La búsqueda por establecer un límite razonable al poder de compra de un Bitcoin (BTC) ha generado un debate significativo entre analistas y entusiastas. Mientras la máxima ‘infinito/21.000.000’ resuena, los modelos de valoración ofrecen perspectivas más aterrizadas sobre el potencial máximo del precio de Bitcoin. Este análisis explorará dos metodologías clave para cuantificar este elusivo techo, cada una con supuestos fundamentales distintos sobre el rol de Bitcoin en la economía global.
Una de las aproximaciones influyentes considera a BTC primariamente como medio de intercambio. El modelo de Juan Carlos Vérez Mato vincula su precio directamente con el Producto Interno Bruto (PIB) global y la velocidad de circulación del dinero. Este enfoque asume una ‘hiperbitcoinización’ donde Bitcoin se convierte en la divisa transaccional predominante. Con una adopción del 80% del PIB y una velocidad de circulación moderada, un BTC podría alcanzar los 2.8 millones de dólares, priorizando su funcionalidad como medio de pago.
En contraste, la perspectiva de Bitcoin como medio de ahorro o ‘oro digital’ es defendida por Michael Saylor, quien postula un potencial de 10 millones de dólares por BTC. Esta visión, basada en el modelo de Jesse Myers, desvincula la valoración de Bitcoin del PIB. Myers argumenta que Bitcoin no compite en una industria de bienes y servicios, sino en el vasto mercado de activos que almacenan valor. Este mercado global de activos netos asciende a aproximadamente 900 billones de dólares, sustancialmente más que el PIB mundial anual.
El argumento central de Myers radica en la capacidad de Bitcoin para capturar una porción significativa de esta riqueza atesorada global. A diferencia del oro, cuya oferta aumenta anualmente, la oferta finita y predecible de 21 millones de unidades de Bitcoin lo posiciona como un almacén de valor superior. Actualmente, la capitalización de mercado de Bitcoin representa apenas el 0.16% de los 900 billones de dólares en activos netos globales, sugiriendo un margen de crecimiento masivo si capta cuota de mercado de otras clases de activos.
El modelo de Myers proyecta que Bitcoin podría absorber hasta el 25% del valor atesorado mundial, elevando su capitalización a 225 billones de dólares. Dividido entre los 21 millones de BTC, esto daría un precio unitario de 10 millones de dólares. Este pronóstico se alinea con la ‘hiperbitcoinización’ como un movimiento masivo de capital desde activos tradicionales hacia Bitcoin, enfatizando su escasez programática y resistencia a la censura.
Al comparar ambos modelos, se evidencia que la estimación de Vérez Mato es excesivamente conservadora, al subestimar el atesoramiento de BTC y concentrarse en su rol transaccional. Datos recientes de Alfredo Roisenzvit, por ejemplo, indican que la mayoría de Bitcoins no está en circulación activa, sino en carteras inactivas o en manos de ‘hodlers’ a largo plazo. Se estima que solo entre 2 y 4 millones de BTC están en circulación efectiva, mientras que 17 a 19 millones están atesorados o perdidos. Esta proporción inversa fortalece la tesis de Bitcoin como un medio de ahorro primario y estratégico.
Si el modelo de Vérez Mato se ajustara para reflejar una circulación efectiva mucho menor (aproximadamente 1.8 millones de BTC), los resultados para 2030 se alinearían con las proyecciones de Myers, alcanzando cifras superiores a los 11 millones de dólares por unidad. Esto sugiere que el potencial de Bitcoin se proyecta en un rango de un millón a diez millones de dólares por unidad. Una vez alcanzado este nivel de madurez, la volatilidad actual cedería el paso a un crecimiento más sostenido y predecible, consolidando su rol como principal activo de reserva global.
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