Saturday, February 7, 2026
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Alemania otorga hasta 4.000 euros por familia que se autodeporte para reducir las solicitudes de asilo

Aygul estuvo esperando dos años en un albergue de refugiados de Berlín hasta que, en noviembre de 2025, decidió regresar a Siria. Después de varios cursos, se había convencido de que sus dificultades para aprender alemán le impedirían trabajar en el sector del ‘marketing’. Finalmente, decidió acogerse al programa REAG-GARP del Ministerio del Interior alemán, que incentiva financieramente el regreso de solicitantes de asilo a sus países.

Ahora, en conversación telefónica, se reafirma en su decisión. «Cualquier día puede estallar la guerra en Europa y, para eso, prefiero al menos estar en mi país, que empieza un periodo de reconstrucción». Aygul describe la situación de Siria como «desolada», pero apunta que allí tiene al menos el apoyo de familiares. Mientras, considera que en Alemania el sistema burocrático se había vuelto «hostil», por lo que está satisfecha con el plan de regreso: «Mi alemán no es suficiente en Alemania, pero me ayudará a trabajar en Siria, junto con el dinero del Estado».

Cada día son más los solicitantes de asilo que toman esta decisión en Alemania. Muchos de ellos sienten que llegaron al país «con una década de retraso», como Tarek, que de niño contempló en televisión las imágenes de la solidaridad masiva con la que el país respondió a la crisis de los refugiados en 2015. «Mis primos mayores se fueron. El viaje fue muy duro, pero después fueron recibidos en casas de alemanes que querían ayudar, que les enseñaban alemán y les buscaban trabajo con conocidos. Por eso yo también quise ir a Alemania cuando crecí», explica en un alemán bastante fluido que comenzó a aprender en su infancia, bajo los bombardeos, con la esperanza de llegar un día a aquella tierra prometida alemana. Y lamenta: «Ahora no es así. Ahora nos miran como a terroristas. Ahora todo es mucho más difícil para nosotros aquí».

Estos son los principales motivos por los que el número de solicitantes de asilo que regresan voluntariamente a su país de origen con ayuda financiera de Alemania ha aumentado significativamente en el último año. Un total de 16.576 personas aprovecharon al programa federal de financiación en 2025, según una portavoz de la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (Bamf). En los dos años anteriores, las cifras habían sido de alrededor de 10.400, en 2024, y 10.800 en 2023. Los países de retorno más frecuentes en 2025 fueron Siria y Turquía.

Detrás de este aumento está, sin duda, que la Oficina Federal ha estado ofreciendo viajes subvencionados a Siria desde enero de 2025. Las ayudas cubren, entre otras cosas, los costes del vuelo y una llamada «ayuda inicial» de 1.000 euros por adulto y 500 euros por niño. En casos especiales se pueden recibir hasta 1.700 euros por persona y la ayuda inicial está limitada a un máximo de 4.000 euros por familia. Casi 3.700 sirios las cobraron el año pasado. Otras 4.432 personas se marcharon a Turquía con este mismo soporte y 1.334 a Rusia.

«Ahora nos miran como a terroristas. Ahora todo es mucho más difícil para nosotros aquí»

Tarek

Refugiado en Alemania

De las más de 16.000 personas que se beneficiaron del programa el año pasado, 6.394 se vieron obligadas legalmente a abandonar el país. Las restantes 7.302 tenían un permiso de residencia que les daba derecho a permanecer durante el proceso de asilo, pero prefirieron no apurar hasta el final. Otras 2.787 personas tenían concedido un permiso de residencia temporal a punto de finalizar.

Regresar a Siria

Las autoridades alemanas reconocen un «gran interés» en el programa de regreso a Siria, lo que conlleva tiempos de espera más largos para el trámite. El hermano de Kahraman, por ejemplo, esperó durante seis meses. Los dos llegaron juntos tras un calamitoso viaje a través de Estambul, Bulgaria, Serbia, Hungría y Austria. Karaham comenzó a trabajar ilegalmente como conductor de Uber y pudo empezar a enviar dinero a casa. Pero su hermano era menor y desde el inicio estuvo sujeto a los controles de la administración alemana, por lo que no pudo trabajar, incluso cuando cumplió al mayoría de edad.

Cuando le fue denegado el estatus de asilo, decidió acogerse al programa y cobrar la ayuda para volver, aunque existe una segunda parte del plan, que consiste en volver a intentarlo y pedir esta vez asilo en Hungría. Karaham, que sigue trabajando como taxista en Alemania, vuelve a llorar cuando recuerda la despedida en el aeropuerto y sueña con el día en el que su hermano obtenga asilo en otro país europeo y puedan reencontrarse.

«Quienes se han integrado y trabajan tienen la oportunidad de quedarse en Alemania. Sin embargo, para todos los demás, la obligación de abandonar el país debe ser ejecutada», defiende el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, quien busca además la cooperación de socios europeos para la creación de centros de retorno en los que los solicitantes de asilo rechazados que no puedan ser devueltos a sus países de origen sean admitidos.

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