La República del Perú, a través de su Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), ha dado un paso estratégico y contundente en la salvaguarda de su patrimonio pecuario. Recientemente, la región de Arequipa fue el epicentro de un exhaustivo simulacro de atención de emergencia sanitaria, diseñado para evaluar y fortalecer la capacidad de respuesta ante un hipotético brote de ‘Fiebre Aftosa’. Este ejercicio, que se extendió del 26 al 28 de mayo, contó con el respaldo técnico invaluable del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA/SPV) de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), subrayando la importancia de la cooperación internacional en la prevención de enfermedades transfronterizas.
La ‘Fiebre Aftosa’, una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida como bovinos, porcinos y ovinos, representa una amenaza latente de proporciones catastróficas para la economía agraria. Su potencial para diezmar rebaños y generar barreras comerciales internacionales hace que la vigilancia y la preparación sean pilares fundamentales de la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de cualquier nación con una significativa producción ganadera. Perú ostenta el crucial reconocimiento internacional de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como país libre de ‘Fiebre Aftosa’ sin vacunación, un estatus que es fruto de décadas de esfuerzo y una política zoosanitaria rigurosa.
El simulacro, desarrollado en el distrito de Majes, Caylloma, en la macro región sur que abarca departamentos como Puno, Moquegua y Cusco, no fue meramente una puesta en escena; constituyó una evaluación integral de los protocolos de vigilancia epidemiológica, la gestión de emergencias, el control sanitario y la aplicación de estrictas medidas de bioseguridad. La articulación interinstitucional entre autoridades sanitarias, gobiernos locales y fuerzas del orden público demostró la complejidad y el alcance de una respuesta efectiva. Poner a prueba estos mecanismos permite identificar debilidades y optimizar los planes nacionales de contingencia, asegurando que la teoría se traduzca en una acción eficaz frente a un escenario real.
El Programa Hemisférico de Erradicación de la ‘Fiebre Aftosa’ (PHEFA) 2026–2030 provee el marco estratégico para estas iniciativas, promoviendo una visión regional de la sanidad animal. Las enfermedades transfronterizas no respetan límites geográficos, lo que hace imperativa una coordinación y armonización de esfuerzos a nivel continental. La experiencia y el conocimiento técnico de PANAFTOSA/SPV son cruciales para uniformar criterios y fortalecer las redes de monitoreo y respuesta, consolidando la capacidad de las Américas para proteger su producción pecuaria y garantizar la seguridad alimentaria en una escala más amplia.
La sostenibilidad del estatus sanitario de Perú es vital no solo para el consumo interno, sino también para su posicionamiento en los mercados internacionales de productos pecuarios. Un brote de ‘Fiebre Aftosa’ podría cerrar mercados de exportación clave y provocar pérdidas económicas millonarias, afectando directamente a miles de productores y la cadena de valor asociada. Por ende, la inversión en simulacros y la capacitación continua del personal reflejan un compromiso gubernamental inquebrantable con la protección de la actividad ganadera nacional, la bioseguridad y, en última instancia, el bienestar de su población. Estos ejercicios no son un fin, sino un medio para mantener la guardia alta y asegurar la resiliencia del sistema zoosanitario ante cualquier adversidad.
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