Si hay algo característico de la tecnología es que está repleta de trucos y atajos que para la mayoría de personas son desconocidos, pero que aprovecharlos significa sacar el máximo partido de ellos.
Puede que sea para ahorrar tiempo, para adelantar trabajo o para evitar ciertos procesos que pueden ser cansinos o pesados. Y con una de las mayores molestias que existen hoy en día, como es el caso de las llamadas comerciales o spam, también existe una solución para evitarlas.
No estamos hablando de bloquear números de teléfono o de instalar apps que lo hagan por ti, porque incluso existiendo leyes que las prohíben, según Informe Global sobre Amenazas de Llamadas realizado por Hiya, los usuarios españoles juntos a los franceses son los que más llamadas spam reciben de Europa con una media de 10 llamadas de este tipo al mes.
Esto se debe a que quizás sin saberlo hemos sido nosotros mismos quienes hemos autorizado estas llamadas debido a que al aceptar cookies, acuerdos en plataformas o registrarnos en una app, estamos aceptando a que utilicen nuestro número de teléfono con fines comerciales.
La solución definitiva: los números desechables gratuitos
Como el problema es que estamos entregando nuestro número de teléfono, la solución está en dar uno que no es el nuestro personal, y aquí es donde entran los números desechables. Los números desechables (también conocidos como números virtuales o números VoIP temporales) son herramientas que te permiten recibir mensajes SMS o llamadas sin necesidad de una tarjeta SIM física ni de revelar tu número telefónico personal.
Se trata de un número de teléfono real en apariencia, pero que no está vinculado a un dispositivo específico de forma permanente. Se gestionan a través de internet y suelen utilizarse para proteger la privacidad al registrarse en servicios que requieren verificación por SMS (como WhatsApp, Telegram, Amazon o aplicaciones de citas).
Con ellos evitas que las empresas rastreen tu número de teléfono. Eso sí, nunca uses un número desechable para cuentas importantes (bancos o correos personales), ya que otra persona podría ver tu código de acceso y entrar a tu cuenta.





