La vicepresidenta del Consejo Europeo de Investigación (ERC), Nicola Spaldin, ha emitido una advertencia severa sobre el futuro de la ‘Investigación Europea’. Según sus declaraciones al Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia (INFN), un alarmante 40% de las propuestas de investigación calificadas como ‘excelentes’ por la institución quedan desprovistas de financiación. Esta situación crítica se atribuye directamente a las severas limitaciones presupuestarias que enfrenta el organismo, poniendo en riesgo el avance del conocimiento y la capacidad de Europa para generar innovaciones disruptivas.
Desde enero de 2026, la distinguida física y catedrática de Teoría de Materiales en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich ocupa la vicepresidencia del ERC para Ciencias Físicas e Ingeniería. Su trayectoria investigadora, destacada por sus trabajos sobre materiales multiferroicos, le confiere una perspectiva autorizada para señalar las deficiencias actuales. Spaldin enfatiza que el ERC opera bajo un modelo de financiación ‘desde la base’, donde la curiosidad científica y las preguntas de los investigadores son el motor, sin priorizar áreas específicas o agendas políticas predefinidas, abarcando desde las ciencias de la vida hasta las humanidades.
Más allá de la evidente falta de recursos, la problemática se agrava por el efecto corrosivo de la inflación. Spaldin subraya que, desde el establecimiento del ERC, el valor de las subvenciones no ha sido ajustado para compensar el incremento de los costos asociados a la investigación. Esto significa que la capacidad adquisitiva real de los fondos sigue siendo insuficiente, forzando a los equipos científicos a operar con menos recursos de los inicialmente proyectados, lo que afecta la escala y ambición de los proyectos.
Las consecuencias de esta desfinanciación son multifacéticas y profundas. Dejar sin apoyo el 40% de ideas ‘brillantes’ no solo representa una pérdida inmediata de proyectos, sino que desincentiva a los talentos más prometedores, pudiendo conducir a una fuga de cerebros hacia regiones con mayores oportunidades de inversión en I+D+i. La incapacidad de capitalizar estas propuestas meritorias debilita la competitividad científica de Europa en un escenario global donde otras potencias invierten agresivamente.
La vicepresidenta del ERC también ha expresado su inquietud por la posible erosión de la independencia en la asignación de fondos. En un contexto donde el programa marco ‘Horizonte Europa’ se aproxima a su término y se definen las directrices para el próximo ciclo de financiación de la UE, la defensa de la investigación impulsada por la curiosidad frente a agendas políticas es crucial. Salvaguardar la autonomía del investigador es fundamental para garantizar que la ciencia no se vea subyugada a intereses coyunturales, sino que siga siendo un motor de descubrimiento desinteresado y de transformación a largo plazo.
Históricamente, la inversión sostenida en investigación fundamental ha sido el pilar de avances tecnológicos y sociales. Países que han priorizado la financiación de proyectos de alto riesgo y gran recompensa han cosechado beneficios exponenciales en desarrollo industrial, salud pública y seguridad. La situación del ERC es una señal de alerta estratégica para el posicionamiento futuro de Europa en el panorama científico y tecnológico mundial, exigiendo una reevaluación urgente de las prioridades de inversión en ciencia.
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