La proximidad de la Copa del Mundo de 2026 intensifica el escrutinio sobre el director técnico de la Selección Colombia, Néstor Lorenzo, quien enfrenta la monumental tarea de confeccionar una plantilla competitiva. En este contexto de altas expectativas, un rumor ha cobrado fuerza en los círculos deportivos: la posible inclusión de Kevin Viveros, un delantero con un presente goleador destacado en el fútbol brasileño, lo que representaría una sorpresa significativa en la inminente Convocatoria Mundial.
La metodología de Lorenzo, caracterizada por un seguimiento exhaustivo de los jugadores, ha sido evidente en sus recientes giras por Sudamérica y Estados Unidos. Estas visitas no solo buscan evaluar el rendimiento actual de los futbolistas, sino también establecer un contacto directo que cimente la cohesión del grupo. Este enfoque proactivo contrasta con administraciones anteriores, donde la selección a menudo se percibía como más hermética o dependiente de círculos reducidos, evidenciando una búsqueda genuina de talentos emergentes.
Actualmente, la delantera colombiana presenta un panorama con dos nombres prácticamente asegurados en la lista definitiva: Jhon Córdoba, quien milita en el Krasnodar, y Luis Javier Suárez, del Sporting de Portugal. Ambos han demostrado un rendimiento consistente y una adaptación al esquema de Lorenzo. Sin embargo, la pugna por el tercer cupo de atacante se ha tornado un verdadero desafío para el cuerpo técnico, abriendo la puerta a alternativas menos convencionales.
Diversos jugadores que en el pasado figuraban como opciones viables para ese tercer puesto han visto disminuir sus posibilidades. Jhon Jáder Durán, por ejemplo, ha sido relegado de las últimas consideraciones, mientras que Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández no ha logrado convencer plenamente al estratega argentino. Rafael Santos Borré, pese a contar con el respaldo del entrenador, es un futbolista que genera división entre la afición, aumentando la presión para encontrar un perfil que satisfaga tanto las exigencias técnicas como las expectativas populares.
Es en este escenario donde emerge con fuerza el nombre de Kevin Viveros. El atacante de 25 años, actualmente en el Athletico Paranaense, ha deslumbrado con una excepcional racha goleadora en el Brasileirao, despertando el interés de clubes de la talla de Flamengo y Corinthians, que ya han realizado ofertas millonarias por sus servicios. Su capacidad para definir y su adaptación al competitivo fútbol sudamericano lo posicionan como un candidato serio, rompiendo con la tradicional preferencia por jugadores de ligas europeas.
Desde su llegada a Brasil en julio del año pasado, Viveros ha acumulado 19 goles en 41 partidos, incluyendo 9 anotaciones en 16 encuentros durante la presente temporada. Estos números no solo son elocuentes de su buen momento, sino que también sugieren un perfil de delantero centro robusto y efectivo, características que la Selección Colombia ha buscado con persistencia. Su estilo de juego podría ofrecer a Lorenzo una valiosa variante táctica, complementando la movilidad de Córdoba y la capacidad de desmarque de Suárez.
La inclusión de Viveros en la lista final para el Mundial no solo sería una sorpresa para la afición, sino que también representaría una declaración de intenciones por parte de Néstor Lorenzo. Subrayaría una filosofía de selección basada en el rendimiento actual y en la meritocracia, por encima de jerarquías establecidas o el historial. Este tipo de decisiones pueden inyectar una nueva dinámica al vestuario, fomentando una competencia interna que eleve el nivel general del equipo en un torneo de la magnitud de la Copa del Mundo.
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