Durante años, desde Europa se observó el caso Epstein como un fenómeno oscuro y perturbador, pero lejano. Se percibía como una historia de corrupción moral y abuso de poder fruto del ecosistema político, mediático y financiero de Estados Unidos. En resumen, como una trama horripilante … que confirmaba prejuicios sobre los excesos de las élites norteamericanas y, muy particularmente, sobre la esfera trumpista. Sin embargo, sin que los hechos discutan ninguna de estas afirmaciones, las menciones a diplomáticos, empresarios, académicos y figuras políticas europeas que se suceden en los documentos publicados están causando un incómodo giro: Europa ya no puede contemplar el asunto como un drama ajeno, sino que comienza a hacer las veces de espejo.
En Oslo, los papeles de Epstein están corroyendo la estructura institucional e incluso la identidad del país. La Casa Real noruega atraviesa una crisis reputacional sin precedentes ante la que el Príncipe Heredero Haakon pide «comprensión» e intenta ganar tiempo. El tono de la relación y las confidencias que la princesa Mette-Marit ha reconocido como una «amistad» con el ya condenado por tráfico sexual de menores, impiden que muchos noruegos los vean ya como futuros reyes. Para los estándares morales noruegos, son difíciles de soportar los coqueteos entre la princesa y el violador, sus mutuos consejos y sus críticas compartidas sobre una boda de Estado. Todo ello sin entrar a valorar las vacaciones de la princesa en la casa de Palm Beach de Epstein, o los encuentros a los que Mette-Marit llevó también a sus hijos Alexandra y Sverre, a la edad de 8 y 9 años.
Desde círculos cercanos a Epstein se ha filtrado que la princesa por la que sentía cierta fijación era, en cambio Sofía de Suecia, a la que llegó a conocer pero que nunca respondió a sus requerimientos.
Y si algo forma parte de la identidad noruega, además de su aprecio a la monarquía, es su diplomacia, símbolo nacional de credibilidad, mediación desinteresada y neutralidad activa. Por eso, el país ha quedado boquiabierto cuando el Parlamento ha abierto una investigación por «corrupción agravada» al salir a la luz los vínculos del Ministerio de Exteriores noruego con Jeffrey Epstein. En especial, los de Thorbjoern Jagland, quien había ocupado los cargos de primer ministro, presidente del Parlamento, ministro de Exteriores y hasta presidente del Comité del Premio Nobel de la Paz.
En Oslo, los archivos Epstein están corroyendo la estructura institucional e incluso la identidad del país
Junto con su esposa, sus dos hijos y la novia de uno de ellos, Jagland fue invitado por Epstein a Palm Beach y a la isla caribeña que poseía cuando era secretario general del organismo de derechos del Consejo de Europa. En un correo electrónico de 2014, solicitó la ayuda de Epstein para financiar un apartamento en Oslo. En otros de 2018 le devolvió el favor, organizando una reunión de Epstein con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, porque tenía «ideas que ofrecer» al presidente Putin.
También ha debido dimitir la embajadora en Jordania, Mona Juul, casada con el exministro Terje Roed-Larsen. La pareja, que ganó gran prestigio gracias a los Acuerdos de Oslo de 1993, en los que Noruega actuó como mediador secreto entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), es investigada ahora por delitos financieros. Los dos hijos de la pareja figuran en el testamento de Epstein, firmado dos días antes de su muerte, con una herencia de diez millones de dólares.
En la misma línea, el exministro de Asuntos Exteriores eslovaco y expresidente de la Asamblea General de la ONU, Miroslav Lajcak, dimitió por mantener contacto con el pederasta. Lajcak ha afirmado a la radio pública del país sentirse «como un idiota» al releer los mensajes que se intercambió con Epstein, a quien consideraba un contacto valioso en EE.UU.
Pornografía infantil
El caso Epstein está causando estragos también en Francia. Tras la dimisión de la presidencia del Instituto del Mundo Árabe del histórico ministro socialista Jack Lang, el Ministerio de Exteriores ha pedido una investigación judicial contra el diplomático Fabrice Aidan, quien ya fue investigado en 2013 por el FBI por consumo de pornografía infantil. En esa misma época, según los archivos publicados por el Departamento de Justicia estadounidense, mantuvo una abundante correspondencia digital con Epstein, hablando de donaciones de 250.000 dólares, compras masivas de libros (por 30.000 dólares) o de favores para que el empresario y depredador sexual asistiera a cumbres internacionales. Unas revelaciones que no han supuesto una gran sorpresa en los pasillos del Ministerio. El periodista Vincent Jauvert ya había desvelado parte de esta historia en 2016 en el libro ‘La Face cachée du Quai d’Orsay’ (‘El lado oscuro del Quai d’Orsay’), aunque sin hacer público el nombre del principal implicado.
