Friday, March 27, 2026
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El Consejo Europeo acuerda un crédito mutualizado de 90.000 millones de euros a Ucrania

Los líderes de los Veintisiete han llegado a un acuerdo esta madrugada para cumplir su compromiso de hacerse cargo de la financiación de Ucrania en los próximos dos años. Después de una larguísima jornada en total incertidumbre, al final los dirigentes optaron por lanzar un crédito mutualizado de 90.000 millones de euros, que es una opción que parecía descartada, aunque no se abandona la posibilidad de usar en el futuro los fondos rusos congelados que se encuentran depositados en una entidad belga, para pagar las reparaciones por la invasión de Ucrania. De hecho, según lo acordado los fondos estarán bloqueados indefinidamente y Ucrania no tendrá que devolver este crédito hasta que no reciba las reparaciones de su agresor ruso.

A su llegada al edificio Europa de Bruselas, el primer ministro polaco Donald Tusk, uno de los que más ha presionado para que se usen los fondos rusos, había dicho claramente que los europeos «tenemos una elección muy simple: o dinero hoy o sangre mañana. Y no estoy hablando de Ucrania, estoy hablando de Europa. Todos los líderes europeos deben ser conscientes».

En efecto, en el momento de comenzar la reunión, los dirigentes comunitarios estaban divididos sobre cómo cumplir esa promesa de financiar a Kiev, cuyo presidente, Volodímir Zelenski, estuvo presente en una parte de las discusiones. entre los que apoyan la concesión de un préstamo a Ucrania usando como aval las reservas congeladas del banco central ruso, depositadas en Bélgica, o utilizando una emisión de deuda europea como se hizo después de la pandemia. Hace dos meses la discusión ya fracasó y el único acuerdo posible entonces fue que en este Consejo Europeo se comprometían a tomar una decisión sobre los 160.000 millones que van a transferir a Ucrania.

Algunas fuentes diplomáticas del propio Consejo decían haber detectado cierto optimismo respecto a la posibilidad de concretar un acuerdo el jueves por la noche, o al menos en la madrugada del viernes. Sin embargo, al final resultó que el debate sobre la cuestión más urgente de esta cumbre, previsto inicialmente para media tarde, se retrasó en al menos dos ocasiones, teóricamente para dar tiempo adicional a las delicadas conversaciones de pasillo entre los asesores de los líderes para intentar superar las divisiones. Esto último fue interpretado como un síntoma de mal agüero, porque suponía -con razón- que el presidente del Consejo, Antonio Costa, no se atrevía a lanzar la discusión hasta ver el asunto más maduro, por miedo a que se produjera una ruptura. Al mismo tiempo, Costa mantuvo su criterio de no salir de la reunión sin tomar antes una decisión. Alrededor de las 3 de la madrugada, el ex primer ministro portugués publicó un mensaje en X diciendo que «tenemos un acuerdo. Se aprobó la decisión de proporcionar 90 000 millones de euros de apoyo a Ucrania para 2026-27.Nos comprometimos y cumplimos».

La semana pasada ya se decidió que ese dinero va a permanecer bloqueado indefinidamente hasta que Rusia pague por los daños causados en su invasión de Ucrania

El canciller alemán Friedrich Merz, otro de los grandes promotores de la tesis que apoya el uso de los activos rusos. La semana pasada ya se decidió que ese dinero va a permanecer bloqueado indefinidamente hasta que Rusia pague por los daños causados en su invasión de Ucrania, lo que según algunas tesis presupone que eso no sería una incautación sin más, como sugieren los que se oponen a esta fórmula. Para Merz este sería el mejor camino «para ayudar a poner fin a esta guerra lo más rápido posible«, pero una vez decidida la opción de pedir un crédito consideró que también «aumenta la presión sobre Rusia».

El Gobierno belga, sin embargo, ha mantenido su desconfianza ante las posibles consecuencias que podría acarrear la confiscación del dinero del Banco Central de Rusia. El primer ministro Bart de Wever se encontraba en una situación muy incómoda, entre su voluntad de no dejar que se pusiera en duda su compromiso de apoyar a Ucrania y los temores de verse aplastados por el volumen del compromiso que supone confiscar tal cantidad de dinero. Bélgica tiene una economía relativamente robusta pero es un país pequeño y el montante de lo que se quiere usar de los fondos rusos equivale a más del 20% de su PIB. Antes de entrar en la reunión del Consejo había comparecido ante el Parlamento de su país y allí De Wever reconoció que Europa se enfrentaría a una «vergüenza geopolítica extrema» si no se hubiera dado con una solución para financiar a Ucrania. A la salida recordó que la falta de acuerdo habría sido «un desastre estratégico para Europa».

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