El presidente norteamericano, Donald Trump, aseguró este fin de semana que había «aniquilado» las capacidades militares iraníes. Presentaba así a la república islámica como un rival neutralizado, cuya capacidad de ataque se encontraba realmente mermada. El Ejército estadounidense asegura que el número de ataques … lanzados por Irán se ha reducido cerca de un 90% desde los primeros días de guerra, hace ya un mes. Por su parte, el Ejército israelí afirma haber atacado y dejado inservibles cerca del 70% de los cientos de lanzadores de misiles iraníes.
Sin embargo, los constantes ataques de Irán a los países del Golfo y a Israel evidencian que Teherán conserva suficientes misiles y drones para seguir desestabilizando la región.
Este fin de semana, los países del Golfo reportaron una serie de ataques, algunos graves como el ataque a una base aérea en Arabia Saudí.
Los Emiratos Árabes Unidos informaron que varias personas resultaron heridas en un ataque iraní contra una importante planta de aluminio en Abu Dabi, y que la empresa que opera en esta planta, Emirates Global Aluminium, reportó daños significativos. Además, dos drones atacaron un puerto en Omán y también atacaron el aeropuerto internacional de Kuwait.
Pero el más grave fue el ataque iraní contra la base militar estadounidense Príncipe Sultán en Arabia Saudí, que dejó docenas de soldados heridos, dos de ellos de gravedad. El ataque combinado con misiles y drones constituyó una de las violaciones más graves de las defensas aéreas estadounidenses en esta guerra. Dos aviones cisterna KC-135 también sufrieron daños importantes en el ataque. Un ataque quirúrgico que merma las capacidades americanas en una de sus principales basen en Oriente Próximo.
Imágenes verificadas por la cadena británica BBC y por otras agencias, como AFP, muestran que un avión de mando y control estadounidense fue destruido en esta base. En ellas se puede ver cómo el avión E-3 Sentry parece haber sido partido en dos. El domingo, la agencia de noticias Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, informó que un dron Shahed había impactado contra el avión E-3. Este E-3 es un avión de sistema de alerta temprana y control aerotransportada (AWACS) que ayuda a gestionar el espacio de batalla y rastrea drones, misiles y aeronaves desde cientos de kilómetros de distancia. En declaraciones a ‘The Wall Street Journal’, el coronel retirado de la Fuerza Aérea John JV Venable aseguraba que se trata de «un asunto de suma importancia. Afecta la capacidad de Estados Unidos para observar lo que sucede en el Golfo y mantener el conocimiento de la situación». La Fuerza Aérea cuenta con un número limitado de estos aviones y no se pueden reemplazar.
Desde que Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán a finales de febrero, la mayor parte de la represalia iraní se ha dirigido contra los estados del Golfo, que han mantenido estrechos lazos con Washington. Si bien solo unos pocos de los más de 4.000 proyectiles iraníes lanzados contra los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo habían alcanzado su objetivo, los ataques están teniendo repercusiones en los mercados energéticos, industriales y financieros mundiales.
Ataques que no se han traducido en grandes consecuencias civiles, pero sí muy dañinos sobre todo en las infraestructuras críticas de estos países. Irán ha atacado la infraestructura energética y de transporte de la región, pilares del poder global de estos países. Y, a pesar de las reiteradas afirmaciones de funcionarios iraníes de que las zonas civiles no son blanco de ataques deliberados, los ataques confirmados contra aeropuertos, puertos, buques cisterna, refinerías, servicios públicos y zonas industriales y residenciales, sobre todo en Baréin, Omán, Qatar y los Emiratos, han extendido las consecuencias del conflicto mucho más allá del ámbito militar.




