Miles de personas desafiaron los bombardeos y se echaron a las calles de Teherán para mostrar su respaldo al nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei. Los aparatos político y militar del país abrazaron la decisión de la Asamblea de Expertos y cerraron filas … en torno a un guía supremo elegido en mitad de una guerra y apenas diez días después del asesinato de su padre y anterior líder, Ali Jamenei. «Obedeceremos al comandante en jefe hasta la última gota de nuestra sangre», fue el mensaje central del Consejo de Defensa. El máximo dirigente religioso, político y militar del país llega al cargo bajo la amenaza de muerte por parte de Israel y Estados Unidos y en la jornada de su nombramiento oficial permaneció oculto en un lugar secreto.
El régimen ofrece una imagen de unidad en el momento más crítico y desafía a Donald Trump, quien se refirió al joven Jamenei como «un candidato inaceptable». Pese a la enorme diferencia de arsenal, los iraníes mantienen el pulso a base de misiles y drones en una respuesta asimétrica que se extiende al Golfo, con más intensidad que a Israel, con el objetivo de generar un daño económico. Las palabras grandilocuentes de Trump y Benjamín Netanyahu no tranquilizan a los mercados, los inversores parecen cada vez más preocupados por la ausencia de una salida clara a un conflicto que ha interrumpido el suministro de petróleo y elevado los costes para consumidores y empresas. La república islámica ha reconocido que alrededor del 60 por ciento de sus misiles y drones se han dirigido contra países del Golfo y el 40 por ciento contra Israel.
Mojtaba Jamenei tiene ahora la última palabra en la estrategia de Irán para defenderse de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel y podría haber cambios. La Guardia Revolucionaria le expresó su apoyo total en un comunicado, en el que calificó su elección como «un nuevo amanecer y una nueva fase para la revolución y el sistema de la República Islámica». El nuevo líder tiene contacto estrecho con este cuerpo paramilitar desde su participación en la guerra contra Irak en los años ochenta.
Los dirigentes del régimen están inmersos en lo que perciben como una batalla existencial y el nombramiento fue acogido con rapidez y amplio respaldo entre los altos cargos. El presidente, Masoud Pezeshkian, representante de la corriente reformista, también habló de «una nueva era» y juró lealtad al líder. Ali Larijani, máximo responsable de seguridad nacional y hombre fuerte del sistema a la sombra de la oficina del líder, afirmó que la elección demuestra que «los enemigos del país han fracasado. A pesar de asesinar al imán Jamenei con la esperanza de llevar al país a un callejón sin salida, Mojtaba Jamenei ha sido elegido mediante un proceso legal».
La república islámica ha reconocido que alrededor del 60 por ciento de sus misiles y drones se han dirigido contra países del Golfo y el 40 por ciento contra Israel
Larijani aprovechó también para responder al plan de Francia de enviar una misión «defensiva» destinada a reabrir el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el comercio petrolero mundial. En opinión del dirigente iraní «es improbable que se pueda garantizar la seguridad en él en medio de las hostilidades que Estados Unidos e Israel han desatado en la región».
Frente a quienes recibieron el relevo como una apuesta continuista, el portal especializado en Oriente Próximo Amwaj Media destacó que esta elección también «podría abrir la puerta a una salida negociada del conflicto. Muy consciente de su inferioridad militar frente a Israel y Estados Unidos, Irán define la victoria de forma muy limitada: simplemente sobrevivir y causar suficientes costes a las fuerzas hostiles para que un nuevo ataque no se contemple con facilidad. Poner fin a la guerra con la República Islámica aún en el poder, y todavía dirigida por un ayatolá Jamenei, cumpliría esos objetivos, siempre que prevalezcan los cálculos políticos más pragmáticos».
Frente libanés
Tiro, la ciudad más importante al sur del Líbano, se llenó de carteles con la imagen del nuevo líder supremo iraní. Israel ha ordenado en dos ocasiones su evacuación, pero miles de libaneses han optado por quedarse porque no tienen un lugar al que ir en una guerra que ya deja casi 500 muertos en el frente libanés. El presidente Joseph Aoun señaló que al menos 600.000 personas han sido desplazadas a la fuerza desde que Hizbolá decidió entrar en la guerra para apoyar a Irán. Aoun criticó tanto la ofensiva israelí como a Hizbolá, al que acusó de actuar al margen del Estado y de «arrastrar al país a una guerra que no responde a los intereses nacionales». Con las escuelas completas, Beirut tuvo que abrir el estadio municipal a los desplazados para convertirlo en un gran campo de acogida.
Al menos 600.000 personas han sido desplazadas a la fuerza en el Líbano desde que Hizbolá decidió entrar en la guerra para apoyar a Irán
La milicia chií trata de frenar el avance por tierra del enemigo, cuyo plan pasa por ampliar el perímetro de seguridad en la frontera. La aviación bombardeó los barrios del sur de Beirut y las explosiones hicieron retumbar la ciudad. El nuevo objetivo de los israelíes son las oficinas de la organización Al-Qard Al-Hasan, organización financiera vinculada a Hizbolá que tiene sucursales en toda la ciudad, no solo en los barrios del sur. La milicia disparó cohetes a Israel y al menos dos israelíes resultaron heridos en la ciudad de Ramla.





