Monday, February 9, 2026
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Dimite el jefe de Gabinete de Starmer por el escándalo de Mandelson con Epstein

La renuncia este domingo de Morgan McSweeney, hasta ahora jefe de Gabinete del primer ministro británico y uno de los estrategas más influyentes del laborismo en la última década, ha cristalizado el primer movimiento de alto nivel con el que Downing Street intenta responder a una crisis que se ha ido intensificando a lo largo de la semana. Una crisis que conecta el nombramiento de Mandelson como embajador en Washington con la decisión de la policía de abrir una investigación penal en torno a nuevas acusaciones sobre el alcance de su relación con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

McSweeney optó por identificar de manera directa el consejo que ofreció al primer ministro de que nombrara a Mandelson como el origen de un error cuyas consecuencias, a su juicio, dañaron al partido, al país y a la confianza en la vida pública. «Tras una cuidadosa reflexión, he decidido dimitir del Gobierno. La decisión de nombrar a Peter Mandelson fue equivocada. Ha perjudicado a nuestro partido, a nuestro país y a la confianza en la propia política», afirmó en el inicio de una declaración en la que precisó el vínculo entre su asesoramiento y la decisión final adoptada por Starmer:

«Cuando se me preguntó, aconsejé al primer ministro que hiciera ese nombramiento y asumo plenamente la responsabilidad de ese consejo. En la vida pública la responsabilidad debe asumirse cuando más importa, no solo cuando resulta más conveniente. En estas circunstancias, el único camino honorable es apartarse».

La nota incorporó una defensa de su trayectoria y de sus motivaciones. «Me marcho con orgullo por todo lo que hemos logrado, mezclado con el pesar por las circunstancias de mi salida. Pero siempre he creído que hay momentos en los que uno debe aceptar su responsabilidad y hacerse a un lado por una causa mayor», escribió. A continuación, añadió dos reflexiones que intentan situar la controversia en un marco más amplio que el de la supervivencia política inmediata.

«En primer lugar, y ante todo, debemos recordar a las mujeres y niñas cuyas vidas fueron arruinadas por Jeffrey Epstein y cuyas voces permanecieron ignoradas durante demasiado tiempo» y en segundo lugar subrayó que, aunque no supervisó personalmente el proceso de verificación y evaluación de antecedentes del exembajador, considera que ese sistema debe ser revisado de manera profunda y que la reforma no puede limitarse a un gesto simbólico sino que ha de funcionar como una salvaguarda efectiva.

La declaración concluyó con un respaldo explícito a Starmer, al decir que «sigo apoyando plenamente al primer ministro. Trabaja cada día para reconstruir la confianza, restablecer los estándares y servir al país. Seguiré respaldando esa misión en todo lo que pueda».

Reacción del ‘premier’ británico

«Ha sido un honor trabajar con Morgan McSweeney durante muchos años», reaccionó por su parte el ‘premier’. «Reconstruyó nuestro partido tras una de sus peores derrotas y desempeñó un papel central en la dirección de nuestra campaña electoral. En gran medida, gracias a su dedicación, lealtad y liderazgo logramos una mayoría aplastante y tenemos la oportunidad de cambiar el país», señaló en un comunicado en el que, sin embargo, no incluyó referencias directas a Mandelson, a Epstein ni a la investigación en curso. Tampoco precisó quién asumirá las funciones de coordinación que hasta ahora recaían en su jefe de gabinete.

«Ha sido un honor trabajar con Morgan McSweeney durante muchos años», reaccionó por su parte el ‘premier’

La líder conservadora, Kemi Badenoch, declaró que «una vez más, con este primer ministro, la culpa es de otros: ‘Mandelson me mintió’ o ‘Morgan me aconsejó’. Keir Starmer tiene que asumir la responsabilidad de sus propias y terrible decisiones. Pero nunca lo hace».

Otros partidos han insistido en la misma línea. Daisy Cooper, dirigente de los liberal demócratas, afirmó que el primer ministro puede cambiar a sus asesores cuanto quiera pero que la responsabilidad final recae en él. Zack Polanski, al frente de los Verdes de Inglaterra y Gales, describió la dimisión como un paso necesario aunque insuficiente y sostuvo que Starmer conocía los antecedentes y aun así procedió con el nombramiento. Nigel Farage, líder de Reform UK, vinculó la crisis con las elecciones locales del próximo mayo, que, en su opinión, Starmer no superará.

Brechas en el Gobierno

Dentro del propio Gobierno, las horas previas a la renuncia dejaron al descubierto las brechas dentro de sus filas. De hecho, a primera hora del día, el responsable de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, había defendido públicamente la continuidad de McSweeney. «Creo que debería continuar, creo que debería seguir cumpliendo con su labor», dijo en una entrevista, en la que advirtió de la tentación de pensar que un cambio de personas en la cúpula resolvería por sí solo una semana complicada. Poco después de estas palabras, llegó la renuncia.

La figura de McSweeney ocupaba un lugar singular en el engranaje político que llevó a Starmer hasta Downing Street. Tras iniciar su carrera en los años de Tony Blair, participó en campañas locales y en proyectos orientados a frenar el avance de la izquierda interna durante el liderazgo de Jeremy Corbyn, dirigió la campaña que permitió a Starmer hacerse con el liderazgo en 2020 y, ya en el Gobierno, asumió un puesto de mucho poder, desde el que controlaba flujos de información, prioridades políticas y acceso al primer ministro.

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