grandes problemas sociales.

Pensé que sería mejor si lo hacía de esa manera, porque si intentaba contrastarlo con las tensiones de la historia, terminaría por vaciar y debilitaría lo que intentaba decir sobre ellos, sobre nosotros, que sobrevivimos juntos, como una pequeña entidad de tres, en una época complicada.

ÂżEs el mundo Ă­ntimo el lugar seguro en tiempos complicados?

Ese es el tema sobre el que estoy escribiendo el ensayo.

Me temo que la respuesta es sĂ­ y no: sĂ­, a diario y a gran escala, pero no creo que podamos escapar de la polĂ­tica, en este momento, en Estados Unidos.

Estamos todos agotados, pero eventualmente, con el tiempo, el agotamiento tendrá que ser superado por un sentido de responsabilidad cívica.

Además, será que estoy viejo, pero me temo que las generaciones más jóvenes y hasta quizá incluso la mía si vivo mucho tiempo, tendrán que volver a involucrarse en la política.

Portada de "Entre Ellos".

Fuente de la imagen, ANAGRAMA

Si uno mira Estados Unidos, asĂ­ como otras partes del continente, parece haber una parte de la opiniĂłn pĂşblica y de la polĂ­tica que se recuesta en los dogmas, en los eslĂłganes, que va en contra al pensamiento crĂ­tico. ÂżLe preocupa eso?

Aunque vivamos tiempos en que a los ciudadanos se les quiera quitar la responsabilidad del pensamiento, simplemente no podrán hacerlo. Eso nunca va a funcionar.

Puedes suprimirlo por un tiempo, castigarlo por un tiempo, pero la gente va a pensar. Finalmente, mirará lo que está frente a ellos y lo identificará.

No lo sé, pero es difícil para mí pensar que el impulso supresor perdure mucho tiempo.

Parece que si criticas algo de Estados Unidos, estás en contra de este paĂ­s…

Eso no es nuevo. Ya se ha escuchado decir: “O estás con nosotros o contra nosotros”. Bueno, lo siento, pero simplemente no es asĂ­: a veces puedo estar a favor, a veces en contra.

Yo estoy a favor de este paĂ­s, a pesar de que este paĂ­s tiene todo tipo de imperfecciones.

Tan solo tienes que ser lo suficientemente libre como para decir: “Me gusta este paĂ­s. Creo que vale la pena preservarlo, pero necesita ayuda, necesita mejorar, necesita estar mejor”.

A principios de 1990 usted fue muy crĂ­tico con lo que más tarde se llamĂł la “cultura de la cancelaciĂłn” de los sectores de izquierda. ÂżPor quĂ©?

Hace solo unos años, algunos sectores de la izquierda intentaban suprimir el derecho de otros a expresarse. En otras palabras, era el mismo tipo de impulso represivo, de impulso desautorizado, que normalmente asociamos con la derecha.

A mĂ­ no me gusta eso. No me gusta cuando la gente dice que si no eres negro, no puedes escribir sobre gente negra. Ni me gusta cuando dices: si no eres gay, no puedes escribir sobre gente gay.

Mi opinión es que si estás fuera de un grupo, a veces puedes ver dentro de ese él con cierta claridad. No debes permitir que te silencien.

Richard Ford.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, “Quizá lo que deberĂ­amos hacer es intentar ser felices. No estĂşpidamente felices, sino consciente e intelectualmente felices”, dice Ford.

ÂżCree que ahora vemos una respuesta conservadora bajo la consigna “anti-woke” a esas posturas liberales o de izquierda?

Ya no sé qué es lo woke.

Cuando surgiĂł como expresiĂłn pensĂ© que tenĂ­a muchas cosas buenas que decir. Y asĂ­ lo era. No era otra cosa que una fuerza positiva que básicamente decĂ­a: “Despierten, miren a su alrededor”.

Por ejemplo, si se están prohibiendo libros: “¡Despierten!”.

Pero, por desgracia, como suele ocurrir en la izquierda, toda esa posiciĂłn ha sido tomada por la gente de menor inteligencia.

En consecuencia, la derecha le robĂł la narrativa y se apoderĂł de lo que significaba la cultura progresista y le atribuyĂł todo tipo de cosas desagradables y malvadas, cuado lo que intentaba decir era: “Despierten. Presten atenciĂłn”.

Por estos dĂ­as, escuchamos la idea del pasado como un “lugar mejor”, algo que algunos autores han llamado “retrotopĂ­a”, un anhelo de vuelta al pasado…

Por eso es importante el pensamiento crítico. Hay que mirar al pasado para ver qué ocurría realmente.

Por ejemplo, la Guerra Civil sucediĂł por la esclavitud. Esa es la verdad. Ahora podemos escuchar decir que en verdad era por la economĂ­a pero no, era por la esclavitud. Por eso, hay que pensar por uno mismo.

Yo no creo que el futuro sea menos atractivo que el pasado.

Por último, usted ha dicho que su último libro es la despedida de Frank Bascombe, personaje que protagonizó gran parte de sus novelas. Además del ensayo sobre la escritura política, ¿cuáles son sus próximos pasos?

Mira, poco despuĂ©s de publicar “SĂ© mĂ­a”, me tomĂ© un largo tiempo libre, algo que suelo hacer pero esta vez me ha llevado más tiempo del habitual.

AsĂ­ que, si vivo lo suficiente, me gustarĂ­a escribir una novelita cĂłmica porque creo que todos necesitamos aprender a reĂ­r de nuevo.

LĂ­nea.

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Ramon Batista
Ramon Batistahttp://eldiariourbano.com
Especialista en mercados financieros con más de 5 años de experiencia operativa en Forex, Bolsa de Valores y Stock Market. Ramón combina su formación técnica con el análisis cuantitativo, destacándose en la programación de indicadores financieros personalizados para la toma de decisiones. Su enfoque en El Diario Urbano se centra en la eficiencia del mercado, el análisis técnico y las oportunidades de inversión en la economía global contemporánea.

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