El asalto a la sede del Partido Comunista de Cuba (PCC) de Morón, en Ciego de Ávila, y la hoguera prendida con su mobiliario en medio de la calle mientras cientos de personas gritaban libertad, simbolizan el hartazgo y las ansias de rebelión del … pueblo cubano.
Desde el 11 de julio de 2021 (11J) no se veían protestas de tal magnitud y confrontación con las autoridades. En Morón hasta resultó herido un adolescente por un disparo en la pierna, según aseguran algunos testigos. Otros vecinos incluso afirman que dos policías resultaron también lesionados. Este estallido ocurrió tras más de 28 horas continuas sin electricidad y ante la desesperación por el colapso del turismo, ya que esta es la principal actividad económica del pueblo y los negocios privados se han visto obligados a cerrar.
«No hay dinero, no hay empleo, no hay corriente… la gente está desesperada y por eso nos hemos lanzado a las calles, pero no solo por eso, también entendemos que es necesario el fin de la dictadura», afirmó un residente local.
Pocas horas antes, Miguel Díaz-Canel anunciaba que se habían acabado las reservas de combustible y que el régimen negociaba con Estados Unidos, forzado por la crisis generalizada.
Ha sido la octava noche consecutiva de protestas en la isla por los extensivos cortes de electricidad. En La Habana, los habitantes han incendiado basureros y salido a las calles para protestar aporreando sus cacerolas. En cada una de estas manifestaciones se han escuchado reclamaciones de libertad.
En Morón, el régimen desplegó a los militares en las calles y en la sede del Partido Comunista colgaron una gigantesca bandera del Movimiento 26 de Julio, fundado por Fidel Castro, para esconder los daños en el edificio. Además, las autoridades locales celebraron un acto político de «reafirmación revolucionaria» para difundir en los medios de propaganda el supuesto respaldo de la población al Gobierno. El pueblo permanece incomunicado casi en su totalidad.
«Ya estamos cansados, el pueblo lleva 67 años esclavizado y está haciendo escuchar su voz», declaró a ABC un residente en la capital.
«Hemos intentado el diálogo con el régimen y las protestas pacíficas», señaló el periodista e investigador José Raúl Gallego. Pero, según denunció, «la única respuesta que hemos recibido ha sido siempre la represión. No nos han dejado otra alternativa, la gente está desesperada, y Morón ha marcado la ruptura y el camino, advirtió.
«Hemos intentado el diálogo, pero la única respuesta que hemos recibido ha sido siempre la represión»
José Raúl Gallego
Periodista e investigador
Alberto, un señor de 81 años que trabaja limpiando un baño público en las inmediaciones de la sede del Parlamento cubano, afirma que continúa confiando en el sistema y que nada logrará tumbar a la Revolución. «No lo han logrado en 67 años», sostuvo.
Muchos temen dar declaraciones a la prensa por temor a ir presos. Por eso se niegan a dar declaraciones o piden anonimato. En Cuba, han sido encarceladas personas por simples publicaciones en redes sociales. Hay actualmente más de mil presos políticos, la mayoría por participar en protestas pacíficas. Otros, por convocar al pueblo a exigir sus derechos, un «delito» que el régimen considera como de los más graves.
«Yo opino lo que opinan todos, no voy a hablar porque no quiero que mi familia tenga que ir a verme a prisión», declaró a ABC una señora que se negó a responder preguntas sobre la crisis actual.
Pero en Cuba se viven momentos cruciales y la gente es consciente de ello. «¡No queremos luz, queremos libertad!», gritaron los manifestantes en una de las últimas protestas.
«La captura de Maduro nos ha devuelto las esperanzas de libertad», asegura el sacerdote católico Lester Zayas.
Mientras el exilio prepara planes de transición a la democracia, y con una oposición política dentro de la isla muy debilitada, el peso de la presión interna recae en el ciudadano de a pie, en las madres que incluso con sus hijos a cuestas salen a hacer sonar sus cacerolas y a manifestarse en contra del régimen.
«La captura de Maduro nos ha devuelto las esperanzas de libertad»
Lester Zayas
Sacerdote católico
Sobre los resultados de las negociaciones con Estados Unidos, algunos de los entrevistados se mostraron escépticos. En su opinión, no se puede confiar en la dictadura cubana, pues solo hará ciertas concesiones para ganar tiempo y permanecer en el poder.
«Harán alguna que otra reforma económica, se mostrarán abiertos al diálogo y la cooperación con Estados Unidos, liberarán unos pocos presos, pero bajo la amenaza de devolverlos a prisión para, al final, seguir ostentando el poder político y económico, o sea, un cambio-fraude, y el pueblo seguirá esclavizado. Todo esto ya lo hemos vivido, cuando Obama, y míranos aquí, peor que cuando aquello», sostuvo José, un residente en La Habana. «Solo la presión de Estados Unidos los obligará a ceder. Con eso, unido a la presión dentro de la Isla, confío en que cada vez más cubanos se lancen a las calles a protestar», agregó.
«Que se vayan»
En todo el país el transporte está casi paralizado y los servicios médicos están al mínimo. Además, los hoteles y negocios privados han cerrado por falta de turismo y de dinero, así como de productos para el abastecimiento.
«La comida ha desaparecido del mercado porque el transporte lo encarece todo y los guajiros no traen mercancías», señaló una residente en Santa Clara, provincia de Villa Clara. A todo ello se suma la incomunicación: cuando no hay electricidad, tampoco hay acceso a internet.
«Hay mucho descontento. La gente está loca por que algo pase y tiene esperanzas en que la dictadura caiga en dos semanas. Mis vecinos, que antes callaban por miedo, ahora no se miden y hablan sin importar quién pase por la calle», añadió.
«¿Sabe lo que es acostarse sin comer y tampoco poder dormir en toda la noche a causa del apagón?». En un vídeo en las redes sociales, eso se le escucha decir a una estudiante que se enfrentó a su profesora, que los amonestaba por llegar tarde. «No hay transporte, profesora, estamos aquí con mucho sacrificio y nuestros padres lo están pasando peor», dijo entre llantos.
«Lo que hace falta es que hagan lo mismo que hicieron con Maduro, que se lleven a Díaz-Canel y a los Castro»
Ante la desesperación y la crisis, son cada vez más los cubanos que se deciden a hablar, rompiendo barreras de miedo. Algunos incluso declaran abiertamente que la libertad de Cuba pasa, necesariamente, por la salida de los Castro del poder.
«Lo que hace falta es que los americanos acaben de tirar el bombazo donde lo tienen que tirar, esta gente (el régimen) solo así se irán», afirma uno de los entrevistados.
En la misma línea, una mujer de La Haba dice que «lo que hace falta es que hagan lo mismo que hicieron con Maduro, que se lleven a Díaz-Canel y a los Castro».
«Tengo esperanzas en que el cambio esté cerca, se siente en las calles», opina otro hombre.
A algunos ni siquiera les importa que la élite se lleve sus millones, siempre y cuando se vayan del país y dejen de someter a los cubanos.



