Ecuador ha dado un paso fundamental en la protección de la salud pública y el medio ambiente mediante un innovador ejercicio de simulación, diseñado para calibrar su capacidad de respuesta ante complejas amenazas pandémicas. Este tipo de preparación proactiva es crucial en un escenario global donde la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental, conocida como ‘Una Sola Salud’, se ha consolidado como el enfoque más eficaz para mitigar riesgos zoonóticos. La iniciativa subraya una visión estratégica que trasciende las fronteras nacionales, posicionando al país como un actor comprometido con la seguridad sanitaria internacional.
El simulacro, realizado en el marco del proyecto PROTECT, una colaboración entre la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y el Banco Mundial, financiado por el Fondo para Pandemias, representó un escenario ficticio pero altamente realista. Este incluyó la detección de aves muertas y la subsiguiente confirmación de influenza A(H5N1) en diversas especies, incluyendo ganado lechero y perros, culminando con casos humanos graves. La meticulosidad en el diseño de este evento permitió a las autoridades evaluar la fluidez de la comunicación intersectorial y la toma de decisiones críticas en tiempo real, reflejando la complejidad inherente a brotes multiespecie.
La prueba evidenció la solidez de una red de comunicación temprana, en gran parte basada en la confianza y el contacto directo entre puntos focales. Sin embargo, también reveló la impostergable necesidad de formalizar estos mecanismos a través de protocolos estandarizados y la definición clara de roles. Esta formalización es vital para asegurar una respuesta coordinada y eficiente, especialmente en situaciones donde la información debe ser compartida rápidamente entre el Ministerio de Salud Pública, Agrocalidad y el Ministerio del Ambiente, cuyas capacidades institucionales fueron puestas a prueba y confirmadas.
Uno de los desafíos más significativos que se manifestaron durante el ejercicio fue la gestión de la infodemia, es decir, la desinformación que circula en redes sociales durante una crisis. La simulación obligó a los participantes a tomar decisiones rápidas sobre la vocería oficial y cómo comunicar riesgos a la población, aspectos cruciales para mantener la calma y la confianza ciudadana. Este elemento subraya la importancia de desarrollar estrategias robustas de comunicación de riesgos que contrarresten narrativas falsas y promuevan la adhesión a las medidas de salud pública.
La experiencia ecuatoriana, en el contexto del proyecto PROTECT, se inscribe en un esfuerzo regional que abarca otros seis países de América del Sur. Este enfoque colaborativo busca fortalecer la vigilancia y las capacidades de laboratorio, particularmente en zonas fronterizas, dado que la influenza A(H5N1) ha sido detectada en mamíferos de la región desde 2022. La persistencia de esta amenaza zoonótica justifica plenamente la inversión en preparación y la adopción de una estrategia integral y anticipatoria frente a un futuro incierto.
Las lecciones extraídas de este simulacro van más allá de la mera reacción inmediata. Subrayan la trascendencia de documentar, sistematizar y transformar los aprendizajes en procedimientos operativos estándar que perduren en el tiempo, asegurando que la memoria institucional no dependa únicamente de las personas. La preparación ante la próxima amenaza pandémica no es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo, y Ecuador, con este ejercicio, sienta un precedente de responsabilidad y previsión.
Si le ha parecido interesante este análisis, le invitamos a compartirlo y a dejar su opinión en los comentarios.




