En un esfuerzo significativo por salvaguardar el bienestar psicológico de sus ciudadanos, Panamá, con la asistencia técnica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), ha avanzado en el fortalecimiento de sus capacidades de respuesta en el ámbito de la salud mental y el apoyo psicosocial. El I Congreso Nacional de Salud Mental y Apoyo Psicosocial (SMAPS) 2026, culminado con el II Simulacro SMAPS, representa una iniciativa crucial en la región, subrayando la creciente conciencia sobre la importancia de abordar las secuelas invisibles de las emergencias y los desastres. La colaboración entre el Ministerio de Salud (MINSA) y la OPS/OMS destaca un modelo progresista para la gestión integral de crisis, donde la dimensión psicológica es tan fundamental como la asistencia física inmediata.
La disertación magistral ‘Intervenciones Psicosociales Inmediatas Post Evento’, impartida por la asesora regional Carmen Martínez, ha sido un pilar central de esta jornada académica. Esta ponencia abordó la necesidad de implementar protocolos estandarizados y basados en evidencia para mitigar el impacto psicológico agudo que sigue a eventos traumáticos. Históricamente, la respuesta a desastres se ha centrado primordialmente en la supervivencia física y la infraestructura, relegando a un segundo plano el auxilio psicológico. Sin embargo, los estudios contemporáneos demuestran que una intervención psicosocial temprana y adecuada puede prevenir el desarrollo de trastornos de estrés postraumático, depresión y ansiedad crónica, mejorando sustancialmente la resiliencia comunitaria a largo plazo.
Entre las herramientas discutidas, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) emergieron como una estrategia clave. A diferencia de la terapia formal, los PAP son una técnica de apoyo humanitario práctica y no invasiva, diseñada para ofrecer consuelo, escucha activa, y facilitar la conexión con fuentes de ayuda y recursos. Este enfoque primordial no busca diagnosticar ni tratar, sino estabilizar a las personas en los momentos iniciales de angustia, proveyendo un espacio seguro para expresar emociones y obtener información precisa y tranquilizadora. La orientación temprana y la activación de redes comunitarias son componentes esenciales que aseguran que las personas afectadas no se sientan aisladas y tengan acceso a soporte continuo.
El lema del congreso, ‘Acciones intersectoriales en salud mental y apoyo psicosocial ante emergencias y desastres: preparándonos juntos para responder mejor’, encapsula la visión holística de esta iniciativa. La congregación de profesionales de la salud, estamentos de protección civil y organizaciones humanitarias para el simulacro y las sesiones académicas, resalta la imperativa de una coordinación robusta. Las catástrofes, sean naturales o provocadas por el ser humano, impactan a toda la sociedad, y por ello, la respuesta efectiva exige una sinergia entre múltiples actores, trascendiendo las fronteras departamentales para construir una verdadera ‘resiliencia colectiva’.
La experiencia panameña se posiciona como un referente regional en la implementación de las directrices globales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en materia de salud mental en emergencias. A nivel global, la OMS y la OPS han impulsado marcos como el ‘Marco de Acción para la Salud Mental y el Apoyo Psicosocial en Emergencias’ (MHPSS) para asegurar que la atención a la salud mental sea integrada desde la fase de preparación hasta la recuperación post-desastre. Estos esfuerzos buscan superar la fragmentación de los servicios y garantizar que cada persona afectada reciba un soporte digno y efectivo, reconociendo que la salud mental es un derecho humano fundamental, no un lujo.
El éxito de estas estrategias depende no solo de la capacitación técnica, sino también de la sensibilización pública y la desestigmatización de los problemas de salud mental. Un simulacro como el realizado en Panamá no solo evalúa la capacidad operativa, sino que también sirve como una herramienta pedagógica para la sociedad, demostrando que buscar y ofrecer ayuda psicosocial es un acto de fortaleza. Al integrar la atención psicosocial como un pilar primordial en la gestión integral de desastres, Panamá no solo se prepara para el futuro, sino que también redefine el concepto de ‘bienestar’ en tiempos de adversidad, sentando un precedente para la región en la construcción de comunidades más fuertes y emocionalmente preparadas.Si le ha parecido interesante este análisis, le invitamos a compartirlo y a dejar su opinión en los comentarios.