El Ministerio de Exteriores francés ha pedido una investigación judicial contra el diplomático Fabrice Aidan, investigado en 2013 por el FBI por consumo de pornografía infantil
Cuando los servicios de Inteligencia norteamericanos se pusieron en contacto con Naciones Unidas para avisarles de que investigaban a Aidan, la representación francesa en la ONU lo repatrió para evitar un escándalo. También lo ayudó a irse de Estados Unidos por la puerta de atrás, pasando por la frontera con Canadá. Nada de ello repercutió en la carrera del diplomático, que más adelante ocuparía un alto cargo en la Unesco. Hasta esta semana era el responsable de las relaciones internacionales de la empresa eléctrica francesa Engie, cargo del que fue suspendido el martes. En este caso, uno de los elementos más perturbadores es la zona gris. Los documentos no establecen culpabilidades, pero tampoco permiten ignorar las preguntas.
Este caso no ha causado un terremoto político como en el Reino Unido la caída en desgracia del ‘barón negro’ de los laboristas Peter Mandelson, cercano al actual primer ministro, Keir Starmer. Pero sí ha aumentado la presión sobre el Ejecutivo de Sébastien Lecornu y Emmanuel Macron para que impulse una investigación judicial y parlamentaria sobre la parte francesa del caso Epstein. El millonario poseía un piso de más de 850 metros cuadrados cerca de los Campos Elíseos, en París. Y hay numerosos interrogantes sobre lo que ocurrió en su interior.
Reino Unido
Peter Mandelson
Fue secretario de Estado del Reino Unido, comisario de Comercio de la UE y embajador británico en EE.UU.
Francia
Jack Lang
Fue ministro de Cultura durante los doce primeros años del Gobierno de François Miterrand (1981-1995)
Noruega
Thorbjoern Jagland
Ocupó el cargo de primer ministro de Noruega desde 1996 a 1997
Francia
Fabrice Aidan
Ejerció como diplomático para Francia
Noruega
Mona Juul
Fue embajadora de Noruega en Amán (Jordania)
Eslovaquia
Miroslav Lajcak
Fue ministro de Exteriores bajo los mandatos de Robert Fico (2009-2010 y 2012-2018) y Peter Pellegrini (2018-2020)
El caso británico gira en torno a Peter Mandelson, influyente laborista sospechoso de compartir información confidencial sobre mercados mientras era secretario de Negocios, en 2009. Starmer lo nombró embajador británico en Estados Unidos en 2025 y esta decisión ha causado dimisiones en cadena. Entre ellas, destacan la de su jefe de Gabinete, Morgan McSweeney; su asesor de Comunicación, Tim Allan; y Chris Wormald, responsable de la función pública. Además, en su partido ha estallado una revuelta que amenaza el liderazgo de Starmer.
Estas dimisiones se suman al incendio que intenta apagar la Casa Real británica, debido a las relaciones del ya expríncipe Andrés con Epstein, estrecha en lo social, prolongada en el tiempo y de consecuencias devastadoras para su posición pública.
Banqueros e intelectuales
La toxicidad de los archivos alcanza también al ámbito financiero. En Suiza, Ariane de Rothschild, directora del banco privado Edmond de Rothschild, mantuvo correspondencia frecuente y reuniones planificadas con Jeffrey Epstein entre 2013 y 2019. Entre sus comunicaciones constan invitaciones a Nueva York y París, intercambios de regalos personales y gestos de familiaridad, como la oferta de Epstein de alojarla en su apartamento en 2016. El nombre Rothschild aparece más de 4.400 veces en los archivos, en los que constan referencias despectivas a B., que podría ser Benjamin, el marido de Ariane, fallecido en 2021.
Ariane de Rothschild
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directora del banco privado Edmond de Rothschild, mantuvo correspondencia frecuente y reuniones planificadas con Jeffrey Epstein entre 2013 y 2019
El catálogo de corruptelas, bajezas y delitos probados que exponen los archivos Epstein en Europa afecta fundamentalmente a políticos y hombres de finanzas, en los que las sociedades europeas parecen estar resignadas a reconocer cierto grado de corrupción. Más corrosiva puede ser la relación del proxeneta con intelectuales de la talla de Noam Chomsky, durante medio siglo referente no solo académico, sino moral, de la literatura y la filosofía del continente. En correos electrónicos de febrero de 2019, Chomsky lamenta «la horrible manera» en que se trataba a Epstein y la «histeria que se ha desarrollado sobre el abuso a las mujeres». «Es doloroso decirlo, pero creo que la mejor manera de proceder es ignorarlo», aconsejaba el considerado hasta ahora como la voz de la conciencia crítica global. Chomsky y Epstein comentaban desde artículos académicos hasta la organización de encuentros. En 2023, Chomsky, de 97 años, respondió sobre su relación con Epstein: «La primera respuesta es que no es asunto tuyo ni de nadie».





