En un hito trascendental para la salud pública global, Brasil ha presentado formalmente su dossier ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), solicitando la validación de la **Eliminación de la Transmisión Maternoinfantil** (ETMI) de la Hepatitis B como problema de salud pública. Este paso, anunciado el 28 de julio de 2026, y coincidiendo con el Día Mundial contra las Hepatitis y la Conferencia Internacional de Sida (AIDS 2026), reafirma el liderazgo del país en la protección de las futuras generaciones y su compromiso con objetivos sanitarios ambiciosos a escala internacional.
La importancia de esta iniciativa radica en la capacidad del virus de la Hepatitis B de causar infecciones crónicas, cirrosis y cáncer hepático, con un riesgo significativamente mayor de progresión a enfermedad crónica cuando la infección se adquiere en los primeros años de vida. La estrategia de ‘triple eliminación’ de VIH, sífilis y Hepatitis B, impulsada por la OMS, y la iniciativa regional ETMI Plus de la OPS, que amplió su enfoque en 2017 para incluir la Hepatitis B y la enfermedad de Chagas, demuestran una visión integral para erradicar las enfermedades transmitidas de madre a hijo. Este enfoque holístico es vital para asegurar que los niños nazcan libres de infecciones prevenibles, sentando las bases para una vida sana desde el inicio.
El camino hacia esta validación ha sido pavimentado por décadas de inversión sostenida en programas de inmunización y el robustecimiento de los servicios de salud maternoinfantil en Brasil. La vacunación neonatal contra la Hepatitis B, administrada al nacer, se erige como una intervención altamente costo-efectiva, capaz de prevenir la transmisión vertical en más del 90% de los casos. A esto se suma una alta cobertura de atención prenatal, crucial para asegurar el cribado y manejo adecuados de posibles infecciones en madres, fortaleciendo así la prevención integral.
El proceso de validación es riguroso y multifásico, diseñado para garantizar la máxima credibilidad y adherencia a los estándares internacionales. Inicialmente, la solicitud brasileña será evaluada por la OPS, seguido de una revisión exhaustiva por parte de un comité independiente de expertos. Finalmente, el dossier será analizado por el Comité Mundial de Validación de la OMS, el organismo encargado de determinar si los países cumplen con los criterios científicos y operativos establecidos para certificar formalmente la eliminación. Este escrutinio internacional subraya la seriedad y el alcance de este tipo de logros en salud pública.
El potencial éxito de Brasil no solo consolidaría su posición como referente global en la erradicación de enfermedades prevenibles, sino que también serviría de inspiración para otras naciones. La región de las Américas ya ha mostrado avances significativos, como la validación de las Islas Turcas y Caicos, el primer territorio en la región en lograr la ETMI de la Hepatitis B. No obstante, el Director de la OPS, Jarbas Barbosa, ha recordado que el trabajo está lejos de terminar, destacando que aproximadamente 10 millones de personas en la región aún viven con Hepatitis B o C, muchas sin diagnóstico ni acceso a tratamiento, un desafío persistente.
Las lecciones aprendidas de la respuesta al VIH/Sida han sido fundamentales para el progreso contra la Hepatitis B y otras enfermedades infecciosas. La combinación de evidencia científica, liderazgo político, participación comunitaria e inversión sostenida ha demostrado ser la fórmula para avances concretos. Países como México, Colombia, Chile y Guyana, siguiendo el ejemplo de Brasil, están expandiendo activamente el acceso a pruebas y tratamientos, integrando servicios en la atención primaria y acercándolos a las comunidades más vulnerables.
Entre 2018 y 2025, los países de las Américas invirtieron más de 574 millones de dólares en vacunas, diagnósticos y medicamentos contra las hepatitis, facilitado por los mecanismos de compras conjuntas de la OPS. Esta colaboración ha sido crucial para asegurar el acceso equitativo a tecnologías esenciales, fortaleciendo los sistemas de salud y acercando la región a la meta de la OPS de eliminar más de 30 enfermedades transmisibles para el 2030. La ‘triple eliminación’ es, sin duda, un componente central de esta ambiciosa iniciativa regional.
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