La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han reafirmado su compromiso con el fortalecimiento de los sistemas de información para la Seguridad Vial en Iberoamérica. Esta iniciativa es crucial para reducir la alarmante cifra de muertes y lesiones por siniestros de tránsito, una de las principales causas de mortalidad prematura a nivel global. La reciente participación en el VIII Encuentro Iberoamericano de Coordinadores de Datos del Programa Iberoamericano de Seguridad Vial (OISEVI) en la República Dominicana, subraya una estrategia concertada para transformar la gestión de datos en una herramienta operativa que informe políticas públicas efectivas, esenciales para preservar la vida y la salud en la región.
Las lesiones por tránsito representan una crisis de salud pública global que demanda un enfoque integral. Este esfuerzo se alinea con el Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial, que busca reducir en un 50 % las muertes y lesiones graves. La adopción de un ‘Sistema Seguro’, que considera la falibilidad humana y busca protegerla de errores fatales mediante infraestructura y regulaciones adecuadas, depende intrínsecamente de datos fiables y comparables. Sin una comprensión clara de la magnitud y características de los incidentes, la formulación de estrategias preventivas carece de eficacia, dejando las intervenciones sujetas a conjeturas en lugar de evidencia sólida y cuantificable.
Históricamente, la región iberoamericana ha enfrentado desafíos significativos debido a la fragmentación y heterogeneidad en la recolección de datos sobre siniestralidad vial. El encuentro de especialistas de 14 países, desde Argentina hasta España, facilitó un vital intercambio de metodologías y buenas prácticas. La asistencia técnica de la OPS/OMS ha demostrado cómo la mejora en la calidad de los datos, la interoperabilidad interinstitucional y una articulación robusta pueden reducir brechas entre estimaciones internacionales y cifras nacionales, sentando las bases para decisiones basadas en evidencia concreta. Este avance es clave para una planificación y asignación de recursos más eficientes.
Uno de los avances cruciales presentados fue la propuesta regional para un indicador de gravedad de lesiones no fatales. Este es esencial, pues las lesiones graves también generan una carga sustancial para los sistemas de salud y las familias, a menudo con consecuencias de por vida. La integración de herramientas como la licencia ICD-MAP y el análisis de egresos hospitalarios, ya iniciado en Chile, Colombia y México, marca un hito en la estandarización y profundización del análisis de las consecuencias de los siniestros. Estos mecanismos permiten una categorización más precisa de las lesiones, vital para la planificación de servicios de emergencia y rehabilitación adecuados y contextualizados.
El compromiso de la OPS/OMS se extiende a la incorporación de nuevos indicadores de seguridad vial en su Plan Estratégico 2026–2031, institucionalizando la prioridad de este desafío. La colaboración con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) fortalece el andamiaje regional necesario para sostener estos esfuerzos a largo plazo. La visión es construir una movilidad más segura y sostenible para todos, cimentada en la solidez de los datos y la inteligencia colectiva. Este enfoque integral y colaborativo, que prioriza la precisión de la información y la acción conjunta, es la única vía para mitigar el flagelo de los siniestros viales y proteger el bienestar de las comunidades iberoamericanas.
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