Managua, 19 de febrero de 2026 (OPS/OMS). – El Ministerio de Salud de Nicaragua, con asistencia técnica de la OPS, fortalece las capacidades de los profesionales de salud en la detección, vigilancia y respuesta ante epizootias y ante la posible reintroducción del virus de la fiebre amarilla, que actualmente se registran brotes en países donde es endémica.
Aunque en Nicaragua no hay transmisión de fiebre amarilla, un equipo de expertos regionales de la OPS/OMS alertaron que el ecosistema podría permitir su reaparición, por lo que la vigilancia activa es esencial.
En este contexto, se llevó a cabo el taller de vigilancia de epizootias, con la participación de epidemiólogos, entomólogos e higienistas de los 19 Sistemas Locales de Atención Integral en Salud (SILAIS) del país y veterinarios del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), enfocándose en la detección temprana de brotes en animales y comunidades, especialmente en primates no humanos, que actúan como centinelas de la transmisión del virus.
Durante el desarrollo del taller, los facilitadores conocieron la solidez del sistema nicaragüense y su capacidad para la vigilancia y detección temprana de diferentes patógenos, como dengue, chikungunya y Zika.
Como parte del fortalecimiento de competencias del personal, se implementarán nuevos protocolos de diagnósticos en el Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia (CNDR), para ampliar la capacidad de detección de la fiebre amarilla mediante pruebas serológicas y moleculares, especialmente ante una eventual introducción del virus. Asimismo, se fortalecieron capacidades para la vigilancia epizoótica, entomológica y humana para detectar tempranamente cualquier señal de alerta.
El Viceministro y Secretario General para la salud, Dr. Carlos Sáenz, destacó que esta capacitación resulta oportuna y estratégica para el país, dado que la fiebre amarilla continúa representando una amenaza en la región, pese a que Nicaragua no registra casos desde hace varias décadas, señaló que, ante los flujos migratorios y el riesgo epidemiológico, el país ha reforzado sus medidas preventivas mediante la vacunación de poblaciones en riesgo, incorporando además esta inmunización al esquema nacional de vacunación.
La articulación intersectorial es uno de los aspectos a destacar, la integración de salud humana, animal y medio ambiente, es clave para la vigilancia de epizootias y la detección temprana de riesgos.
Como parte del fortalecimiento de capacidades, se revisan nuevos lineamientos para mejorar la respuesta ante un posible brote, mientras que el personal capacitado replicará los contenidos del taller en sus unidades.
Por su parte, la representante de OPS/OMS en Nicaragua, Dra. Ana Elena Chévez, destacó la importancia del trabajo conjunto que la Organización mantiene con los Estados Miembros, haciendo énfasis que este taller incorpora un abordaje integral que reúne a instituciones clave del Estado, como el IPSA, mostrando de esta manera las prioridades que las autoridades otorgan a este tema.
También agradeció al Gobierno de Nicaragua por su compromiso y previa preparación para detectar de forma oportuna una posible importación de fiebre amarilla, para lo cual ha reforzado la vigilancia mediante un enfoque de Una Sola Salud, así como el fortalecimiento de la vacunación como una herramienta esencial de prevención.
La OPS reconoce la trayectoria de colaboración conjunta con Nicaragua y el rol pionero del país en el apoyo técnico y la cooperación regional. Actualmente no existen brotes de fiebre amarilla, pero es fundamental mantener la vigilancia para proteger a la población.




