La pugna por un puesto en la Selección Colombia con miras al Mundial de 2026 se intensifica, y el delantero Roger Martínez ha vuelto a ser protagonista, no solo por sus declaraciones previas, sino por un notorio ‘recado goleador’ enviado directamente desde la liga saudí. Su reciente anotación con el Al-Taawon FC, un impecable cobro de penalti que selló un empate 1-1 frente al Al-Riyadh, subraya su excelente momento deportivo y reaviva el debate sobre su ausencia en la preselección de Néstor Lorenzo.
Martínez, quien ya había expresado públicamente su descontento tras no ser incluido en la lista inicial para el certamen mundialista, ha sostenido un rendimiento sobresaliente en el fútbol árabe. Con 24 goles en la temporada, el atacante colombiano se posiciona como uno de los máximos artilleros de su competición, una cifra que, según sus propias palabras, debería ser suficiente aval para consideraciones mayores. La Saudi Pro League, si bien en ascenso y con importantes fichajes internacionales, a menudo es vista con cierto escepticismo por entrenadores de selecciones nacionales que priorizan ligas de mayor tradición competitiva en Europa o Sudamérica.
La decisión del técnico Néstor Lorenzo de omitir a Martínez de la prelista se enmarca en una compleja evaluación que va más allá de las estadísticas individuales. La confección de un equipo mundialista implica considerar la cohesión grupal, la adaptabilidad táctica, la experiencia en partidos de alta presión y la química entre los jugadores. Es plausible que Lorenzo esté buscando perfiles específicos que se ajusten a su esquema, o que prefiera jugadores que han mantenido un ritmo constante y visibilidad en ligas consideradas de mayor exigencia técnica y física.
La migración de futbolistas de élite a ligas como la saudí presenta un dilema para muchos seleccionadores. Mientras el atractivo económico es innegable, la percepción sobre la intensidad y el rigor táctico de estas ligas puede influir en la valoración de los jugadores. Históricamente, aquellos que se han apartado de los grandes circuitos futbolísticos europeos han enfrentado mayores dificultades para mantener su lugar en sus respectivas selecciones nacionales, a menos que su rendimiento sea excepcional y sostenido, como parece ser el caso de Martínez.
Para Lorenzo, el desafío radica en equilibrar la indiscutible capacidad goleadora de Martínez con la visión estratégica global que tiene para la Selección Colombiana. Otros delanteros en consideración pueden ofrecer diferentes atributos, como mayor versatilidad en el ataque, capacidad de presión sin balón o experiencia previa en torneos internacionales de gran envergadura. El debate sobre si el número de goles en una liga emergente pesa lo suficiente frente a otros factores de selección es un tema recurrente en el fútbol moderno.
En definitiva, el rendimiento de Roger Martínez en Arabia Saudí plantea una interrogante pertinente sobre los criterios de selección en el fútbol de élite. Su persistencia en el gol es un argumento contundente, pero la decisión final recae en el cuerpo técnico, que debe sopesar múltiples variables en la construcción de un equipo competitivo.Si le ha parecido interesante este análisis, le invitamos a compartirlo y a dejar su opinión en los comentarios.




